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miércoles, 15 de junio de 2016
jueves, 9 de junio de 2016
Las Manías, los Rituales y el Enfoque
Manias y rituales de un Crack. El problema es cuando los mas chicos piensan que por hacer algo que hace un fuera de serie tienen mas chances de ser como él. Y lo cierto es que está muy lejos de ser así. Morder el protector bucal no te va a convertir en MVP, por el contrario, si queres meterla como Curry, lo que tenes que hacer es entrenar.
Pero las manias o rituales sirven, siempre que no le des contenido magico o poder ilimitado, como rituales de enfoque. Y asi parece usarlos este fuera de serie...
LAS 9 MANIAS DE CURRY
Por Juanma Rubio, para Diario AS, España
Stephen Curry es vigente doble MVP, el último logrado por primera vez en la historia de forma unánime. En 12 meses ha llevado su propio récord de triples en una temporada a una cifra casi alienígena (de 286 a 402). Sus tiros imposibles, sus penetraciones ante rivales gigantescos, sus driblings de videojuego… todo el mundo tiene en mente el juego de Curry… y también muchas de sus manías, muy perceptibles durante los partidos. Todavía en Oakland y antes de que la Final viajara a Cleveland, el base de los Warriors habló de ellas con la prensa local. Porque, al fin y al cabo, todo el mundo tiene sus rarezas y sus rituales, ¿no?
Las 9 manías del MVP
1. Stephen Curry calca su preparación antes de cada partido. Inicia sus ejercicios 90 minutos antes del salto inicial y siempre, siempre, sale a la pista con los cordones desatados y se los ata nada más llegar a ella y antes de empezar sus ejercicios.
2. Antes de cada partido publica un tuit con el mensaje “lock in!” y generalmente el hashtag #dubnation en referencia a la afición de los Warriors. Es una forma de plasmar su concentración y compromiso para lograr la victoria: “No recuerdo cuándo empecé a hacerlo, pero es una manera de decirle a la gente que tengo canalizada toda mi energía en el partido, en ganar. Se ha convertido en una costumbre porque a los aficionados les gusta. Veo algunos comentarios y hay gente para la que es como un aviso, la señal de que ha llegado el momento: hay partido de los Warriors…".
3. Curry, como otros jugadores, se saca el protector bucal en muchos momentos, pero tiene la costumbre de sujetarlo con la boca, la mitad dentro y la mitad fuera, y masticarlo. A veces alarga el gesto incluso durante el inicio de las jugadas: “Es que lo hago muchas veces sin darme cuenta cuando estoy pensando, y entonces sigue el juego y no me entero de que lo tengo medio colgando… no me doy cuenta. Creo que tengo mejor coordinación ojos-manos que boca-protector bucal…”.
4. Después de cada triple, se da una palmada en el pecho y señala al cielo. Lo hace de forma muy evidente en momentos cruciales de partido o tras lanzamientos muy espectaculares, y resulta casi imperceptible en otros: “En mi primer año en la Universidad (Davidson), lo empezamos a hacer mi madre y yo. Después del himno nacional, le miraba y hacíamos ese gesto los dos. De ahí lo continué con los triples. Es una forma de recordar un mensaje: ‘ten siempre tu corazón al servicio de Dios’. Me ayuda a mantener la perspectiva y a recordar de dónde viene mi fuerza. Aunque haga otra celebración después de un tiro muy importante, siempre acabo haciendo este gesto también”.
5. Cuando se presentan los quintetos iniciales, evidentemente Klay Thompson es anunciado el penúltimo y él, el último. Sin embargo, en lugar de esperar su momentosale corriendo detrás de Klay cuando resuena el nombre de éste y llegan los dos a la vez a la piña de los jugadores: “Creo que viene del primer año con Mark Jackson, cuando llegó Klay. Él espera sentado a que den sus datos y a que digan su nombre. Entonces yo levanto las manos y salgo corriendo detrás”.
