LA IDEA
Generar un espacio de investigación diferente, que pueda servir para hacer descarga (catarsis) y reflexión acerca del momento que vive el Plantel y para elaborar conclusiones que sirvan para encarar lo que viene; sea en etapas de preparación y armado del grupo, o bien durante la competencia propiamente dicha, en cuyo transcurso se puede trabajar también sobre la resolución de conflictos.
METODOLOGIA
Tres días de Trabajo Intensivos para:
- Realizar Observación de Entrenamientos y Partidos.
- Mantener charlas con Entrenador y los Jugadores que lo desearan.
- Realizar reuniones de Grupo con los Jugadores.
- Toma de dos Test Diagnósticos a todo el Plantel.
- Elaboración de Informe para el Cuerpo Técnico y Dirigentes.
OBSERVACIONES- Los plazos ("tres días intensivos") están previstos en caso que se trate de un equipo del interior o exterior del país, buscando abaratar costos. Los tiempos se acomodan de acuerdo a las necesidades del plantel, ya que la idea es observar y trabajar sin interrumpir las rutinas habituales de trabajo, más allá de la obvia necesidad de generar dos reuniones con el equipo para la toma de tests y la entrega de conclusiones.
CONSIDERACIONES
- El Material Diagnóstico que sale de los tests, más las observaciones, permiten elaborar un Informe de mucha utilidad para el DT, para conocer algunos detalles del Grupo que la vorágine del día a día a veces impide ver con claridad.
- Para el Grupo, tener la posibilidad de hacer algo nuevo puede operar como revitalizador (“nos dan importancia”), además de la posibilidad de charlar y descargarse en las reuniones grupales y en las individuales, para aquellos que así lo desearan.
Informes: germandiorio@hotmail.com
martes, 17 de septiembre de 2013
miércoles, 11 de septiembre de 2013
De Eso No Se Habla
El
Exitismo salvaje de estos tiempos es el principal condicionante para que no se
pueda valorar debidamente los Logros conseguidos, sea cual fuere el marco
deportivo o personal. El vértigo nos pone, inmediatamente después de conseguido
algún lauro, ante la necesidad de revalidarlo o superarlo, quitándonos tiempo
para celebrar, disfrutar, dimensionar lo conseguido y repasar cómo lo logramos
(para poder a partir de allí aprendernos la receta).
Nos cuesta crecer y sobre todo disfrutar, pese a que se supone que el Deporte se basa en un juego. Los motivos de consulta de muchos deportistas y entrenadores tienen que ver con la imposibilidad de disfrutar, y basta repasar declaraciones periodísticas para caer en la cuenta de que las palabras “sufrir” o “sufrimiento” están en boca de un altísimo número de protagonistas. Pero… ¿No era un juego? ¿No es el deportista uno de los profesionales mas envidiados en el mundo laboral? ¿Por qué se sufre en un ámbito que debería ser lúdico y cómo ese sufrimiento atenta contra la capacidad de jugar, divertirse, aprender, crecer y mejorar? Ufff… Cuántas preguntas, ¿no?
Inevitablemente, vamos a caer en el remanido tema de las presiones y de cómo juegan su partido en esta historia.
Diego Cagna renunció a la dirección técnica del plantel de Tigre y entre sus razones expuso: "El fútbol viene cambiando para mal hace mucho tiempo. Se ha vuelto muy sanguinario y cruel, y no estoy disfrutando lo que estoy haciendo, por lo que necesito tomarme un tiempo". Y vale decir que la reflexión no apunta solamente al fútbol, sino al deporte competitivo en su conjunto.
Técnicos que renuncian, jugadores que no rinden o disfrutan. ¿No son señales de que hace falta trabajar seriamente sobre las personas que visten los uniformes deportivos? Las empresas se ocupan desde hace tiempo de generar estructuras de trabajo mas sanas ampliando su tarea en lo que refiere a los recursos humanos y trabajando con apoyo y coaching para mejorar a sus líderes. ¿Y los clubes y entidades deportivas? Hmmm… En muchos casos, la respuesta es: “Bien, gracias”.
