viernes, 9 de diciembre de 2011

Preparándome Para Lo Que Viene

“Me sentí y poco mal conmigo mismo, porque yo sabía perfectamente como era el negocio y así y todo la rueda de rumores en cierta forma me afectó”. La frase pertenece a Luis Scola, quien como él mismo lo dijo, se vio sorprendido por las versiones de ida y vuelta que lo involucraron en una transferencia múltiple entre jugadores estelares de la NBA.
“Lo que me molestó de mi situación personal fue que yo sabia perfectamente que las reglas del juego de la NBA eran asi, y asi y todo me identifiqué demasiado con Houston, y eso en cierta medida me hizo sentir un poco raro en medio del traspaso”, reconoció Scola, quien remató: “
Uno sabe que las cosas pueden pasar, pero
recién te das cuenta que las cosas son así cuando te toca vivirlas”.
A simple vista, puede ser una declaración más, pero si ampliamos la mirada, esto que le tocó vivir a Luis es algo que en cierta forma le pasa a diario a millones de deportistas, y tiene que ver con lo difícil que resulta a veces asimilar situaciones nuevas.
En el mundo del deporte, esto se traduce y refleja en miles de situaciones diferentes, y tiene relación directa con no estar del todo preparado para lo que viene, no conocer el terrero suficientemente o haberse dejado llevar por situaciones o sensaciones sin tener en cuenta que la cosa puede cambiar.
La historia de Scola y su traspaso seguramente terminará con final feliz, más allá de donde termine jugando el Capitán de la Selección Argentina de básquet, porque más allá de esto que él contaba en una nota radial a los periodistas de “Uno contra Uno Radio”, Luis es un profesional preparado, capaz de imponer a la razón y sus razones por encima de las emociones que sobrevienen en este tipo de situaciones. Pero lo cierto es que Scolas hay pocos, y que el deporte nos muestra día a día que cientos de talentos terminan quedándose en el camino por falta de formación y preparación en temas que van mucho más allá de lo estrictamente deportivo.
No se trata de mejorar el tiro de tres puntos, el cabezazo, la recepción, la volea o el saque solamente. El mundo ha cambiado tanto que el concepto de evolución depende de muchísimos factores más que un buen gesto técnico o una buena preparación física.
Es común escuchar a chicos y chicas decir que quieren ser profesionales, quieren jugar en la selección y muchas cosas por el estilo. Los sueños y el deseo son el combustible que mueve el motor que nos lleva hacia los grandes logros, pero ese motor necesita una ruta y un piloto capacitado para transitarla, y allí es donde se empiezan a morir muchos de esos proyectos
de cracks.
Muchos talentos se quedan en el camino cuando tropiezan con un formador que no los deja crecer en la medida que lo necesitan; cuando la estructura de un Club los lleva a estancarse; cuando la familia sin quererlo presiona o les vende que son más de lo que realmente son en ese momento; cuando el chico/a juega todas sus fichas a un futuro deportivo sin tener un Plan B (estudio, trabajo), cargándole inconscientemente y sin quererlo mas peso a su mochila; por citar solo algunas de las razones más comunes.
Pero por si esto fuera poco, a esas razones hay que sumarle un agravante importante, que apunta directamente a la formación que reciben los jóvenes deportistas durante su etapa formativa, que en muchos casos resulta deficiente en temas vitales para el correcto desarrollo deportivo.
Basta sentarse a escuchar a los chicos de entre 13 y 18 años para darse cuenta que, algunos pueden saber mucho de fundamentos o táctica, pero tienen un profundo desconocimiento en temas como cuidado personal, prevención de lesiones, alimentación, reglamento, estructura de la competencia de la que participan, etc, etc…
Alguien podrá decir que, de chico, hay que jugar y aprender del juego. Y vamos a coincidir, pero una rápida recorrida por las canchas basta para ver que lo que se le pide o exige a los jóvenes jugadores y jugadoras en la semana o en los partidos suele ir mucho más allá de lo que realmente están en condiciones de absorber correctamente. Especialmente en lo anímico, y es allí donde empiezan los quiebres emocionales que terminan tirando por la borda a muchos talentos.
El tema es largo y da más para una charla debate de varias horas que para un artículo, pero tratando de darle un cierre podría decir que Scola sufrió el lógico vaivén emocional que sufre cualquier mortal cuando se ve en medio de una ola, pero como está preparado (“yo sabia las reglasdel juego de la NBA”) ya está repuesto buscando enfocarse en su trabajo.
Pero asi como Luis y muchos mas logran absorber exitosamente situaciones de cambio, hay un universo de jóvenes que se debaten en un mar de dudas y sensaciones encontradas por no estar preparados para afrontarlas. Y ese no estar preparados va desde como me conviene limentarme, como manejar mis descansos, por qué y como vendarme, como debo prepararme mentalmente o motivarme para un juego, como aislarme de las presiones (que las hay en todos los niveles, sobremanera en las formativas); o para aquellos que empiezan a transitar terrenos profesionales, como elegir un agente, como manejarme con la prensa o como invertir mi dinero, entre otras cosas.
En muchos deportes dirigentes y entrenadores se llenan la boca hablando de “la formación”, pero desgraciadamente, seguimos perdiendo talentos porque esa formación a veces carece de aquellos ingredientes que realmente necesita el deportista, en este convulsionado milenio, para aprender a superar obstáculos en su camino de crecimiento.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Conectividad... ¿Enemigo Nª 1?

En la era del 3G, el wifi, los blackberrys y los iphones es inevitable pensar que “estamos comunicados”. Antes era más difícil hablar, expresarse, pero ahora cualquiera pone lo que siente en facebook o twitter, o cualquiera crea su propio blog para volcar experiencias y conocimientos. Si, sin lugar a dudas, estamos más comunicados.
Hoy todos disfrutamos de esa posibilidad de comunicación que nos ofrece el mundo tecnológico, posibilidad que, así como nos acerca a mucha gente, casi al mismo tiempo nos aleja de aquellos que tenemos más cerca.
Es que el celular y la conectividad son, en cierta forma, alienantes. La voracidad por conseguir información, dar a conocer lo que nos pasa o conectarnos con los que están lejos es tal, que muchas veces dejamos de lado a los que tenemos al lado, y en lo estrictamente deportivo, generalmente, esos que tenemos al lado son nuestros compañeros, aquellos con los que debemos batallar codo a codo dentro de la cancha. Es muy común ver antes y después de los partidos a los deportistas con sus celulares en la mano, cada uno en su mundo, en su realidad…
Muchas veces, tan en su mundo como alejados de la realidad del equipo al que pertenecen.
El deportista que acude a consulta suele plantear, entre otras cosas, problemas de concentración, falta de confianza, cortocircuitos en la comunicación (con el grupo o el entrenador) y esa “conectividad”, en muchos casos, es uno de sus principales enemigos, por dos razones a priori muy diferentes pero al mismo tiempo muy conectadas entre si: 1) La conexión con el afuera le quita tiempo a la conexión con el grupo, y 2) La saturación de información suele provocar dudas a la hora de tomar decisiones.
El seno del Grupo es el mejor lugar para regenerar confianza y potenciar la concentración individual y grupal, y ambas cosas necesitan de una muy buena comunicación para hacerse realidad. A partir de la comunicación conozco a mi compañero y me doy a conocer a él, y a partir de ese conocimiento mutuo puedo ayudar o solicitar ayuda.
El mundo ha cambiado y con él fueron cambiando los códigos de comunicación. Es común escuchar a los deportistas de antaño decir que ellos se quedaban a practicar fundamentos individuales fuera de hora con sus compañeros; o recordar los momentos compartidos más allá de las prácticas o los partidos. Y eso no es tan común hoy en día, donde la “conectividad” parece atentar contra esos momentos. Ya no hay tanto grupo, porque cada jugador parece metido en “su” mundo de relaciones y contactos (incluso desde la mismísima puerta del
vestuario), con todo lo que ello significa para conseguir la anhelada química grupal. Y por si esto fuera poco, el exceso de información, cómo mínimo, distrae, y esa distracción, a veces buena para tratar de aliviar momentos malos, puede provocar que, en esos momentos en los que lo recomendable es meternos
para adentro para buscar respuestas, no nos hagamos las preguntas correctas. El exceso de información periférica nos quita profundidad de pensamiento y sentimiento.
La tan mentada “conectividad” hoy suele jugar más en contra que a favor en la construcción de los grupos, y un grupo mal constituido o construido, difícilmente pueda tener la química necesaria para sobrellevar los momentos duros que suele plantear el deporte profesional de estos tiempos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Hacete Amigo del Juez II