6. También antes de los partidos, realiza un sprint desde el centro del campo hasta la canasta del equipo rival: “Lo hacía con David Lee antes de que se fuera y he seguido haciéndolo. Buscaba algo que pusiera en marcha mis pulsaciones justo antes del salto inicial, y eso me funciona. Con David básicamente era como echar una carrera”.
7. En el Oracle Arena, después de su ritual prepartido y de lanzar a canasta desde la boca del túnel de vestuarios, realiza otro sprint a toda velocidad hasta el mismo vestuario de los Warriors: “Lo mismo, es una forma de activarme, de poner mis sensaciones en marcha. Se hace largo todo ese rato hasta que empezamos a jugar y me gusta tener la sensación de que mi cuerpo está a punto”.
8. Si uno se fija con atención, es muy frecuente verle mordiéndose las uñas durante los minutos de partido que pasa en el banquillo: “Lo he hecho de toda la vida, y sé que mi madre y mi mujer lo detestan. Pero es mi forma de pasar el tiempo, casi un gesto reflejo. Lo hago a todas horas en realidad”.
9. A la prensa de la Bahía le llama la atención, por último, que durante la Regular Season Curry no da sus ruedas de prensa posteriores a los partidos en la zona habilitada para ello sino sentado todavía en el vestuario: “Me resulta mucho más cómodo… y es una forma de picar un poco a Klay Thompson y a Harrison Barnes, que se suelen poner a mi lado. Si he jugado especialmente bien y va a haber mucha prensa, Harrison me dice ‘buen partido y todo eso, pero voy a cambiarme a otra parte que esto se va a poner imposible'”.
lunes, 29 de febrero de 2016
El Factor Social
Todo aquel que haya formado parte de grupos humanos lo sabe:
El Buen Clima es el condimento más importante en la ensalada de un Equipo
Ganador.
A priori, puede parecer un sobre dimensionamiento del costado humano un Equipo,
en el que obviamente hay que tener en cuenta también habilidades, capacidades,
talentos. Pero si alguna vez formaste parte de un grupo, sabes de lo que estoy
hablando.
Algunos entrenadores o Jefes de equipos (tanto en lo
deportivo como en lo organizacional) suelen cometer el error garrafal de
restarle importancia al Factor Humano y las Relaciones Sociales, y salvo contadas
excepciones lo terminan pagando muy caro.
El Factor Social, la interrelación entre las partes del
Grupo, es, sencillamente, Determinante para la suerte del Equipo, porque a
partir de un buen clima se empieza a generar la famosa química grupal, que es
el desencadenante de la tan anhelada cohesión, a partir de la cual los
integrantes del Equipo terminan poniendo al “Nosotros por encima del yo”,
convirtiendo al grupo en un verdadero bloque.
La buena onda, cuando es real, profunda, trae consigo que
aumenten valores como la solidaridad, la generosidad y
especialmente la tolerancia, tan importante cuando hablamos de actividades de
alta presión, como la alta competencia o el deporte profesional.
La buena onda abre paso también, aunque parezca mentira o
muy tirado de los pelos, hacia una mayor calidad en la toma de decisiones, ya
que cuando lo que prima por encima de todo es el bienestar del Equipo, no hay
sospechas, no hay desconfianza, no hay egoísmos y no hay amigos a quienes
favorecer, sino solamente una decisión que tomar buscando lo más efectivo para
el Equipo.
Por eso, dejar el vestuario en manos ajenas, sin control,
sin pautas ni patrones claros, puede ser algo así como jugar a la ruleta rusa,
o sin ser tan extremista, como mínimo, es desaprovechar la chance de potenciar
a la “n” los talentos y capacidades de tu Equipo.
El Buen Clima no es todo… Pero casi.
miércoles, 17 de febrero de 2016
En Primera Persona...
Estamos muy acostumbrados a escuchar deportistas con cassette (que antiguo lo de cassette, ¿no?), por eso es bueno alentar reflexiones profundas como esta de Selem Safar, a propósito de la violencia que se mueve en el ambiente deportivo y social.