En los clubes se suele apostar a que un Líder (el DT) nos guíe, y lo cierto es que en muchos casos, ese líder no está del todo capacitado o no da abasto con todo; pero así y todo se le tira el fardo de la responsabilidad y luego se le exige en consecuencia.
¿Soluciones? Las mismas que en todos los ámbitos de la vida: Capacitarse y/o Pedir Ayuda.
La especialización ha llegado al mundo deportivo, pero pese a que tanto se habla de la cabeza, la actitud, la motivación, el foco o la cohesión grupal, y de cuanto influyen en el resultado deportivo, los cuerpos técnicos o las estructuras deportivas siguen cerrándole las puertas a los Psicólogos.
Generalmente,
se suele limitar el "para qué" de la participación del Psicólogo en
los planteles deportivos a la "resolución de conflictos", pero...
¿Quién se ocupa, por ejemplo, de la contención y de ayudar a reprogramar
positivamente la cabeza del deportista lesionado para acelerar el proceso de
recuperación? Muchas estructuras deportivas tienen un Cuerpo Médico de
excelencia, pero tener a los mejores doctores o kinesiólogos no siempre implica
tener profesionales o personas capaces de contener y orientar al deportista en
lo humano, en todo lo que implica el proceso de recuperación de lesiones, donde
la angustia juega un papel a veces casi tan decisivo como los tejidos rotos.
Trabajar la Cabeza es cada vez más importante, porque a partir de ella es que se potencia el crecimiento personal y deportivo, al poner la mira sobre temas vitales como la Motivación, el Foco, el Liderazgo y la Comunicación, que abren la puerta para establecer mejores relaciones grupales, entre otras cosas.
En muchos grupos, se suele dejar esos temas en manos de otros integrantes del Cuerpo Técnico, pero la realidad dice que no siempre pueden hacerse cargo realmente de esos temas, sea por falta de tiempo o por falta de conocimiento, como mencionara líneas arriba.
Luego, ante la falta de resultados, los justificativos apuntarán a razones anímicas, de concentración, de unión grupal y vaya a saber cuantas cosas más… Sobre las que nunca se trabajó a conciencia. ¿Por que será entonces que se sigue relegando a los Psicólogos en los Planteles Deportivos?
Nos cuesta crecer y sobre todo disfrutar, pese a que se supone que el Deporte se basa en un juego. Los motivos de consulta de muchos deportistas y entrenadores tienen que ver con la imposibilidad de disfrutar, y basta repasar declaraciones periodísticas para caer en la cuenta de que las palabras “sufrir” o “sufrimiento” están en boca de un altísimo número de protagonistas. Pero… ¿No era un juego? ¿No es el deportista uno de los profesionales mas envidiados en el mundo laboral? ¿Por qué se sufre en un ámbito que debería ser lúdico y cómo ese sufrimiento atenta contra la capacidad de jugar, divertirse, aprender, crecer y mejorar? Ufff… Cuántas preguntas, ¿no?
Inevitablemente, vamos a caer en el remanido tema de las presiones y de cómo juegan su partido en esta historia.
Diego Cagna renunció a la dirección técnica del plantel de Tigre y entre sus razones expuso: "El fútbol viene cambiando para mal hace mucho tiempo. Se ha vuelto muy sanguinario y cruel, y no estoy disfrutando lo que estoy haciendo, por lo que necesito tomarme un tiempo". Y vale decir que la reflexión no apunta solamente al fútbol, sino al deporte competitivo en su conjunto.
Técnicos que renuncian, jugadores que no rinden o disfrutan. ¿No son señales de que hace falta trabajar seriamente sobre las personas que visten los uniformes deportivos? Las empresas se ocupan desde hace tiempo de generar estructuras de trabajo mas sanas ampliando su tarea en lo que refiere a los recursos humanos y trabajando con apoyo y coaching para mejorar a sus líderes. ¿Y los clubes y entidades deportivas? Hmmm… En muchos casos, la respuesta es: “Bien, gracias”.