Una de las costumbres más arraigadas en gran parte de los deportistas tiene que ver con pasarle la pelota de la culpa al árbitro, tema que ya he desarrollado en algún artículo anteriormente.
El reclamo y la protesta están siempre a la mano como primera manifestación cuando algo no nos favorece, y si bien eso es una respuesta común, hay algunas cositas que sería bueno revisar para comprender cuanto nos puede perjudicar estar tan pendientes de los árbitros. En la cancha, con las pulsaciones y la adrenalina jugando su partido, mas de una vez nos cuesta leer o anticipar situaciones, por lo que generalmente (por no decir casi siempre) cuando las protestas o quejas contra los jueces empiezan a hacerse reiteradas o venimos de dos o tres seguidas, lo más probable es que estemos camino al temido “Fuera de Foco”.
A menudo desvalorizamos o le restamos importancia al esfuerzo intelectual que demanda la alta competencia. Sin darnos cuenta, gastamos mucha energía pensando para resolver situaciones durante entrenamientos y partidos, y cuando empezamos a mirar demasiado a los jueces esa energía o capacidad de atención se direcciona hacia el punto equivocado y empezamos a gastar combustible en algo que no nos va a dar los resultados que necesitamos. En concreto…
… El árbitro puede pitar bien o mal, pero no suele ser el culpable de nuestros errores o de que estemos jugando mal. A veces se equivoca, si, pero si miramos la cantidad de veces que protestamos respecto a aquellas en las que esta comprobado que cobro mal, seguro la balanza se inclina más hacia el lado de las protestas producto de la frustración que nos provoca que la jugada no nos favorezca, que otra cosa.
... Si estamos jugando mal o algo no sale como queremos, la responsabilidad es sólo nuestra, por ende, es mucho mas inteligente usar nuestra capacidad y energía para ver que podemos cambiar, y no malgastarla protestándole a alguien a quien seguramente no vamos a poder cambiar.
Cuando la atención se empieza a direccionar hacia el “que cobró” como primera opción, inconscientemente vamos dejando de lado el “que hice”, y los errores empiezan a sucederse porque al estar tan preocupados del arbitro, le ponemos poca pila a entender lo que me pide el Coach, el compañero o a hacer mi propio análisis de la situación, porque somos limitados y no nos da para hacer todo, y menos en el mismo momento.
… Si no le presto atención al “que hice”,difícilmente vaya a poder cambiar, por ende, lo mas probable es que mi juego empiece a caer por una pendiente en este partido.
La Solución es Simple y pasa, más o menos, por estos tips:
- Aceptar que, así como yo erro tiros o doy un mal pase, el árbitro es tan humano como yo y se puede equivocar, o puede leer la misma situación de otra manera, ergo, si no cobra lo que quiero, no es porque esté en contra mío ni nada por el estilo.
- Entender que, como el Arbitro es quien tiene la autoridad, lo mejor para mi es tratar de darle una buena impresión o imagen, para que de esta manera, ante la duda, nuestra sonrisa y buena onda lo induzcan a, al menos, no pitar en contra nuestra, ya que el Juez, aunque algunos así no lo crean, es tan humano como nosotros, y si bien se lo prepara para tratar de ser imparcial y justo, esa “humanidad” lo hace proclive a dejarse llevar por estados de ánimo, presiones y demás, y por ende en situaciones de duda, lo mas probable es que, inconscientemente, pite para el lado del que le cae mejor.
El de la Autoridad es un debate muy largo y profundo, pero en términos prácticos, con los árbitros y nuestra relación con ellos sobre el tapete, cuando las pulsaciones están por encima de lo normal, lo mejor es tratar de meternos en la cabeza que siempre es mejor acatar y aceptar la autoridad que desafiarla.
Por si alguno quiere leer la primera nota alusiva a los jueces, aqui va el link:

miércoles, 5 de octubre de 2011

Castigado al Banco

En los deportes colectivos los equipos están compuestos por titulares y suplentes. Pero en el básquet, abrir el juego en cancha o en el banco no siempre dice mucho, ya que más de una vez el que viene desde el banco puede jugar mas que aquel que salió en la formación inicial.
Del mismo modo, en el básquet moderno, sabemos, los entrenadores mueven el banco cada vez más, buscando en su profundidad opciones para causarle o solucionar los problemas que le plantea el rival. Es decir, entrar o salir no es determinante ni mucho menos, ¿no?
Entonces… ¿Por qué interpretamos salir del equipo cuando nos reemplazan como un castigo?
Ante la consulta a boca de jarro, muchos responden: “Nooo, nada que ver”, pero las caras de enojo o fastidio de aquellos que son reemplazados parece contradecirlos.
Lo preocupante es que en la mayoría de los casos, ese enojo nos pone a un paso del temido y nunca bien ponderado “Fuera de Foco”. ¿Por qué? Y…
Porque cuando salimos enojados, muchas veces el enojo nos saca de eje, según donde pongamos la culpa y como manejemos esa carga de emociones que viene con ella.
En castellano… Muchos jugadores, ante el reemplazo, suelen llegar al banco enojados con el entrenador, quien supuestamente “no me tiene confianza”, “no vio que el error no fue mío” o “no me bancó lo suficiente”. Entonces, como el DT es el malo de la película, voy al banco enojado con él y lo mas probable es que no preste atención a las razones que provocaron el cambio, es decir, que error /es pude haber cometido.
Otra… Muchos jugadores, ante el reemplazo, salen tan enojados consigo mismo por no haber podido sostenerse en cancha, que esa bronca los manda al banco en medio de un auto diálogo totalmente nocivo (“sos un desastre”, etc, etc). Por ende, tampoco suelen terminar de comprender bien que pasó o por qué se van a sentar. Al punto que a veces ni siquiera se dan cuenta que el cambio no tiene que ver con que hayan hecho algo mal, sino con que el Coach esta buscando otra opción táctica o te ve cansado.
El Problema es el de siempre: como manejamos las emociones que vienen con esos enojos (conmigo o con el Coach), y para ello es clave evitar que ese malestar se genere. El Tip para aprender a manejar esa emoción tiene que ver con soluciones pragmáticas: ¿Y si en lugar de enojarte porque te reemplazan volvés al banco pensando en usarlo para descansar y reenfocarte para estar disponible para salir nuevamente a la cancha? El enojo o emoción negativa bloquea o al menos atenta, contra nuestra capacidad de pensar y resolver correctamente, por lo que cuando vamos al banco enojados lo mas probable es que ese malestar se multiplique y nos deje bloqueados, sin capacidad para regenerar energías, ideas o motivación para volver a la cancha, lo que seguramente provocará que al volver juguemos peor que como lo veníamos haciendo.
¿Y si cambiamos el enojo de salir por una sonrisa / palmada o aliento al compañero que entra y nos dedicamos a recuperarnos y enfocarnos para volver a serle útiles al equipo?Vamos, no es tan difícil, y además de los consejos, hay muchas técnicas que la Psicología del Deporte puede aportar para solucionar estas situaciones…