Hablemos de fanatismo. Cualquier tipo de fanatismo está mal. Fanatismo por cualquier cosa : un equipo de fútbol, de básquet, algún artista, por ideas religiosas, por política, o por lo que sea. Porque eso te ciega y no te deja ver la realidad. Una realidad que está cada vez más presente y que la mayoría de nosotros sigue sin percibir.
¿Qué nos pasa? ¿Hasta dónde vamos a llegar? Son preguntas que me hago a diario cuando veo las noticias referidas al deporte en nuestro país. Un país futbolero, es cierto. Pero que poco a poco vamos contaminando todos los otros deportes sólo por seguir una línea de fanatismo que no existe. O que sí existe. Pero que no tendría que existir para mí.

¿Hasta dónde vamos a permitir que la violencia se apodere de nosotros? Es de público conocimiento que la violencia en nuestra sociedad cada día crece y crece. Pero analizando puntualmente la rama del deporte (que es la que entiendo por ser deportista), me doy cuenta de que esa violencia que existe afuera se está apoderando de nuestra disciplina. Y es algo que tendría que ser usado para fomentar otro tipo de cosas. Para educar. Para aprender del trabajo en equipo. A ganar y perder. Simplemente eso.
Hace muy poco me tocó vivir con Obras, mi actual equipo, una experiencia jugando de visitante (no voy a nombrar el club rival por respeto a la mayoría de sus hinchas). Al terminar el partido y haber ganado el equipo local, nos saludamos entre los jugadores de ambos planteles, como lo hacemos todos los equipos de básquet, y mientras nos retirábamos veo a una persona de unos 50 años con un nene al lado y su mujer del otro lado, insultándonos a nosotros y riéndose, diciéndonos todo tipo de barbaridades. Me di vuelta para ver el resultado final en el tablero, no porque haya estado de acuerdo con la reacción del señor, pero por un momento pensé que éramos nosotros los que nos habíamos quedado con el triunfo. Y no era así. Él (y muchas personas más) no estaban festejando con su equipo la tremenda victoria que habían logrado como locales, sino que gritaba y miraba a su hijo y su mujer como demostrándoles lo guapo que era de estar a sólo dos o tres metros de nosotros diciéndonos de todo. Mi reacción por dentro era querer redoblar la apuesta. Quería decirle cosas que lo hieran más. O marcarle que me la bancaba. ¡¡Cuán equivocado estaba!!
Por suerte agaché la cabeza y salí. Y después pude pensar fríamente. Y lo primero que pensé fue en el nene que estaba a su lado. ¿Qué tipo de educación le estamos dando a ese chico? Es la misma educación que como sociedad le estamos dando a todos los chicos que hoy en día ven televisión. O nos ven a nosotros hacer deportes. O que vieron el River – Boca del año pasado y el bochorno en la Bombonera que le dio el partido ganado a River por los puntos (particularmente lo que menos importó). O que leen las declaraciones de Maxi Rodríguez, que tiene miedo a salir de su casa en Rosario. Y que en la semana que se juega el clásico teme por su familia. Sólo por tener ese trabajo.
Por otro lado, ¿qué tan ajenos a este fenómeno social estamos nosotros los deportistas? Porque, sin ir más lejos, tenemos un ejemplo de hace muy poquito: el partido de este verano entre Estudiantes y Gimnasia que terminó en un papelón entre jugadores, peleándose a las trompadas, pateando a colegas (sí, colegas) que estaban tirados en el piso, tratando de demostrar valentía, como si fueran enemigos. No tenía nada que ver con jugar al fútbol.
Si escuchamos declaraciones de algún deportista hoy en día se resume en «hay que ganar como sea». ¿Como sea? ¿Pisando la cabeza de nuestro rival? ¿O viendo quién da una patada más fuerte para demostrar que se la aguanta más? ¿O simplemente hay que tratar de jugar mejor? De vencer al rival mostrando una superioridad técnica y táctica. De ser mejor dentro del rectángulo de juego sea una cancha de fútbol, de básquet o de cualquier deporte… Solo eso. Tan simple como eso. A veces sale. Y a veces lamentablemente el otro es mejor o hace mejor las cosas. Y se acepta. Y punto. Sólo queda darle la mano y trabajar más duro.