En los clubes se suele apostar a que un Líder (el DT) nos guíe, y lo cierto es que en muchos casos, ese líder no está del todo capacitado o no da abasto con todo; pero así y todo se le tira el fardo de la responsabilidad y luego se le exige en consecuencia.
¿Soluciones? Las mismas que en todos los ámbitos de la vida: Capacitarse y/o Pedir Ayuda.
La especialización ha llegado al mundo deportivo, pero pese a que tanto se habla de la cabeza, la actitud, la motivación, el foco o la cohesión grupal, y de cuanto influyen en el resultado deportivo, los cuerpos técnicos o las estructuras deportivas siguen cerrándole las puertas a los Psicólogos.
Generalmente,
se suele limitar el "para qué" de la participación del Psicólogo en
los planteles deportivos a la "resolución de conflictos", pero...
¿Quién se ocupa, por ejemplo, de la contención y de ayudar a reprogramar
positivamente la cabeza del deportista lesionado para acelerar el proceso de
recuperación? Muchas estructuras deportivas tienen un Cuerpo Médico de
excelencia, pero tener a los mejores doctores o kinesiólogos no siempre implica
tener profesionales o personas capaces de contener y orientar al deportista en
lo humano, en todo lo que implica el proceso de recuperación de lesiones, donde
la angustia juega un papel a veces casi tan decisivo como los tejidos rotos.Trabajar la Cabeza es cada vez más importante, porque a partir de ella es que se potencia el crecimiento personal y deportivo, al poner la mira sobre temas vitales como la Motivación, el Foco, el Liderazgo y la Comunicación, que abren la puerta para establecer mejores relaciones grupales, entre otras cosas.
En muchos grupos, se suele dejar esos temas en manos de otros integrantes del Cuerpo Técnico, pero la realidad dice que no siempre pueden hacerse cargo realmente de esos temas, sea por falta de tiempo o por falta de conocimiento, como mencionara líneas arriba.
Luego, ante la falta de resultados, los justificativos apuntarán a razones anímicas, de concentración, de unión grupal y vaya a saber cuantas cosas más… Sobre las que nunca se trabajó a conciencia. ¿Por que será entonces que se sigue relegando a los Psicólogos en los Planteles Deportivos?
Trabajar
sobre las estructuras humanas del Equipo sirve para potenciar vínculos y
generar mayor respuesta en lo actitudinal.
Generar
EmpatÍa no es una virtud común a todos los DT... Razón de más para generar una
estructura de Contención en el Cuerpo Técnico, ¿no?
El Retiro del Deportista
Linda charla acerca del Retiro del Deportista Profesional con "Mechi" Margalot y Equipo en "Regenerativo", el programa que se emite de lunes a viernes de 15 a 18 por ESPN Radio, 107.9.
Aquí el link por si querés escucharla:
http://www.espn1079.fm/blogs/regenerativo/interior.php?id=7154
Aquí el link por si querés escucharla:
http://www.espn1079.fm/blogs/regenerativo/interior.php?id=7154
viernes, 30 de agosto de 2013
Adaptarse al Nuevo Mundo
El avance tecnológico ha cambiado, en cierta forma, la
manera de comunicarnos, y esos cambios han puesto a un enorme grupo de personas
en situaciones a veces incómodas, que terminan atentando contra la fluidez que
deberían tener algunos procesos claves en el mundo deportivo, como la
comunicación y el aprendizaje.
Dos puntos clave en las apreciaciones de este
“veterano” de 33 años: “el mundo cambió
en los últimos diez años” y “me gusta
escucharlos”.
