miércoles, 7 de noviembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
Reparto de Responsabilidades
En un país resultadista en el que se ha hecho cultura el
pasarle la pelota al de al lado, una de las conductas más comunes en los grupos
deportivos es exigirle a los más grandes, más reconocidos o mejor remunerados,
que se carguen el equipo al hombro. Y en cierta forma, está bien. Por algo son
más grandes, más reconocidos o mejor remunerados, ¿no?
Y ahí los opinólogos apuntan hacia otro lado, pasándole la
pelota al entrenador, que a veces tampoco puede desentrañar por donde tiene que
empezar a desarmar la bola de nieve.
Más data sobre el "Reparto de Responsabilidades en "El Psicologo del Club"
Pedidos a liliproms@hotmail.com
Pero, ¿qué pasa cuando, por alguna razón, el funcionamiento
se resiente, los “grandes o lo que fuera” no rinden en la medida de lo esperado
y los resultados no se dan? La Psicología y, más aún, la dinámica de este tipo
de grupos, no son una ciencia exacta, pero más de una vez nos encontramos con
un equipo que, al perder sus puntos de referencia, pierde la brújula dentro de
la cancha y empieza a fallar en los momentos críticos, precisamente, porque los
“grandes, reconocidos o mejor pagos”, que son quienes supuestamente tienen que
hacerse cargo de esos trances, no toman las mejores decisiones.
Inmediatamente, los opinadores de turno, tirarán frases como
“es un pecho frío, no puede fallar en un
momento así”, “con lo que gana este muchacho”, “¿qué le pasa, le tiembla el
pulso cuando tiene que liquidar el partido?”, etc, etc…
Sentencias que, aunque no lleguen a oídos de los “grandes,
reconocidos o mejor pagos”, están ahí, flotando en el ambiente, y empiezan a
generar el efecto bola de nieve, que desencadena que: el jugador que está o se
siente presionado, se propone tomar la próxima última pelota, pero cuando la
tiene vuelve a sentir todo el peso del equipo sobre sus hombros y vuelve a
fallar, vuelve a escuchar los murmullos (que a veces son insultos, silbidos y
demás), su propio autoreproche, los retos de su entrenador, las caras de
preocupación de sus compañeros, la queja de algún dirigente y tantas otras
cosas más… Así, hasta que le llegue el momento de volver a tener una nueva última
bola, en la que el peso acumulado seguramente volverá a jugarle en contra.
Piense… Situaciones como estas se dan a diario en equipos de
todos los deportes.
A veces, las menos, el “grande, reconocido o mejor pago”
tiene la suerte de acertar una de esas pelotas decisivas, y el efecto sanador
del acierto le quita mágicamente el peso de los hombros, por lo que todo vuelve
a la normalidad, porque el grupo vuelve a asentarse sobre sus basamentos
naturales. Pero en la mayoría de los casos, no hay acierto salvador ni sanador,
y la bola de nieve se hace más y más grande.
Y ahí los opinólogos apuntan hacia otro lado, pasándole la
pelota al entrenador, que a veces tampoco puede desentrañar por donde tiene que
empezar a desarmar la bola de nieve.
Respuestas, seguramente, habrá tantas como grupos y
situaciones tengamos delante, pero a la hora de buscar una herramienta para
implementar ante la mayoría de las “bolas de nieve”, una de las claves pasa por
realizar un nuevo “Reparto de Responsabilidades”.
Está claro que al “grande” le está pesando decidir, pero tal
vez ese peso o falta de energía tenga que ver con que tiene que hacer demasiado
desgaste a lo largo del partido, tomando más decisiones en su afán por cargarse
el equipo al hombro, y desgastándose más de lo necesario, lo que lo hace llegar
al momento crítico sin las fuerzas ni la claridad necesarias para enfrentar ni
más ni menos que “su” responsabilidad.