¿Desde cuándo es de vida o muerte ganar o perder? En un deporte existen las dos cosas. Un entrenador muy sabio una vez dijo que cuando vos haces un deporte de conjunto no sólo dependes de tu rendimiento. Enfriente tenes otros jugadores iguales a vos haciendo lo imposible para que vos no cumplas tu objetivo y queriéndose quedar ellos con la victoria. Hay muchos factores que definen la victoria y la derrota.
Somos Una sociedad que teniendo al mejor jugador del mundo se lo critica en vez de disfrutarlo. En vez de disfrutar que tenemos la suerte de que sea argentino. En un deporte que juegan 11 contra 11, le tiramos la responsabilidad a él por no lograr los mismos resultados que logra en un equipo que está totalmente aceitado y juega de memoria. Y cada vez que le toca un torneo con la Selección Argentina viene y da la cara. Y nos dio dos finales en un año después de muchísimos años sin que el fútbol pueda lograr eso. Y deja todo por esos colores. Igual así, se lo critica.
O también recuerdo las críticas hacia uno de los mejores deportistas de la historia (para mí el mejor, aunque no puedo ser objetivo) por no ir a todos los torneos que juega la Selección. El mismo deportista que logró que en Argentina se vean partidos de la NBA por su sola presencia. El mismo que levantó la copa de esa liga, la mejor del mundo, con la bandera argentina en sus hombros. El mismo que, junto con una Generación que nos dio tantas alegrías, nos llevó a ser campeones olímpicos cuando hace años atrás no entraba en la cabeza de nadie que eso podía suceder. Un deportista que cambió la historia de este deporte. Igual así, he escuchado críticas.
¿Hace cuánto que la gente no va a la cancha a disfrutar, a ver un espectáculo, a relajarse y salir de la rutina? ¿Es tan difícil eso? ¿Desde cuando la felicidad de una persona pasa porque su equipo gane o pierda? ¿Y hace cuánto que nosotros los deportista dejamos de disfrutar de un deporte sano? ¿Competitivo? Sí. Altamente competitivo. Pero sano. Para transformarlo en una batalla en que lo único importante es solamente ganar.
Por último les dejo un ejemplo, para que reflexionemos y nos demos cuenta cuántas cosas debemos cambiar en nuestra sociedad.
Este año es el último año que Kobe Bryant va a jugar. Un grande del básquetbol mundial. Luego de esta temporada se retira de la NBA. Y poco a poco está jugando sus últimos partidos en muchos estadios visitantes. Es increíble y admirable ver cómo la gente aplaude cada gol y cada jugada de él. Y los mismos jugadores antes que se vaya de la cancha, lo abrazan y lo saludan. No importa si es el clásico rival o no. Y en el momento que sale del rectángulo de juego y la afición sabe que no va a volver a entrar, se ponen todos de pie y le regalan el último aplauso. No les importa si su equipo va a ganar o va a perder. Saben que hay cosas más importantes.
Aprendamos nosotros como sociedad. Hay cosas más importantes que tu equipo gane o pierda. Festejen, pónganse contentos, llenen la cancha de papeles, de banderas, canten. Eso es folcklore. Si a tu equipo le toca perder, volvé a tu casa y seguí con tu rutina. Disfruten de sus hijos, familia, amigos, pareja o lo que tenga cada uno. Que nosotros por nuestro lado nos vamos a esforzar por ser mejores día a día y poder lograr los mejores resultados en nuestro trabajo. La felicidad pasa por ahí. No porque tu equipo gane o pierda. Aprendamos a ser felices. Que eso es lo importante. Mejoremos como sociedad. Estamos a tiempo. Es solo mi pensamiento.