El deporte de estos tiempos insume mucho desgaste
intelectual, ya que a las tan mentadas presiones y expectativas, hay que
sumarle que la evolución en lo táctico lleva en muchos deportes a estudiar y
aprender permanentemente. Y los chicos viven en medio de un mundo tecnológico
que consume energía mental (aunque no lo parezca a simple vista) y que atenta
contra los patrones de comunicación ideales para el mundo deportivo, ya que
nadie da una charla técnica o habla con su entrenador de temas relevantes o
pelea un contrato a través del chat o las redes sociales.
El Capitán de la Selección Argentina de básquetbol, Luis Scola, pintó un panorama muy claro
respecto a este tema cuando se lo consultó acerca de cómo es esto de convivir con
chicos tan jóvenes en el Equipo Nacional: “Los chicos tienen otra forma de vivir la
vida diferente a la nuestra porque los mundos cambiaron, sobre todo en los últimos
diez años… Esto está archihablado, con la aparición de Facebook, Twitter, la
PlayStation… La sociedad se maneja de forma diferente. A mi modo de ver ni
mejor ni peor, simplemente diferente. Y me gusta esa interacción, me gusta
escucharlos”.
Dos puntos clave en las apreciaciones de este
“veterano” de 33 años: “el mundo cambió
en los últimos diez años” y “me gusta
escucharlos”.
El mundo cambió y el deporte no le va en zaga. Los
físicos son diferentes, hay mas tecnología, scouting y soportes de distintas
especialidades, incluso, aunque aún con menos participación de la deseada, lo
psicológico. Pero la vida es muy diferente. No hay tiempo para nada, un
altísimo porcentaje de chicos viven entre la doble escolaridad y las múltiples
actividades, en muchos casos, porque Papá y Mamá trabajan; y los tiempos libres
en lugar de en la plaza, el club o el potrero, se viven frente a la
computadora. Los chicos tienen más contactos que amigos, chatean mas de lo que
hablan, y entre el teléfono inteligente y la compu son capaces de sostener mas
de 5 conversaciones a la vez, con el agravante que no le prestan la debida
atención a ninguna.
Los adolescentes de hoy no son como los de antes en
muchísimos aspectos. Pero como contrapartida, en algunas estructuras deportivas
se intenta imponer métodos de trabajo basados en experiencias antiguas, que no
siempre están adecuados a esta convulsionada época de cambios.
Los niveles de exigencia deportiva a veces no están
del todo a tono con la realidad de los chicos. La vieja escuela, amparada en la
experiencia y en los buenos resultados de otros tiempos, sostiene: “cuanto más jueguen mejor”, y así vemos,
pasada cierta edad, chicos que juegan en 2, 3 y hasta 4 categorías. “Nada mejor que jugar”, dicen algunos
formadores. Pero desconocen tal vez que ese chico/a, en esas 3 o 4 categorías
juega y entrena, multiplicando hasta límites exorbitantes la cantidad de
estímulos semanales entre entrenamientos y partidos, a los que tiene que
sumarles las cargas horarias que vienen con el colegio y la vida social.
“Si quiere ser
deportista tiene que resignar cosas”, dicen muchos de esos formadores, sin
tener en cuenta tal vez que los chicos de hoy parecen mas despiertos en muchas
cosas respecto a los de antes, pero esa rapidez no siempre tiene el sustento
emocional que necesita un joven para saber realmente lo que quiere, por lo que
la adolescencia parece haberse estirado varios años, y así tenemos deportistas
de mas de 20 actuando como autómatas que responden a ordenes e instrucciones
por obligación cual estudiante secundario, lo que tiene su correlato en la vida
deportiva, ya que muchas de las cosas que hacen se llevan a cabo sin la
convicción necesaria que trae de la mano el aprendizaje, lo que provoca que ese
deportista pase muchos años de su carrera aprendiendo y reaprendiendo una y
otra vez cosas que antes se decían una sola vez y quedaban grabadas a fuego.
Incluso, aquellas directamente relacionadas con su quehacer deportivo, como la
alimentación, los cuidados y ni hablar de cómo prepararse mentalmente para un
acontecimiento.