“Reparto de Responsabilidades”. Suena raro, pero no es tan
difícil. Los “grandes, reconocidos o mejor pagos” están para poner ese plus por
el cual se los llegó a considerar “grandes, reconocidos o mejor pagos”, pero
cuando se trata de juego de equipo, es vital darle posibilidades de crecer y
asumir responsabilidades a todos los actores, en todos los ítems que rodean a
la vida del grupo (entrenamiento, convivencia, partidos, etc); porque sino, el
peso se reparte mal, unos cargan demasiado y otros muy poco. El que carga poco
se acostumbra a que su aporte no sea vital, y el que carga mucho a la larga se
cansa y se satura.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Manos a la Obra - Trabajá Tu Cabeza
“No tengo Confianza”
“No logro estar enfocado / concentrado todo el partido”
“Cuando algo no sale como quiero entro en una
pendiente negativa de la que no puedo salir”
“No consigo tener buena relación con el Entrenador /
mis compañeros”
“Estoy desmotivado”
Esto que sentís, inevitablemente atenta contra tu
capacidad de rendir satisfactoriamente o
de crecer y potenciar tu rendimiento deportivo. Y aunque hoy te parezca algo difícil
o imposible de controlar o superar, tiene arreglo.
Salir de estas “crisis” o “pozos” demanda algunos
pasos: 1) reconocer el problema o bloqueo; 2) proponerte cambiar; 3) buscar
ayuda.
Si, buscar ayuda.
El tiempo, un consejo o tener un partido inolvidable,
pueden ayudarte a volver a la senda de la felicidad deportiva, pero… ¿Por qué
esperar si se puede trabajar y encarar el problema para solucionarlo con mayor
celeridad? Y más aún, ¿por qué seguir empantanado o gastar energías contra esas
supuestas falencias, si podemos aprender a solucionarlas y prevenirlas?
La
Psicología Deportiva ofrece hoy esas herramientas.
¿Qué es lo que te está frenando?
Ya ni siquiera la distancia suena como una excusa
valida. Podes trabajar todo aquello que te molesta a distancia, usando la misma
herramienta que te conecta con el mundo: tu computadora.
La Cabeza y el Trabajo Mental son, hoy por hoy, el
mayor atributo que tienen los grandes deportistas. Basta mirar a los
verdaderamente grandes para ver que, más allá de su talento, son lo que son
porque tienen la cabeza bien puesta.
Vivimos
a mil y muchas veces, lo que nos angustia, presiona, bloquea o frena nuestro
crecimiento, es tan evidente que nos cuesta aceptar que con un pequeño cambio
podemos desatar una ola de bienestar y mejoras.
Dice Luis Scola en el prólogo de mi libro, “El Psicólogo
del Club”: “Yo siempre digo que un jugador es
la mezcla de tres cosas: físico, talento y cabeza. De acuerdo a cuanto de cada
uno de los elementos tenga es el tipo de jugador que nos encontramos... Sin
embargo la cabeza o la mentalidad son cosas mucho más difíciles de ver y
también más difíciles de trabajar… A veces en la vida de un deportista es
difícil ver cuánto influye la cabeza en una situación determinada, pero créanme
que hace una gran diferencia… Una buena cabeza, tanto para mí como para muchos
otros es la clave del éxito”.
Entonces…
¿Qué estás esperando para probar o aprender a trabajar esa cabeza? La
diferencia entre disfrutar y sufrir dentro de la cancha es muy pequeña, y está
claro que un deportista rinde más cuando disfruta lo que hace.
Salí
del letargo. Ponéte a trabajar. Se responsable directo de tu crecimiento,
solidez o de esa anhelada explosión.
Clínicas,
Jornadas, Seminarios, Sesiones Presenciales o a Distancia (a través de Internet).
Todas las herramientas son válidas para aprender de una vez a dirigir la cabeza
hacia donde queremos y a controlar las emociones para que no nos jueguen en
contra.
El
deportista por encima de las circunstancias fortuitas. El trabajo y la
preparación por encima de situaciones mágicas. La convicción más allá de la
suerte.
Germán Diorio
Psicologo
– Especialista en Deportes
1169317209
@germandiorio
www.elpsicologodelclub.blogspot.com
jueves, 25 de octubre de 2012
"Si, Se Puede"
“Tienen un equipazo… Imposible ganarles”.El “no se puede” suele ser una de las excusas más esgrimidas en el mundo del deporte. Somos animales de costumbres y dos de las costumbres más arraigadas en el deportista común son “buscar excusas” y “echarle la culpa al otro”. Y esa es precisamente la mayor diferencia entre los “comunes” y los “fuera de serie”.Los deportistas Comunes intentan explicar las razones de un mal rendimiento o de una derrota esgrimiendo excusas, con los “no se puede” muchas veces a flor de labios.