viernes, 16 de septiembre de 2011

Fuera de Foco

El agitado ritmo de vida en el que estamos inmersos nos lleva muchas veces a tener repartida la atención en varios frentes (chat, twitter, zapping, entre tantos ejemplos). Las distracciones son cada vez mayores en todos los ámbitos de la vida y el deporte no es la excepción, fundamentalmente porque los que los practican son seres humanos.
Humanos, falibles, limitados… Todos, las personas comunes y también los fuera de serie. Todos estamos propensos al “Fuera de Foco”, entendiendo por “Foco” a la capacidad de estar cien por ciento metidos en la actividad que tenemos delante. Tener esa capacidad de estar “cien por ciento concentrado” es uno de los atributos de los grandes deportistas, pero ellos también son humanos y por ende pueden sufrir también el temido “Fuera de Foco”.
El común de la gente piensa que los grandes deportistas nunca se desconcentran, no sufren presiones ni distracciones, olvidando o negando su condición de humanos. El propio “Manu” Ginóbili confesó en su columna en el Diario La Nación que sufrió las presiones en el Preolímpico de Mar del Plata: “Siento un enorme alivio y una gran felicidad por haber cumplido el objetivo después de sufrir, renegar y sentir un cansancio como pocas veces tuve en mi vida. No queríamos fracasar y sentimos todo el tiempo esa obligación de conseguir la clasificación. Después del complicado triunfo contra Puerto Rico, que nos dio el pase a Londres 2012, no pude evitar pensar en lo que hubiera sido quedarnos fuera de los Juegos en nuestra casa y tener que enfrentarnos con Dominicana por el tercer puesto…. Cuando me cayó esa ficha, me saqué un gran peso de encima. Hubiera sido uno de los peores golpes de mi carrera. La verdad es que se sintió la presión y el esfuerzo de jugar tantos partidos durísimos seguidos. Provocó un gran desgaste, especialmente en mí. Creo que por eso no pudimos jugar tan bien y lucirnos… En la final me costó más entrar en ritmo ofensivo porque estaba exhausto, sin piernas, tuve un gran defensor enfrente como Alex y, además, me frustré con los árbitros. Sentí que me perjudicaban y empecé a jugar contra ellos, buscando que me pitaran alguna falta. Acepto que no estuve muy lúcido. Me sentí vacío y con mucho fastidio… Yo creo que tanta presión de la gente nos llevó a esas ofensivas individuales, pero a la vez nos ayudó y empujó para sacrificarnos más en defensa. Igual fue sensacional el clima que se vivió en el estadio, con la gente cantando, con el himno, con nuestros familiares en las tribunas. Nosotros sabíamos que podía vivirse algo así y que no íbamos a poder golear y gustar, pero por momentos se nos hizo muy difícil ganar la clasificación. Aunque quisimos, fue imposible aislarse de ese ambiente”.
Si, es Emanuel Ginóbili quien reconoce que sintió la presión. El, un fuera de serie propietario de inolvidables hazañas, el mismo que en miles de ocasiones pareció inmutable e inconmovible. Ese mismo, por su condición de ser humano, también sufre las presiones y por ende lucir “Fuera de Foco” como cualquiera.
No es fácil manejar ni soportar las presiones. Las presiones no hacen otra cosa que nublar nuestra capacidad de análisis, resolución y toma de decisiones, y aprender a manejarlas es vital para poder potenciar nuestro rendimiento dentro de un campo de juego. El ejemplo de “Manu” sirve para darse cuenta que si a un fenómeno como él le puede afectar al menos una vez la presión externa, los deportistas de carne y hueso sin lugar a dudas sufren terriblemente por estas situaciones, que a la larga terminan erosionando su capacidad de concentración y enfoque para poder rendir a pleno.
La Serenidad y la Concentración se trabajan, y también en esos rubros se puede mejorar y progresar, como lo hacemos en el gimnasio, en los hábitos, los fundamentos o la capacidad estratégica.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Clinica Internacional Coditep

En Mar del Plata, invitado por la Coditep (Comisión de Directores Técnicos Profesionales de Basquetbol) para integrar el panel de disertantes de la XIV Clinica Internacional junto a Sergio Hernandez, Daniel Maffei, Facundo Muller y Oktay Mahmuti.

martes, 30 de agosto de 2011

Sobreviviendo al Entrenador

El título suena alarmante, pero no es para tanto. Es solo una forma gráfica de empezar a hablar de una situación que suele dejar huellas en muchos jugadores: el inicio de la carrera profesional, o en algunos casos, los primeros pasos en el plantel superior.
El conflicto, por llamarlo de alguna manera, aparece en un punto que muchas veces pasamos por alto: El cambio de relación con el Entrenador.
Hablamos, específicamente, del costado humano de ese vínculo, que en muchos casos cambia drásticamente confundiendo sobremanera al joven jugador. En criollo, esa relación o vínculo deja de ser familiar o afectiva con el “Profe”, para tomar un marco más profesional con el Coach… El Entrenador, entonces, deja de ser una especie de segundo padre, tío o similares, para convertirse en un Jefe, con todo el peso que esta palabra representa.
El cambio es abrupto, a veces demasiado, y muchos deportistas no llegan preparados, lo que empieza a potenciar el roce, la tirantez y el endurecimiento de una relación que no necesariamente debe ser dura. Hay entrenadores que toman distancia y otros más paternales, hay DT que tienen o proponen una relación en base a la confianza y otros que ponen más limites y distancias, y cuando el que nos toca en suerte no tiene los patrones a los que venimos acostumbrados desde las divisiones formativas nos cuesta mucho adaptarnos.
Esa falta de capacidad para adaptación, esa especie de dolor o desilusión que nos provoca que el Nuevo Coach no nos trate o banque como el que teníamos en Inferiores, atenta directamente contra nuestras chances de rendir a pleno, porque inevitablemente empezamos a predisponernos mal con el Jefe, y eso nos va llevando, directa o indirectamente, en la mayoría de los casos, a frenar nuestro desarrollo o respuesta como jugador.
En términos prácticos, el Mensaje del Jefe, al estar enojados, empieza a llegar distorsionado por diferentes motivos:
- Estar más atentos a COMO nos dice las cosas que a aquellos QUE nos está pidiendo (nos quedamos pensando que nos gritó en lugar de tratar de concentrarnos en la instrucción táctica que nos están dando)
- Alimentar Prejuicios o ver fantasmas donde no los hay (para buscar justificativos al “el DT no me respalda como merezco”)
Esto, entre otras cosas, nos va llevando a alejarnos o a enfriar más de la cuenta la relación con el DT, y ese endurecimiento nos condiciona tanto que después no hablamos ni siquiera cuando tenemos que hablar, entonces...
- Ocultamos Información (desde tonterías hasta cosas importantes o relevantes, como problemas personales, malestares o dolencias físicas; sin darnos cuenta que cuando estamos con problemas o malestares es cuando más necesitamos comprensión, y si no la pedimos, difícilmente el otro pueda saber que la necesitamos)
- Bloqueamos el Dialogo (el DT deja de ser una vía de consulta, porque nos da vergüenza preguntar, desde cual es el objetivo de un ejercicio o un sistema hasta “¿Qué debería hacer para tener mas chances de jugar?”)
Increiblemente, todas estas situaciones suelen partir del mismo lugar: el jugador, por falta de madurez o formación, no termina de entender o aceptar que el Entrenador o el Coach, a esta altura de nuestra carrera, es un Jefe, en todo el sentido de la palabra, y no un Segundo Padre o el “Profe” que teníamos en inferiores.
La relación debe, en primer lugar, ser Profesional, y no tenemos que perder tiempo reclamando o poniendo el foco de la relación en lo afectivo.
Si el DT no tiene las mejores formas, o aquellas formas que a nosotros nos gustan, como profesionales que somos o anhelamos, SOMOS NOSOTROS QUIENES DEBEMOS APRENDER A ADAPTARNOS, porque de esa adaptación van a depender nuestras chances de tener más o menos minutos en cancha o, mejor aún, de no detener nuestro crecimiento como jugadores.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Grupos de Formación