El estrés juega “su” partido. Y el desgaste que
provocan el estudio - al que la mayoría de los deportistas escapa - y los, en
algunos casos, excesivos niveles de exigencia, termina pasando factura en
algunas situaciones muy marcadas: 1) merma en los niveles de aprendizaje o
juego; 2) alteración del humor; 3) problemas para disfrutar de la actividad
deportiva (producto a veces de la presión que viene de afuera o de la
autoimpuesta por el joven deportista); y 4) lesiones que en algunos casos
aparecen de manera sistemática o en momentos importantes (partidos decisivos,
convocatorias a selecciones, etc.)
El peso psicológico inherente es insoslayable. El
desgaste mental es evidente. Hoy todo insume energía mental, y no tenerlo en
cuenta es una de las principales ventajas que se suele dar en muchas de las
estructuras deportivas que apuestan por sus canteras. Preparan a los chicos física
y técnicamente, en muchos casos, uniformando la formación bajo patrones
establecidos, sin tener en cuenta la individualidad (quien es cada uno de mis
jugadores/as) o la necesidad de adaptar esos patrones a los tiempos que corren.
“Antes no se
hablaba tanto de presión, jugábamos porque nos gustaba y punto”, dicen los
viejos entrenadores y deportistas. Antes tampoco se hablaba tanto de
motivación, enfoque o de la necesidad de trabajar sobre la cohesión grupal o el
compromiso, sencillamente, porque antes se jugaba básicamente por el placer de
jugar, ya que el deporte no era tenido en cuenta seriamente, como hoy, como una
carrera o salida laboral, y ese costado lúdico es precisamente el que cambia toda
la ecuación.
El deporte de estos tiempos insume mucho desgaste
intelectual, ya que a las tan mentadas presiones y expectativas, hay que
sumarle que la evolución en lo táctico lleva en muchos deportes a estudiar y
aprender permanentemente. Y los chicos viven en medio de un mundo tecnológico
que consume energía mental (aunque no lo parezca a simple vista) y que atenta
contra los patrones de comunicación ideales para el mundo deportivo, ya que
nadie da una charla técnica o habla con su entrenador de temas relevantes o
pelea un contrato a través del chat o las redes sociales.
El mundo cambió, y el deporte, si bien se va
actualizando, en algunos estratos aun se debate entre la exitosa metodología de
otros tiempos y la necesidad de aggiornarse.
jueves, 8 de agosto de 2013
¿Señor Juez?
Los árbitros
siempre están en el centro de la escena. Su principal atributo, se dice históricamente,
debería ser pasar desapercibidos, pero como contrapartida, usan una camiseta
diferente (antes negra, y depende el deporte hasta con llamativos colores), no
tocan la pelota y todos los ojos se dirigen a ellos cuando lo que sucede
adentro del campo genera alguna duda. No tienen hinchada, o mejor dicho, tienen
la hinchada más grande, ya que hay partidos en los que las dos parcialidades se
unen para acordarse de su familia. Y por si esto fuera poco “no se pueden equivocar”, porque cuando
lo hacen perjudican a los protagonistas.
Los programas deportivos hacen foco en las “jugadas polémicas” y
jugadores y entrenadores muchas veces se escudan en el haber sido perjudicados
en tal o cual jugada que podría haber cambiado el eje del partido.
La pregunta entonces es… ¿A quién se le ocurre ser árbitro? Terrible,
¿no? Y la respuesta es a gente que, en la
mayoría de los casos, la mueve una gran vocación y el mismo amor por el deporte
que a jugadores y entrenadores, y por ende merece respeto y consideración.