Los Fuera de Serie no suelen tener en primer plano el “no se puede”. Por el contrario, para ellos, en primera instancia, “todo es posible”, y con esa filosofía y ese espíritu salen a la cancha a buscar soluciones.
Los Fuera de Serie creen que todo se puede pero saben que no todo se puede. Parece un juego de palabras pero no lo es. Son aquellas personas que se ríen de sí mismas sin perder por ello la seriedad, y no pedalean como locos si a la bicicleta le sacaron las ruedas, ni ven puertas donde hay ventanas. Saben cuando correr, pero también cuando descansar; y por ello suelen tener claridad en los momentos difíciles.
Los Fuera de Serie saben que no ganan los mejores, ganan los que creen que pueden hacerlo. ¿Por qué pasa eso? Pasa porque el que cree que puede ganar va a dar ese esfuerzo extra, va a adelantarse un segundo a la jugada, no va a dudar a la hora de tomar el tiro, va a intimidar al rival, se va a tirar de cabeza por la pelota que otros dan por perdida, etc.
Los Fuera de Serie no suelen tener en primer plano el “no se puede”. Por el contrario, para ellos, en primera instancia, “todo es posible”, y con esa filosofía y ese espíritu salen a la cancha a buscar soluciones.
Los Fuera de Serie creen que todo se puede pero saben que no todo se puede. Parece un juego de palabras pero no lo es. Son aquellas personas que se ríen de sí mismas sin perder por ello la seriedad, y no pedalean como locos si a la bicicleta le sacaron las ruedas, ni ven puertas donde hay ventanas. Saben cuando correr, pero también cuando descansar; y por ello suelen tener claridad en los momentos difíciles.
Los Fuera de Serie saben que no ganan los mejores, ganan los que creen que pueden hacerlo. ¿Por qué pasa eso? Pasa porque el que cree que puede ganar va a dar ese esfuerzo extra, va a adelantarse un segundo a la jugada, no va a dudar a la hora de tomar el tiro, va a intimidar al rival, se va a tirar de cabeza por la pelota que otros dan por perdida, etc.
Los Fuera de Serie consiguen metas cuando todos piensan que ya no podrán conseguirlas, y se plantean desafíos personales que van mas allá del dinero o lo que piensa el entorno. ¿Quién podía imaginar a Pablo Prigioni dejando la comodidad de ser figura en el basquet europeo para probar suerte (¿o darse el gusto?) en la NBA a los 35 años?Y en la vida de los equipos, la historia no es muy diferente. Hay equipos poderosos con una gran riqueza individual, y otros no tan ricos individualmente, pero que a la larga se terminan imponiendo porque, a pesar de sus supuestas limitaciones, “creen que pueden”. A propósito de ello, una tarea de las tareas más importantes de los entrenadores es mostrarles a sus equipos que pueden ganar, que ya están preparados para hacerlo. Es que en el supercompetitivo deporte profesional de estos tiempos no siempre alcanza con que el equipo sea bueno. Equipos buenos hay muchos, tantos como deportistas buenos; y en esa puja, suele imponerse el que está convencido que realmente lo es. Son dos habilidades distintas, una está en las manos y los pies mientras que la otra está en la cabeza y sabemos que esta manda sobre las otras.
Para convencer, primero hay que convencerse, hay que estar convencido. Y para estar convencido o seguro hay que prepararse. Prepararse para armar un plan de juego que nos permita ganar, y sobre todo para saber transmitir y convencer.
Vivimos en una sociedad cambiante y en constante evolución, que crece segundo a segundo en el plano comunicacional, y muchas veces no estamos todo lo actualizados que deberíamos en este rubro, lo que nos deja cara a cara con la frustración de ver como buenas ideas o grandes planes estratégicos, terminan cayendo en saco roto porque no supimos como comunicarlos de manera que nuestros interlocutores (jugadores, dirigentes, cuerpo técnico, etc.) pudieran comprenderlos y hacerlos suyos para llevarlos a la práctica eficientemente.