A diario, entrenadores, dirigentes y jugadores hablan, directa o indirectamente en declaraciones periodísticas, de la influencia de cuestiones psicológicas en el resultado de sus equipos. Se habla de problemas de vestuario, de grupos unidos o desunidos, de falta de concentración, de miedos, de stress competitivo y de un sinfín de cosas por el estilo, que en muchos casos terminan provocando derrotas, renuncias, y muchas cosas más, sin contar, en el deporte amateur, los problemas de salud producto del estrés.
Hablamos de problemas o temas psicológicos, que generalmente quedan en manos de entrenadores o profesores cuya única formación en el tema a veces pasa por la experiencia de vida o laboral, y como en todos los órdenes, sabemos que la formación o el apoyo profesional pueden ayudar a evitar llegar a situaciones desagradables y poco prácticas como las mencionadas.

IDEA
Crear un espacio específico para Jugadores, Entrenadores, Profesores, Dirigentes, Padres y Psicólogos que quieran introducirse en el mundo de la Psicología Deportiva. Orientado a aprender herramientas nuevas relacionadas con la preparación psicológica del deportista y todo lo que rodea los procesos de preparación y competencia.

FORMATO
4 Clases de 2 horas cada una. Para Grupos armados (Equipos), Grupos Abiertos o Participantes individuales.
Talleres Educativos abiertos, segmentados y preparados para los diferentes destinatarios. Sobre una base teórica ambientada en Experiencias Personales.

METODOLOGIA
Presenciales, en aula / consultorio; o a distancia, a través de conferencias o teleconferencias especialmente preparadas para cada caso.

TEMAS
Para los JUGADORES:
o Concentración y Foco (Cómo enfocarnos en el objetivo corriendo a un lado elementos de distracción. Técnicas para mejorar la efectividad en situaciones concretas de juego)
o Manejo del Stress y las Presiones (Presiones reales y sobredimensionadas. Mirada y Enfoque desde distintos ángulos. Técnicas de relajación)
o Lo Lúdico y el Deporte (porque de eso se trata, ¿no? Cuando perdemos el amor por el juego decretamos la muerte de la creatividad y la pasión)
o La Comunicación con el Entrenador (Revalorización del diálogo con el DT. Técnicas de acercamiento. Relaciones Interpersonales)

Para ENTRENADORES - PROFESORES:
o Formación de Grupos (La importancia de saber fijar pautas y limites en el proceso de conformación de grupos. Manejo de Conflictos Grupales)
o La Comunicación (El valor de hablar bien y de aprender a expresarnos correctamente para que el mensaje llegue positivamente y no se quede en el camino. Comunicación Verbal y No Verbal. Tips Comunicacionales)
o Relaciones con los Padres de los Jugadores (El Padre debe ser un aliado en el proceso de formación, no un enemigo a vencer, porque eso genera confusión en el jugador. Técnicas de acercamiento y manejo)
o Manejo del Stress y las Presiones (Presiones reales y sobredimensionadas. Mirada y Enfoque desde distintos ángulos. Técnicas de relajación)

Para PADRES:
o Lo Lúdico y el Deporte (¿Quién le dijo a mi Papá que yo quiero ser profesional? Aprendiendo a buscar el correcto ángulo de apoyo)
o Mi Hijo el Deportista. Proyectando mis sueños y frustraciones en mi hijo (A propósito de las presiones que, inconscientemente le trasladamos a los chicos, atentando contra su desarrollo social y deportivo)
o Comportamiento en la Tribuna (El ejemplo y el mensaje que damos con nuestro accionar en las gradas)
o Relaciones con el DT (El vinculo con el Entrenador. Puntos de Conflicto)

Para DIRIGENTES:
o Comunicación y Mensaje (Aprendiendo a Expresarnos con Claridad para que la bajada del mensaje sea clara y no confusa. Comunicación Verbal y No Verbal. Tips Comunicacionales)
o Armado de Equipos de Trabajo (Parece obvio, ¿no? Pero ¿cuántos dirigentes son buenos gerentes en su función al frente de un departamento deportivo? Técnicas)
o Relaciones con Jugadores y Entrenadores (A propósito de cómo poner límites efectivos para evitar confusiones y distorsión de roles)
o Diagnóstico Institucional (La mirada global. El Club y el Equipo. A propósito del Asesoramiento a Dirigentes. Como optimizar relaciones)

Para PSICOLOGOS:
o Inserción del Psicólogo en un Plantel (Tips y Claves para evitar convertirse en Cuerpo Extraño. Creando Confianza. La inserción en el Cuerpo Técnico)
o Relación con el Entrenador (Ayudando a Liderar al Líder. Estructuras de Poder. Códigos de Interrelación. Cómo determinar cuándo conviene asesorar desde afuera y cuándo aceptar formar parte del Equipo de Trabajo)
o Diagnóstico Institucional (La mirada global. El Club y el Equipo. A propósito del Asesoramiento a Dirigentes. Como optimizar relaciones)
o Herramientas (Técnicas y Herramientas útiles para el Psicólogo Deportivo. Como optimizar y potenciar el trabajo y nuestras capacidades. Tests, Técnicas y uso de redes sociales para potenciar canales de comunicación)
Germán Diorio
Psicólogo - Especialista en Deportes

Actualmente, trabajando con el Plantel Profesional de Quilmes de Mar del Plata.
Titular de la Cátedra Psicología del Deporte en la Escuela del Círculo de Periodistas Deportivos y Director de las Clínicas de Entrenamiento Personalizado de Grupo Team Work.
Disertante en el Programa TAP de Luis Scola y en el Curso de Nivelación de CODITEP.
Recibido en 1989 en la Universidad del Salvador.
Trabajó en Vélez Sarsfield en 2010 con el Plantel Superior Femenino (Campeón de la Liga Nacional) y con el Plantel masculino que participó de la Liga Nacional B 2010/11. Trabajó también en diversos equipos de fútbol, básquetbol y handball en instituciones como Ferro Carril Oeste, SAGVB, Atlético San Jorge, entre otros; destacándose la labor cumplida junto a Guillermo Vecchio (ex entrenador de los seleccionados nacionales de básquetbol), con el seleccionado juvenil que obtuvo el subcampeonato Panamericano en Uruguay (1990) y la medalla de bronce en el Mundial de Edmonton, Canadá (1991); así como también con el plantel profesional de San Andrés (Liga Nacional de Básquet 1990).

Como Periodista, trabajó durante 15 años en TyC Sports y Torneos y Competencias, y más de una década en el Diario Crónica, realizando coberturas de Mundiales, Panamericanos, Preolímpicos y Eliminatorias de diferentes deportes.