Al igual que jugadores y entrenadores, los árbitros también
deben prepararse para el hecho deportivo, y vaya si lo hacen. Los tiempos
cambiaron, y ya no se ven jueces fuera de forma física, y en la mayoría de los
deportes se los ve trabajar duro en actualización, capacitación y en la pista o
el gimnasio. Pero a mi juicio, uno de los temas más importantes tiene que ver
con la frase que abre la nota: “están siempre en el centro de la escena”, y
eso, para muchos, es muy difícil de sobrellevar.
Con el “Caso Maglio”
muy fresco por la polémica que generaron algunos fallos en el último Belgrano –
Boca, inmediatamente se alzaron voces cuestionando o apoyando la labor del
juez. Incluso, Miguel Scime,
Director de Formación Arbitral de AFA, dijo al respecto que “esta vez a Maglio le tocó equivocarse”, y que ellos,
desde AFA, tienen “que exigirle al máximo para que acierte”, pero lo más importante en la charla de Scime con Sportia (al
menos desde mi humilde punto de vista) fue cuando manifestó que “los
árbitros debemos saber sobrellevar las alegrías y las tristezas”, y que “Los errores hay aceptarlos y reconocerlos”.
Manejar las
emociones y los estados de ánimo es clave para que la autocrítica sea autocrítica
y no una sesión de autocastigo que no aporte más que dolor. Algunas personas
traen de fábrica esas condiciones, pero el resto de los mortales podemos
trabajar para aprender a manejarlas.
Las aptitudes mentales, como superar o tolerar el error, se
trabajan.
El arbitro convive a diario con el error y la presión, e
introducir en su formación temas de inteligencia emocional es tan importante
como brindarles mecanismos de contención a aquellos que tienen el terrible peso
de “no equivocarse al tratar de impartir justicia”.
El error, sobre todo cuando hay tanta exposición, duele y
desenfoca, x eso es importante aprender a convivir con ellos y sobrellevarlos
positivamente para que no se conviertan en una carga imposible de sobrellevar.
martes, 6 de agosto de 2013
Comunicación Efectiva
Dice, en el
capítulo que habla de la Comunicación en “El
Psicólogo del Club”, (1) que “Gran
parte de los problemas de Comunicación en los Grupos parten de la cabeza, o lo
que es lo mismo, del Coach, Entrenador, DT o como se lo denomine según el
deporte… La gran mayoría de los DT suelen tener un perfil comunicativo. Hablan
y no le escapan al contacto con sus jugadores, la prensa o los dirigentes, pero
a pesar de esto, lo cierto es que No
todos los Entrenadores se comunican bien… Es más, muchos lo hacen bastante
mal”.
Si, no es un
contrasentido ni muchos menos. Un par de líneas más: “Muchos Entrenadores hablan muy bien, pero se comunican mal… Es común
confundir dos términos que parecen estar íntimamente relacionados como
Comunicarse y Hablar. Todos hablamos y nos expresamos, algunos mejor o más
lindo que otros, pero eso no quiere decir que todos sepamos comunicarnos
efectivamente con el otro…. Hay diferentes niveles de Comunicación. Comunicarse
no es hablar bien o con un lenguaje florido o técnico, sino lograr que el
mensaje llegue a buen puerto, y para ello es clave aprender a identificar los
niveles de comunicación efectiva, ya que no es lo mismo disertar ante un
auditorio o una clase, que comunicarle a un equipo un plan de juego o una
instrucción táctica. Obviamente, en ambos casos el objetivo que perseguimos es
hacernos entender, pero la diferencia sustancial radica en que cuando damos una
charla técnica o una instrucción durante un tiempo muerto o un entretiempo, de
la efectividad de esa comunicación puede depender el resultado del partido; por
ende, es imperioso estar seguros que el mensaje emitido fue debidamente
comprendido, y a veces, cuando hablamos, estamos más preocupados por nuestra
alocución que por cómo están recibiéndola nuestros interlocutores”.
Obviamente, del
texto se desprende que, para mi, humildemente, la clave está en “cómo están recibiéndola nuestros jugadores / as”,
ya que si ellos entienden otra cosa la
instrucción no va a llegar a destino y la orden no va a ser ejecutada
convenientemente. ¿Entonces? Entonces hay que invertir tiempo en conocer
quienes son nuestros jugadores / as para saber cómo llegarles. No hay otra
salida.