Vivimos en una sociedad cambiante y en constante evolución, que crece segundo a segundo en el plano comunicacional, y muchas veces no estamos todo lo actualizados que deberíamos en este rubro, lo que nos deja cara a cara con la frustración de ver como buenas ideas o grandes planes estratégicos, terminan cayendo en saco roto porque no supimos como comunicarlos de manera que nuestros interlocutores (jugadores, dirigentes, cuerpo técnico, etc.) pudieran comprenderlos y hacerlos suyos para llevarlos a la práctica eficientemente.
Cualquier similitud con la realidad, no es pura coincidencia…
martes, 23 de octubre de 2012
Hacete Cargo
Hacete Cargo de vos mismo
Las Pastillas, no son "La" Solucion.
Las Pastillas, no son "La" Solucion.
Ansiedad, Ataques de
Pánico, Hipocondría, Depresión, Insomnio… Sintomatologías comunes
en estos días de ritmo vertiginoso y presiones constantes.
“No lo puedo controlar…
Necesito una ayuda”, suelen decir aquellos que acuden en busca de ayuda,
y es verdad, lástima que la solución no suele estar donde el mayor porcentaje
de afectados la busca. En concreto… Las
Pastillas no son Solución. Apenas son un paliativo, en muchos casos,
demasiado riesgoso, porque nos dan un alivio forzoso y artificial, a veces
demasiado poderoso (porque las tomamos en momentos de desborde y el efecto se
hace evidente) que nos pone ante un gran peligro: creer que la llave para estar
mejor está solamente en ellas.
El hombre que padece, inicia a partir de la ingesta de pastillas un
camino muchas veces sin retorno, que lo lleva a depender de esa mágica
sustancia para poder volver a su Eje. Entonces, hoy depende de una, y sigue su
vida normal, pero al no poder controlar por si mismo esos desbordes, o las
cosas que lo llevan lentamente hacia el desborde, la sintomatología se hace mas
presente y recurrente, y en una relación directamente proporcional aumenta el
consumo de ansiolíticos, antidepresivos y vaya a saber uno cuantas cosas mas.
Ergo, en lugar de curarte, solo estás potenciando tu caída… Pensálo,
mirá a tu alrededor y fijate como están aquellos que dependen de las
pastillitas para controlar algo que tendrían que controlar por si mismos…
Todos tenemos desordenes y momentos de desborde. TODOS. Y la clave está
en reconocerlos y aprender a resignificarlos o a controlarlos por nuestros
propios medios.
Creéme… Se puede. Solo depende de vos.
Y si, a veces necesitamos ayuda, pero esa ayuda no está en la farmacia.
Está dentro tuyo, y tal vez en algún buen Terapeuta que sepa trabajar estos
temas.
Buscalo, hay muchos… No te caigas en la fácil. A la larga, el camino
fácil termina siendo más duro y caro…
Germán Diorio
Psicólogo
1169317209
@germandiorio
www.elpsicologodelclub.blogspot.com
martes, 9 de octubre de 2012
Construyendo Confianza
Una de las frases más escuchadas en el mundo deportivo, cuando un
deportista no rinde en la medida de lo esperado es: “Me Falta Confianza”.
Uno de esos ejemplos es aquel viejísimo mandato con el que entrenadores
y jugadores intentan cubrir sus deficiencias en el terreno comunicacional: “No pregunto cuando me pone, tampoco lo hago
cuando no me pone”, dice el jugador; respondiendo al también conocidísimo y
harto escuchado “si no me preguntás
cuando te pongo, tampoco lo hagas cuando no te pongo”. Un código de respeto
sano, pero antiguo que provoca serios cortocircuitos en los jóvenes, ya que en
la era de la información, en la que los chicos parece venir de fábrica con un
teléfono inteligente que los ayuda a responder al instante todos sus
interrogantes, el DT les plantea o impone que no deben preguntar por qué no
juegan, o lo que es peor, por que juegan cuando les toca hacerlo.