Informes: 1158378487

viernes, 22 de julio de 2011

Clinica de Lanzamiento

Si el Tiro se ha convertido en un karma, o mágicamente dejó de ser un arma letal o importante para pasar a ser un problema... Vení, busquemos la solución juntos... A veces corregir aquello que nos está afectando es más sencillo de lo que parece.
La Propuesta es hacer un Trabajo Personalizado, con Grupos reducidos, para poder hacer todas las correcciones que hagan falta, y para que no falte tiempo para que puedas hacer todas las preguntas que creas necesarias.
Junto a Gaby Cocha vamos a trabajar en técnica individual en cancha y vamos a tratar de introducirte en técnicas de visualización para aprender a automatizar movimientos y a manejar la ansiedad en ese instante fatal para algunos.
La edad o el sexo no son un condicionamiento. La invitación es abierta para jugadores y jugadoras de 13 años en adelante, profesionales o amateurs.
Tres días de trabajo duro e intenso para afinar la punteria. Te esperamos...

martes, 5 de julio de 2011

Scola y el Programa TAP

Con la sana idea de "dejar o devolverle algo al deporte que tanto le dio", Luis Scola ideó con la Asociación de Jugadores el Programa TAP (Transición al Profesionalismo), que en Julio, en Mar del Plata, tuvo su segunda edición. Apoyado por todas las entidades del basquetbol, el TAP reunió en La Feliz a 50 jovenes promesas, quienes disfrutaron de dos días junto al ídolo y de una serie de charlas relacionadas con diferentes temas inherentes a su presente /futuro.
Sergio Hernandez habló de la relación Entrenador-Jugador; Adrian Paenza y Federico Susbielles (ex jugador, hoy Director del PAMI) de Relaciones Laborales y el después del basquetbol; Carlos Montesano y Michael Stura de la Asociación de Jugadores y del Manual del Jugador de Basquetbol; Eduardo Bazzi (Presidente de la AdC) de la Asociación de Clubes y el orígen de la Liga Nacional; Alejandro Amiconi de la relación con los Arbitros; Fabián García (Director de BasquetPlus) de las relaciones con la Prensa; Santiago Bloise (Gerente de Marketing de la AdC) de la importancia del cuidado del marketing personal; Juliana Fernandez de Finanzas e Inversiones y este humilde servidor (Germán Diorio) obviamente acerca de la Psicología Deportiva, herramientas y demás.
Una iniciativa que apunta a "mejorar la especie" y que tiene a la cabeza nada menos que al Capitán de la Selección Argentina y máximo estandarte de la Generación Dorada. Enhorabuena Luis...

martes, 14 de junio de 2011

Clinica para Entrenadores

Parece fácil, pero ponerse el buzo que dice "Coach" no es tan fácil de sobrellevar como parece. La mayoría de los DT tiene mucha información deportiva, técnica, táctica, pero a veces no tiene toda la que tendría que tener en lo que respecta a manejo de la "Comunicación", "Armado y Manejo de Grupos" o "Manejo de las Presiones", por citar solo algunos temas.
Ser Líder no es Fácil y El Entrenador es el primer líder de un equipo. Es el que traza el Plan de Trabajo y tiene la responsabilidad de llevar el barco a buen puerto, es quien marca las pautas, pone límites y hasta reparte premios o reconocimientos. Las miradas siempre apuntan hacia su figura, y esa exposición suele ser el primer punto de desequilibrio que provoca que no todos puedan desarrollar cómodamente la tarea principal para la que fueron contratados.

TEMAS
- El “abc del liderazgo”
- La Comunicación. Comunicación Efectiva y no Efectiva.
- Armado de Grupos. Manejo de Crisis Grupales.
- Aprendiendo a dejar los problemas en la puerta del Gimnasio.
- Manejo del Stress y las Presiones.

MODALIDAD
- Disertaciones activas, debates y trabajos en grupos.

lunes, 23 de mayo de 2011

Candidato y Campeón


Meses atrás escribí, casi a pedido de quien a la postre me iba a invitar a formar parte de su Equipo de Trabajo, el Post "Con Pilcha de Candidato"
(http://elpsicologodelclub.blogspot.com/2010/06/con-pilcha-de-candidato.html).

Daniel Maffei, flamante DT de Quilmes de Mar del Plata, empezaba a pensar, más allá de los nombres y los hombres, como armar el operativo regreso para uno de los equipos más populares del basquet argentino, que venía de perder la categoría e iniciaba un proceso "condenado al éxito" allá por setiembre de 2010.
Lo de "condenado" alude, obviamente, a que hay situaciones en las cuales, los propios protagonistas saben que cualquier resultado que no sea el esperado (en este caso el título o el ascenso) será tomado como fracaso, ¿no? Ejemplos de este tipo sobran en el deporte mundial.
Esta situación viene con una pesada valija de presión, que en la mayoría de los casos se convierte en el principal condicionante para que el anhelado logro nunca llegue, porque la presión nubla y saca al protagonista (equipo, entrenador, plantel, etc) de su eje natural.
Quilmes luchó contra todo eso en esta temporada. La presión fue grande y el camino se hizo más tortuoso aún como consecuencia de las lesiones y avatares varios, que el grupo supo sortear con éxito, y esa capacidad le permitió alcanzar el objetivo.
Maffei me convocó y tuve la hermosa posibilidad de "ser parte", compartiendo codo a codo con el "Loro", su Cuerpo Técnico y un increíble grupo de jugadores esta hermosa historia que terminó de la mejor manera.


sábado, 21 de mayo de 2011

El Psicólogo del Club

Nota de Florencia Cordero, Periodista marplatense especializada en basquetbol, a propósito de la inclusión de un Psicólogo en el Equipo de Trabajo de Quilmes de Mar del Plata, flamante Campeón del TNA.
http://www.contenidosfreelance.com/deportes/basquet/psicologia_en_el_deporte.php

miércoles, 18 de mayo de 2011

miércoles, 23 de marzo de 2011

"Tocamos Fondo"

El equipo tocó fondo. No reacciona. Se necesita un cambio urgente”. La frase, imperativa por cierto, suele traer a colación que, ante la impaciencia o la falta de respuestas esperadas, se termine haciendo saltar el fusible más sensible. En el básquet argentino, los entrenadores suelen recambiar un par de veces a sus jugadores extranjeros buscando el ansiado click, pero si esos recambios no traen triunfos, tarde o temprano les toca a los DT dar el paso al costado. En el conflictuado y super-exigente fútbol nuestro de cada día, al no haber recambio de foráneos ni posibilidad de fichar jugadores durante el torneo, el rol de fusible queda exclusivamente en manos de los entrenadores.
En estos días, el ejemplo que copa las tapas en el mundo del fútbol es el Boca de Falcioni, ya conflictuado en tiempos de Borghi e incluso en la segunda etapa de Basile, sin contar los interinatos. Crisis que llevó a Martin Palermo a reconocer que "tocaron fondo".