Los códigos
comunicacionales han cambiado mucho en los últimos tiempos, los adolescentes de
hoy no son los mismos que antaño, y los deportistas de elite en muchos casos
son en su mayoría adolescentes, por lo que aprender y aggiornarse en estos
temas es vital si lo que soñamos o deseamos es alcanzar los objetivos para los
que tanto trabajamos.
El estilo y los
patrones de comunicación variarán entonces de acuerdo a la edad, el sexo, la
condición social o el estatus deportivo de nuestros jugadores.
Por eso es que las formas de comunicarnos son casi tan
importantes como aquello que queremos comunicar, algo que muchas veces los
entrenadores suelen desestimar, atentando seriamente contra la calidad o las
posibilidades de que su mensaje sea comprendido.
Abusar de los gritos y
los insultos ha sido una constante en tiempos pasados en el mundo deportivo. La
mal entendida masculinidad en el trato parecía surtir efecto años atrás, en los
cuales muchos DT hacía uso y abuso de elevar el tono, en algunos casos al límite
del maltrato, convencidos que era la única manera de sacar lo mejor de sus
jugadores / as. Y a decir verdad, en algún tiempo, en cierta forma funcionó,
pero para los adolescentes de hoy el grito, el insulto y el maltrato de sus
supuestos líderes o superiores no es lo mismo que era en los 70 u 80, al punto
que ese tipo de conductas lo primero que suelen conseguir es el cierre de todas
las compuertas en los receptores, provocando que los gritos del entrenador de
turno lleven al bloqueo o el rechazo de parte de aquellos a los que se esta
intentando convencer.
Por eso, un sano
consejo: "Sr. Entrenador, no grite
mas. Un mensaje transmitido de buena manera tiene mas chances de llegar a
destino”.
Levantar la voz puede servir para despertar a un
jugador/a, pero abusar de los gritos (y ni hablar de los insultos) solo
enturbia el proceso comunicacional, que para muchos muere en el preciso momento
en el que el volumen sube más allá de los límites tolerables.
¿Por qué transmitir a los gritos o de mala manera? ¿Y si probás hablándole a tus jugadores/as como a vos te gustaría que te hablaran?
Un mensaje transmitido de buena manera tiene más chances de llegar a destino. Y si el mensaje llega a destino en buenas condiciones, obviamente habrá más posibilidades de que los ejecutantes toquen la canción que les estamos pidiendo.
¿Por qué transmitir a los gritos o de mala manera? ¿Y si probás hablándole a tus jugadores/as como a vos te gustaría que te hablaran?
Un mensaje transmitido de buena manera tiene más chances de llegar a destino. Y si el mensaje llega a destino en buenas condiciones, obviamente habrá más posibilidades de que los ejecutantes toquen la canción que les estamos pidiendo.
(1) Libro escrito por el autor de esta nota,
publicado por Ediciones Al Arco con prólogo de Luis Scola.
lunes, 5 de agosto de 2013
Preparáte para ser un "Fuera de Serie"
La Cabeza y el Trabajo Mental son, hoy por hoy, el mayor atributo que tienen los grandes deportistas. Basta mirar a los verdaderamente grandes para ver que, más allá de su talento, eso que los destaca o los ayuda a brillar es precisamente su cabeza. Los "mortales", por llamar de alguna manera a aquellos (muchos) que no llegan a alcanzar niveles óptimos de rendimiento, solemos quedarnos empantanados en esos momentos que llevan a nuestra boca frases como éstas:
“No tengo Confianza”; “No logro estar enfocado / concentrado todo el partido”; “Cuando algo no sale como quiero entro en una pendiente negativa de la que no puedo salir”; “No consigo tener buena relación con el Entrenador / mis compañeros”; “Estoy desmotivado”.