Un Entrenador atento a generar empatía y abrir canales de comunicación
con sus jugadores allana mucho el camino, pero lo cierto es en la mayoría de
los casos, los DT no tienen tiempo para ocuparse de la gestión de personas que
demanda su labor, o no poseen las herramientas o conocimientos para hacerlo, dejando
sin querer al jugador a la deriva; y esto no solo se observa en la etapa
formativa, sino también, aunque parezca mentira, estos problemas
comunicacionales suelen bloquear a profesionales experimentados en medio de una
temporada.
El Jugador no rinde, no crece, no explota, no se adapta, no se recupera
de un error cometido, se acelera por demás o se paraliza cuando tiene que tomar
decisiones… Y el factor común para este tipo de conductas, generalmente, suele
ser la Falta de Confianza. Sin
Confianza todo eso resulta difícil de conseguir, de allí que sea tan importante
aprender a construir, alimentar o defender la Confianza en si mismo. Pero… El
mundo del deporte está lleno de frases, sentencias y códigos antiquísimos, que
atentan contra las posibilidades del deportista de conseguirla.
Uno de esos ejemplos es aquel viejísimo mandato con el que entrenadores
y jugadores intentan cubrir sus deficiencias en el terreno comunicacional: “No pregunto cuando me pone, tampoco lo hago
cuando no me pone”, dice el jugador; respondiendo al también conocidísimo y
harto escuchado “si no me preguntás
cuando te pongo, tampoco lo hagas cuando no te pongo”. Un código de respeto
sano, pero antiguo que provoca serios cortocircuitos en los jóvenes, ya que en
la era de la información, en la que los chicos parece venir de fábrica con un
teléfono inteligente que los ayuda a responder al instante todos sus
interrogantes, el DT les plantea o impone que no deben preguntar por qué no
juegan, o lo que es peor, por que juegan cuando les toca hacerlo.
“Siempre fue así” suelen decir
los DT amparándose en esos códigos con los que se formaron y en los que creen
ciegamente, sin reparar que los tiempos cambiaron, o que los jóvenes de ahora,
abarrotados de información, son mas dispersos y a veces necesitan un poco mas
de data para ayudarlos en su camino.
Sin quererlo, este y otros tantos viejos postulados, conspiran a diario
contra las posibilidades del jugador de “construir
confianza”, porque dicha confianza tiene relación directa con la mirada del
entrenador, o lo que es lo mismo, con el tiempo en cancha que tenga el jugador.
En consecuencia, si juego, mi confianza aumenta, y si no lo hago, decrece. Pero
los deportistas de hoy muchas veces necesitan un plus de información para saber
hacia donde enfocarse en su camino de mejora, ya que cuando no lo tienen puede
fallarles el GPS, provocando retrasos en su crecimiento, evolución,
recuperación y demás.
Un Entrenador atento a generar empatía y abrir canales de comunicación
con sus jugadores allana mucho el camino, pero lo cierto es en la mayoría de
los casos, los DT no tienen tiempo para ocuparse de la gestión de personas que
demanda su labor, o no poseen las herramientas o conocimientos para hacerlo, dejando
sin querer al jugador a la deriva; y esto no solo se observa en la etapa
formativa, sino también, aunque parezca mentira, estos problemas
comunicacionales suelen bloquear a profesionales experimentados en medio de una
temporada.
¿Y entonces? Entonces, el jugador debe / puede prepararse por su cuenta
para que estos piquetes emocionales no le jueguen una mala pasada, trabajando
sobre su ansiedad, su capacidad de generar empatía, optimizando sus vías de
comunicación y, sobre todo, fortaleciendo sus convicciones y la armadura para
que los estímulos externos no lo saquen tan fácilmente del camino trazado.
Cualquier duda, consulte a su psicólogo amigo…
viernes, 5 de octubre de 2012
De Visita en Concordia
El viernes 12 estaré en La Feria del Libro de Concordia presentando "El Psicologo del Club" y dando charlas de Psicología Deportiva en el Club Ferrocarril. Esta es la nota que hicimos en Radio Uner, con Luciano Correa, con detalles de la visita.
http://www.facebook.com/pages/PSICOLOGIA-DEPORTIVA/102349009803429?ref=hl
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