La ecuación que lleva a esta situación es simple: el DT fija pautas y comienza a trabajar - los resultados, por H o por B, no se dan en la medida de lo esperado – la gente se empieza a impacientar – los jugadores empiezan a perder confianza en los lineamientos del cuerpo técnico – esa pérdida de confianza lleva a que los resultados sigan en caída – y lo que resta es una historia conocida, que suele terminar en cambio de entrenador.
La pregunta del millón es: ¿es posible volver a fojas cero en una situación como esta? La respuesta, obviamente, dependerá de cada caso, y obviamente, de la capacidad que tenga el cuerpo técnico de, primero percibir lo que está pasando, luego de encontrar la falla y en tercer lugar, de implementar conductas efectivas que produzcan el cambio, que generalmente no tiene que ver necesariamente con un cambio o la llegada de un refuerzo.
Más de una vez nos enfrentamos con Entrenadores o Cuerpos Técnicos que, por falta de capacidad para ver sus fallas o por no tener la apertura para cambiar, optan por seguir haciendo la suya y terminan “muriendo con las botas puestas”.
Y es una lástima, porque muchas veces el cambio está más al alcance de la mano de lo que parece, pero la falta de apertura para verlo, o el no tener el ángulo de observación apropiado para mirar la situación terminan jugando en contra. La dinámica del día a día suele atentar contra las chances de poder observar desde otro ángulo: El DT estará metido en cuestiones tácticas; el Preparador Físico en su función específica; el médico en la recuperación de los lesionados o lo que le marque su derrotero por esos días y así sucesivamente. Todos mirando, por imperio de las circunstancias, el árbol que tienen delante, lo que inevitablemente los puede llevar a perder de vista el bosque. En PNL (Progamación Neurolinguistica) por ejemplo, suele decirse que “el mapa no es el territorio”.
Cuando las cosas marchan sobre rieles no hace falta cambiar nada, y por ende, no suele haber necesidad de buscar otra mirada. Para que cambiar algo que funciona bien, ¿no? Pero cuando las cosas no salen, y el cambio se hace imperioso, no siempre estamos preparados para encontrar verdades y razones. Una de las funciones del Psicólogo es precisamente aportar esa “mirada desde otro ángulo”, que en algunos casos puede ayudar a prevenir que se tenga que llegar al difícil trance de tener que “morir con las botas puestas”.

lunes, 14 de marzo de 2011

¿Estoy Preparado?

Hay un viejo refrán que dice: “más vale prevenir que curar”, y hace algún tiempo publiqué una nota hablando de “El Valor de la Prevención”. Prevenir… Prepararse… Todo un tema.
A veces pensamos que estamos preparados o listos para encarar una tarea o un nuevo desafío, y tiempo después la realidad nos golpea mostrándonos que no.
Así, vemos al entrenador que viene de salir campeón, cambiar de club y no alcanzar los objetivos para los que fue contratado y por los que él mismo decidió cambiar de camiseta. O al jugador que viene de romperla en un equipo, pasar sin pena ni gloria en otro. Los casos más notorios son, obviamente, aquellos que tienen mayor exposición mediática, y se dan generalmente, cuando el paso es de un club chico a uno grande. Ese anhelado salto hacia un trabajo o desafío de mayor nivel, exposición, responsabilidad, remuneración, etc, viene acompañado de un sinfín de ilusiones y expectativas que potencian la energía y las ganas de hacer, adaptarse y conseguir cosas; pero también trae consigo una importantísima carga de estrés y ansiedad que, en la mayoría de los casos, se convierten en el principal enemigo que tenemos que enfrentar en nuestro camino al éxito.
Ejemplos hay miles… Hoy la pregunta del millón es si Falcioni podrá repetir en Boca lo que hizo en Banfield, y el arranque errático en el campeonato alienta los comentarios negativos de aquellos que, con el diario del lunes y desde la tribuna, afirman muy sueltos que cuerpo que “no es lo mismo dirigir en un equipo chico que en un grande como Boca”. Las razones son obvias y la peor de todas es la diferencia en el nivel de exposición y presiones.
Claudio Borghi también venía de campeonar en Argentinos, y en Boca no pudo terminar un torneo, y nadie duda de la capacidad del hoy entrenador nacional de Chile, quien también supo ganar todo con el Colo Colo.
¿Hay técnicos de equipo chico y técnicos de equipo grande? No. Pero si hay técnicos que se mueven mejor en clubes de poca exposición y otros que están como pez en el agua en medio del mar de micrófonos y presiones. En Psicología, no hay verdades absolutas.
Siguiendo con ejemplos “xeneizes”, Carlos Bianchi, que venía de ganar todo en Vélez, convirtió a Boca en el equipo de la década alzando cuanta copa se cruzó en su camino; pero no pudo continuar la cadena de éxitos cuando dejó Vélez para ir a la Roma o cuando tomó las riendas del Atlético de Madrid. Y para complicarla aún más, el “Coco” Basile hizo olvidar a Bianchi en su primer paso por Boca al hilvanar una sucesión increíble de títulos, pero se tuvo que ir con la cabeza gacha en su segundo paso por el club al no encontrarle la vuelta al equipo.

Decía que en Psicología no hay verdades absolutas, ¿no? Y las predicciones, presunciones y pronósticos suelen chocar más de una vez con la cruda realidad. Lo que fue bueno en un lugar o en un momento, deja de serlo inexplicablemente sin razón aparente. ¿Razones? Ufff, muchas…
La exposición y presiones extremas aparecen en los primeros puestos de la lista. El primer condicionante negativo que traen consigo la presión y la exposición en exceso es la reducción en nuestra habitual capacidad de foco o adaptación. Esa exposición (con hinchas, dirigentes o periodistas), que antes no estaba en nuestra rutina, nos quita tiempo (a veces mucho) y ese tiempo que utilizábamos para reflexionar, pensar o descansar, se nos va en actividades o tareas que no siempre son de utilidad para nuestra labor profesional, lo que trae aparejado respuestas (al grupo, a dirigentes o en una conferencia de prensa) y decisiones apresuradas que luego terminamos lamentando.
Estar preparado no siempre tiene que ver con nuestra capacidad profesional o nuestro nivel de maduración.
Un jugador puede romperla en un ámbito específico y no hallarse a gusto y por ende bajar considerablemente su rendimiento en otro. O como en el caso de Basile, puede rendir a pleno en un lugar, y tiempo después estar perdido y lucir fuera de forma en el mismo lugar en el que se lo vio brillar. Las cosas cambian, la vida es una autopista que solemos transitar siempre a máxima velocidad y eso nos lleva a tomar atajos que no siempre nos llevan al destino deseado. Decidimos cambiar o volver pensando que nos va a ir bien porque estamos listos o porque ya lo estuvimos otra vez, y perdemos de vista que vamos a un lugar diferente y eso trae consigo la necesidad de adaptarnos; o que somos diferentes a como éramos en nuestro paso anterior por el club, que también vive momentos distintos a los de antaño.
Prepararse… Prevenir…
Invertir tiempo en estudiar el terreno, analizar convenientemente las variables que tendremos que enfrentar y prepararnos para “la batalla”, son muchas veces las claves en las que se sustenta nuestra posibilidad de éxito; incluso, aunque suene feo, por encima de nuestra capacidad profesional.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Armando el Grupo

Un post publicado el año pasado, pero que a esta altura del año cobra mucha actualidad...