Seguramente habrás reconocido algunas de estas frases. Todos los que entramos a una cancha alguna vez pasamos por esos momentos. Y esto que sentís, que suele llevarte a situaciones incómodas, inevitablemente atenta contra tu capacidad de rendir satisfactoriamente o de crecer y potenciar tu rendimiento deportivo. Y aunque hoy te parezca algo difícil o imposible de controlar o superar, tiene arreglo.
“No tengo Confianza”; “No logro estar enfocado / concentrado todo el partido”; “Cuando algo no sale como quiero entro en una pendiente negativa de la que no puedo salir”; “No consigo tener buena relación con el Entrenador / mis compañeros”; “Estoy desmotivado”. Seguramente habrás reconocido algunas de estas frases. Todos los que entramos a una cancha alguna vez pasamos por esos momentos. Y esto que sentís, que suele llevarte a situaciones incómodas, inevitablemente atenta contra tu capacidad de rendir satisfactoriamente o de crecer y potenciar tu rendimiento deportivo. Y aunque hoy te parezca algo difícil o imposible de controlar o superar, tiene arreglo.
Salir de estas “crisis” o “pozos” demanda algunos pasos: 1) reconocer el problema o bloqueo; 2) proponerte cambiar; 3) buscar ayuda.
Si, buscar ayuda.
El tiempo, un consejo o tener un partido inolvidable, pueden ayudarte a volver a la senda de la felicidad deportiva, pero… ¿Por qué esperar si se puede trabajar y encarar el problema para solucionarlo con mayor celeridad? Y más aún, ¿por qué seguir empantanado o gastar energías contra esas supuestas falencias, si podemos aprender a solucionarlas y prevenirlas?
La Psicología Deportiva ofrece hoy esas herramientas. ¿Qué es lo que te está frenando?
Ya ni siquiera la distancia suena como una excusa valida. Podes trabajar todo aquello que te molesta a distancia, usando la misma herramienta que te conecta con el mundo: tu computadora.
Vivimos a mil y muchas veces, lo que nos angustia, presiona, bloquea o frena nuestro crecimiento, es tan evidente que nos cuesta aceptar que con un pequeño cambio podemos desatar una ola de bienestar y mejoras.
Dice Luis Scola en el prólogo de mi libro, “El Psicólogo del Club”: “Yo siempre digo que un jugador es la mezcla de tres cosas: físico, talento y cabeza. De acuerdo a cuanto de cada uno de los elementos tenga es el tipo de jugador que nos encontramos... Sin embargo la cabeza o la mentalidad son cosas mucho más difíciles de ver y también más difíciles de trabajar… A veces en la vida de un deportista es difícil ver cuánto influye la cabeza en una situación determinada, pero créanme que hace una gran diferencia… Una buena cabeza, tanto para mí como para muchos otros es la clave del éxito”.
Entonces… ¿Qué estás esperando para probar o aprender a trabajar esa cabeza? La diferencia entre disfrutar y sufrir dentro de la cancha es muy pequeña, y está claro que un deportista rinde más cuando disfruta lo que hace.
Salí del letargo. Ponéte a trabajar. Se responsable directo de tu crecimiento, solidez o de esa anhelada explosión.
Clínicas, Jornadas, Seminarios, Sesiones Presenciales o a Distancia (a través de Internet). Todas las herramientas son válidas para aprender de una vez a dirigir la cabeza hacia donde queremos y a controlar las emociones para que no nos jueguen en contra.
El deportista por encima de las circunstancias fortuitas. El trabajo y la preparación por encima de situaciones mágicas. La convicción más allá de la suerte.
"Los Fuera de Serie saben que no siempre ganan los mejores… Generalmente, ganan los que creen que pueden hacerlo". Vos también podés ser un "Fuera de Serie". Depende de vos...
Germán Diorio
Psicólogo – Especialista en Deportes
1169317209
@germandiorio
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