ARMANDO EL GRUPO
El comienzo de una nueva temporada genera expectativas y stress casi en partes iguales. Se viene un campeonato nuevo, hay que hacer retoques o en algunos casos rearmar casi por completo el plantel y eso apareja un trabajo extra que termina siendo demoledor para el entrenador.
Entre los profesionales, depende el deporte y el esquema de competencia, la mira estará puesta en las altas y las bajas, y fundamentalmente en las contrataciones para reforzar los puestos más débiles del plantel; tarea en la que además del DT suelen intervenir, según el caso, el manager y algunos dirigentes, y de la que dependerá en gran parte el futuro del equipo.
Pero si este es un trabajo arduo, el que tiene por delante el entrenador de divisiones inferiores o formativas no le va en zaga. Es una labor no tan vistosa, porque no gana centimetraje en los medios periodísticos, y que el DT suele encarar sin recursos, ya que en el amateurismo no hay dinero para comprar figuras ni nada por el estilo. Entonces el trabajo es mucho más cuesta arriba, porque generalmente hay que ir rearmando los equipos con lo que queda de una categoría y los jugadores que pasan de la otra, armando rompecabezas en los que a veces se encuentran con un equipo poderoso y otro totalmente diezmado, ante lo cual no queda otra que arremangarse y laburar.
El punto aquí es que, una vez cerrado el plantel, cuando se llega al “esto es lo que hay” (sea bueno o no tanto), hay diferentes caminos para tratar de empezar a armar el nuevo equipo. Hay entrenadores que arrancan directamente con el trabajo de fundamentos para ir nutriendo y al mismo tiempo conociendo a sus jugadores; otros que prefieren evaluar las condiciones técnico – tácticas del plantel para armar una planificación para toda la temporada; y otros que optan por seguir adelante con el programa de trabajo de todos los años, porque eso es lo que le ha dado resultados hasta el momento.
En medio de la vorágine del arranque, muchos entrenadores dejan sin querer de lado el costado humano del grupo. Generalmente, hay poco tiempo porque el campeonato se viene encima y queda mucho por trabajar desde lo técnico – táctico, lo que provoca que no se invierta tiempo en realizar actividades que permitan ir cohesionando al grupo. En el arranque, muchas veces un asado (si no se puede hamburguesas, o lo que sea, claro, el tema es juntarse), una salida o un par de actividades especiales programadas por el cuerpo técnico, suman más que unas cuantas horas de entrenamiento.
El conocimiento permite que se vayan superando las barreras de los prejuicios, que nazcan las afinidades y que a partir de las pequeñas sociedades, se vaya conformando un solo grupo, y esto hace mucho más fácil la bajada de línea, porque fortalece el compromiso del grupo en pos de los objetivos trazados.
Un gran grupo siempre es más fuerte que un cumulo de exquisitas individualidades, ¿no? Ejemplos sobran en el deporte mundial. La armonía y cohesión potencian virtudes y achican defectos, porque la solidaridad contribuye enormemente a que uno se mate por ayudar al compañero en problemas, dentro o fuera de la cancha.

viernes, 25 de febrero de 2011

Clínicas Diagnósticas

PSICOLOGIA DEPORTIVA
PROYECTO CLINICA

LA IDEA

Generar un espacio de investigación, descarga (catarsis) y reflexión acerca del momento que vive el Plantel, para elaborar conclusiones que sirvan para encarar lo que resta de la temporada.

METODOLOGIA
Tres días de Trabajo Intensivos para:
- Realizar Observación de Entrenamientos y Partidos.
- Mantener charlas con Entrenador y los Jugadores que lo desearan.
- Realizar reuniones de Grupo con los Jugadores.
- Toma de dos Test Diagnósticos a todo el Plantel.
- Elaboración de Informe para el Cuerpo Técnico y Dirigentes.

CONSIDERACIONES
- El Material Diagnóstico que sale de los tests, más las observaciones, permiten elaborar un Informe de mucha utilidad para el DT, para conocer algunos detalles del Grupo que la vorágine del día a día a veces impide ver con claridad.
- Para el Grupo, tener la posibilidad de hacer algo nuevo puede operar como revitalizador (“nos dan importancia”), además de la posibilidad de charlar y descargarse en las reuniones grupales y en las individuales, para aquellos que así lo desearan.

Germán Diorio
germandiorio@hotmail.com

jueves, 17 de febrero de 2011

Manejando la Presión

El deporte es un juego que mueve pasiones en masa y en muchos casos, importantes cantidades de dinero. Las expectativas suelen ser grandes, sea cual fuere el objetivo deportivo o profesional que se haya trazado, y conforme uno empieza a transitar el camino hacia la meta, generalmente sin aviso ni quererlo, la mochila se nos empieza a llenar de presiones.
“Tenemos que ser protagonistas”, “acá no se puede hablar de otra cosa que no sea el campeonato”, “tenemos que salvarnos del descenso”, “no podemos perder más clásicos”, o lo que fuera… La gama de frases que terminan siendo titulares en luces de neón, con las que nos cargan o cargamos de presión son ilimitadas y, al mismo tiempo, una constante en todos y cada uno de los ámbitos de la actividad deportiva, profesional o amateur.
Nosotros, los humanos, los comunes, solemos hacer un culto en eso de buscarnos presiones adicionales, aún cuando no las hay. Si a veces hasta nos ponemos nerviosos en un partido de cartas con amigos, ¿cómo no me voy a cargar de presión y tensiones en algo tan pasional como el deporte?
Es cierto que, muchas veces, meternos presión para alcanzar un objetivo sirve de disparador para mejorar o potenciar nuestro rendimiento; pero nuestro interior no tiene una medida tangible como un tanque de nafta, que carga X cantidad de litros de combustible. Nuestro interior no tiene paredes firmes, se expande o se achica según nuestro estado de ánimo, por lo que si nos cebamos y llenamos nuestro tanque con más “presión” de la aconsejable, lo más probable es que no la podamos manejar y empecemos a sentirnos mal.
La presión nos desborda y nuestra capacidad de análisis y observación de la realidad se achica considerablemente, provocando que nuestra percepción de algunos hechos no sea del todo confiable, porque inconscientemente nos empezamos a enfocar en el lado oscuro o negativo de las cosas, y no en aquello que puede servirnos como disparador positivo. En términos sencillos, burdos, “primero nos ponemos más tontos de lo habitual y con el tiempo, ese ejercicio de mirar siempre lo negro termina convirtiéndonos en nuestro peor enemigo”.
En los grupos pasa lo mismo, pero multiplicado por la cantidad de integrantes de cada plantel. La presión empieza a jugar su partido en algún momento: a veces de movida, otras cuando aparece algún resultado negativo o, si zafamos de esas dos instancias, cuando se acerca la etapa de definiciones; y la salud del grupo, inevitablemente, empieza a alterarse y hasta tambalear. En algunas ocasiones, el equipo empieza a meter la presión en sus conversaciones de una manera angustiante, potenciando el efecto negativo. Pero también se da que, en el afán por “no llamar la mala onda o la energía negativa”, el tema de la presión se evita por completo, y durante gran parte del proceso no se habla de ella y se la ignora, pero… Ella está ahí… En algún recoveco, esperando agazapada el momento de entrar a escena, y cuando lo hace provoca un desbarajuste en el grupo difícil de manejar.
¿Hay alguna receta para manejarla? Si, por supuesto. Y la clave está en la “Comunicación”. Ignorarla suele ser un arma de doble filo, porque generalmente se corre el riesgo de que aparezca al primer tropiezo y cope la parada. En términos deportivos, cuando tenemos que enfrentar un rival difícil se suele hacer scouting o análisis de virtudes, defectos, puntos débiles, puntos fuertes y demás, para saber cómo enfrentarlo en las mejores condiciones, ¿no? Bueno, una de las claves para enfrentar bien armados los miedos que vienen escondidos detrás de las presiones, es estudiarlos, conocerlos a fondo, y eso se logra hablando, compartiendo con nuestros compañeros el peso que viene con ellos.
La Presión tiene un peso específico imaginario que, si tratamos de manejarla solos, empieza a multiplicarse hasta límites inimaginables. Pero si la encaramos como grupo, en equipo, y la tratamos como tal, su peso en lugar de multiplicarse se divide entre todos los integrantes del grupo… Y convengamos que no es lo mismo llevar una mochila con 100 kilos yo solo, que repartir su peso entre todos los integrantes del plantel, ¿no?


Hablar, comunicarnos, sirve como herramienta de descarga o catarsis y como elemento unificador y clarificador en el camino por buscarle salidas a la situación presionante. Hablando podemos minimizar o agrandar situaciones y sobre todo, podemos poner en claro objetivos y metas...

viernes, 21 de enero de 2011

El Valor de la Información

Estar bien informado es vital para encarar cualquier empresa importante, y no tan importante. A quien no le preguntaron alguna vez si “¿Va a llover?”, para saber si era conveniente llevar paraguas. Hoy en día, es casi decisivo conocer el estado del tránsito y el cronograma de manifestaciones cuando uno encara la difícil tarea de entrar a la Capital Federal. Nadie (o al menos nadie sensato) encara una inversión o una sociedad sin tener data precisa para saber donde va a poner el dinero o como es la persona con la que va a encarar una empresa. Y yendo específicamente al mundo del deporte, los dirigentes suelen buscar información de buena fuente antes de contratar un entrenador, y los DT suelen hacer lo propio antes de recomendar la contratación de un jugador.
“La información es oro en polvo”, ¿no? Pero más de una vez subestimamos el valor o poder de la información, o acotamos la necesidad de “estar informados” a temas supuestamente muy relevantes, restándole importancia a otros que más de una vez nos podrían ayudar a estar más cerca de las necesidades de los integrantes del plantel.
Estar en el detalle da un plus casi tan importante como el darle confianza al jugador.
Es que solo estando en el detalle un cuerpo técnico puede saber o comprender las razones de tal o cual comportamiento de un deportista.
Cuando el jugador / a parece que está en otra cosa, es porque algo le está pasando, y tener aceitados los mecanismos de acercamiento para que esta /a se pueda expresar, es vital para conocer de que se trata aquello que lo distrae, para a partir de allí, poder comprenderlo y ayudarlo para que ese motivo de distracción atente lo menos posible contra su rendimiento deportivo.
En definitiva, de eso se trata, ¿no? La vida no es un lecho de rosas y en mayor o menor medida, siempre algo nos afecta y nos saca del eje, y la información puede oficiar de mecanismo preventivo para anticiparnos a algunas situaciones.
Un jugador / a “con la cabeza en otro lado” no puede poner el foco en mejorar su rendimiento, en atender a un sistema táctico especialmente preparado para el partido que se viene o, incluso, en meterse de lleno en el proceso de recuperación de una lesión. Precisamente, porque tiene la cabeza en otro lado. Y no estar debidamente informado puede desencadenar que sus desatenciones, en lugar de una situación de contención, lleven a cuerpo técnico y compañeros a fastidiarse, y por ende a no saber como ayudarlo para que “vuelva”.
La energía contenedora del grupo es importantísima para que el jugador, sintiéndose contenido y apoyado, ponga lo mejor de si para entregarse por el equipo más allá de sus problemas. Después se podrá hablar de técnicas de focalización, anclajes, ejercicios de visualización para manejar el stress y un montón de cosas más, pero la llave que abre la primera puerta es la confianza y apertura que se genere en el grupo a partir del cuerpo técnico, para que la información fluya sin barreras innecesarias que entorpezcan el flujo de la energía sanadora que trae consigo la cohesión grupal. No hay muchos registros de grandes equipos que no hayan tenido un gran grupo detrás, ¿no?

viernes, 7 de enero de 2011

Entrenamiento Personalizado

Suena raro, y más en el mundo del deporte. Pero no se trata de un invento extraño ni nada por el estilo. El deporte ha evolucionado años luz en infraestructura, técnica, táctica, preparación física, alimentación, medicina y demás, pero, curiosamente, cada vez se habla más de jugadores con problemas de concentración, anímicos, grupos divididos y de fallas en los fundamentos básicos del juego. Y el Coaching o Entrenamiento Personalizado viene a poner su granito de arena para solucionar esas falencias.
El entrenamiento mental no es novedad en el deporte mundial. Los grandes lo usan, porque potencia su capacidad para manejar el stress (para llegar en optimas condiciones a la competencia), dominar la ansiedad (lo que permite tomar mejores decisiones en el campo de juego), optimizar la capacidad de foco (que posibilita estar metido cien por ciento en el entrenamiento o partido), así como también desarrollar mecanismos que permitan potenciar la automatización de movimientos, conectarnos con viejas capacidades o habilidades olvidadas o emparentarnos con nuevos movimientos a partir de técnicas de visualización.
Este entrenamiento mental, trabajado paralelamente al aprendizaje o reaprendizaje de fundamentos y secretos del juego, potencia hasta limites inimaginables la capacidad del jugador, joven o adulto, amateur o profesional, que consigue herramientas que lo convierten en un jugador más completo y le permiten disfrutar más de lo que tanto le gusta hacer: jugar.
Los valores, como el espíritu de equipo, el respeto y la humildad; el afán de superación y la autocrítica, son algunos de los atributos que hicieron grandes a los que hoy consideramos grandes, y el vertiginoso día a día que lleva a los entrenadores a pensar en sistemas tácticos por encima de los fundamentos, también empuja a dejar de lado esos momentos y charlas tan necesarios para transmitir esos valores.
La realidad obliga a que el día a día sea así: rápido, sin mucho tiempo para invertir en esas cosas, y el Entrenamiento o Coaching Personalizado puede ser la herramienta ideal para complementar ese aspecto formativo o de perfeccionamiento que te está faltando. Hablando de básquet, específicamente, en la NBA, son las estrellas las que utilizan este tipo de servicio para potenciar su juego de una temporada a la otra; y del otro lado del mundo, en Serbia, los jugadores complementan la formación personal que reciben en los clubes concurriendo a Academias, en las que trabajan sobre fundamentos y valores esenciales para tener una mejor respuesta dentro de la cancha.
El mundo veloz y competitivo de hoy exige cada vez más la búsqueda de herramientas y sellos distintivos que nos permitan marcar la diferencia, y a veces, ese plus está en las cosas más sencillas…

El Entrenamiento o Coaching Personalizado es una Propuesta Diferente para potenciar el crecimiento y desarrollo de jugadores profesionales y en formación...

¿POR QUE?
Porque el día a día lleva a que el jugador no siempre tenga tiempo o la guía necesaria para hacer trabajos de perfeccionamiento.

¿QUE OFRECEMOS?
Trabajo Personalizado para entrenar cuerpo y mente para potenciar virtudes y corregir defectos.

¿COMO?
En el Campo de Juego, para corregir y sumar fundamentos y aprender secretos en situaciones concretas; y en el Gabinete, para destrabar bloqueos mentales que pudieran atentar contra nuestras potencialidades, y familiarizarnos con técnicas que puedan ayudar a conseguir concentración y foco y manejar el stress en diferentes situaciones.

¿A QUIENES VA DIRIGIDO?
A jugadores y jugadoras, profesionales o en etapa formativa, sin distinción.

OBSERVACIONES
El Coaching Personalizado no es un invento nuestro. En la NBA, estrellas como Chris Paul, Kobe Bryant o Carmelo Anthony, por citar solo algunos ejemplos, recurren a los Coachs o Entrenadores Personales (como Idan Ravin) para realizar trabajos específicos de perfeccionamiento.
Nosotros queremos ir más allá, sumándole a los trabajos de campo con pelota ejercicios y trabajos para potenciar al deportista en la faz personal, introduciéndolo en conceptos como el entrenamiento mental.

¿QUIENES SOMOS?
Gabriel Cocha

Basquetbolista Profesional con 23 años de trayectoria en la Liga Nacional, en la que vistió las camisetas de Boca, Obras, San Andrés, Regatas y Belgrano de San Nicolás, Ciclista Olímpico de La Banda y Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia, con el que obtuvo el título en la temporada 2005 - 2006.
Seleccion Argentina entre 1987 y 1997.

Germán Diorio
Psicólogo, Especialista en Deportes y Manejo de Grupos. Actualmente junto al Plantel Superior de Basquet de Velez Sarsfield. Con más de 20 años de trayectoria en el mundo del deporte, como psicólogo o periodista (trabajó en TyC Sports, Torneos y Competencias y Diario Crónica), realizando coberturas de Mundiales (basquet 90 y 06), Panamericanos, Preolímpicos y Eliminatorias de diferentes deportes.