Selem Safar
miércoles, 10 de febrero de 2016
¿Dueño o Esclavo de tus Decisiones?
¿DUEÑO O ESCLAVO?
Somos Dueños y Esclavos de Nuestras Decisiones.
Dueños, cuando optamos y tomamos una decisión a conciencia,
y Esclavos, cuando esa decisión nos deja en una posición incómoda respecto a lo
que hubiera sido correcto o políticamente correcto. Por eso es tan importante
aprender a tomar decisiones basadas en el análisis más que en los impulsos, y
en los valores más que en las conveniencias, ya
que eso nos garantizará poder
estar en paz consigo mismo.
Siempre hay una decisión,
en la vida o en el deporte, involucrando situaciones estrictamente personales o
colectivas, con pares o con gente que puede estar por debajo de la cadena de
mando.
Mas de una vez, las decisiones basadas estrictamente en
impulsos generan incomodidad, rispidez o lamentos. Desde una decisión sencilla
como “pasarla o tirarla” o “pasársela a este o aquel”, como a la hora de dar o
no un reconocimiento, ascenso o promoción. Y algo similar suele suceder cuando llegamos
a la decisión basados en la negligencia o la conveniencia. En la cancha, se ve
cuando el jugador “se saca de encima la pelota o la decisión”, o cuando hace
cargo al compañero de su error. En la vida
organizacional o situaciones de liderazgo podemos verlo cuando alguien
con responsabilidad justifica su
decisión con el “quería hacerlo, pero no pude” o “te lo debía / merecías, pero…”
Somos Dueños de nuestras decisiones, pero cuando no
decidimos del todo a conciencia, esas decisiones nos esclavizan.
martes, 2 de febrero de 2016
Los Valores del Deporte
Hay pocas cosas más lindas que sentir que has inspirado algo en alguien. Ayer escribí una Columna para La Nación acerca del Fútbol y sus valores (publicada hoy en el diario, y subida en este espacio), y medio en broma medio en serio, Iván Basualdo, jugador de ObrasBasket, me mandó su reflexión al respecto, y me gustó tanto, que con su permiso, claro, me animé a compartirla.
Los Valores del Deporte
por Iván Basualdo

En ese momento pensaba que me rehuso a "cederle el derecho" por pagar una entrada de creerse en una especie de circo romano, convirtiéndonos en animales. Me rehuso a desligarlo de su cualidad de humano, a convertirlo a él en animal, por haber pagado una entrada.
Entonces llegamos al hotel y vemos la pelea entre
los jugadores de Gimnasia y Estudiantes (profesionales, posibles compañeros) y
me dio vergüenza. Los animales estamos de los dos lados de la baranda, ¿por qué
no? Es mito que el jugador vive en una burbuja; se desarrolla en el mismo
entorno que el resto, consumimos lo mismo.
Escucho la justificación "son cosas del
fútbol" y me da más vergüenza. Lo único que pude hacer en mi caso fue
devolverle la mirada, hacerle el gesto de que no era necesario. Entiendo que
puede haber distintas situaciones o circunstancias -adentro y afuera- pero nada
justifica tal grado de deshumanización. Es mi trabajo, es mi responsabilidad,
es lo que decidí hacer con mi vida por estos años, me lo tomo con el dramatismo
con el que todo esto suena; pero antes que todo, antes que nada, sigue siendo
un juego.
"Lo felicito señor, -lo tendría que haber saludado y hasta le tendría que haber dado la mano-, disfrute de su equipo, vaya a su casa, alégrese por la victoria, yo voy a tratar de pasar la derrota"; y si no lo despertaba del trance por lo menos hubiera podido mantener mi esencia de persona, aunque hoy esté pisando la arena.
Me acuerdo de la película "Gladiador", y veo lo cerca que estamos, después de tanto tiempo y habiéndola visto tantas veces, de un concepto de diversión que por lo menos yo, pensaba tan lejano…
"Lo felicito señor, -lo tendría que haber saludado y hasta le tendría que haber dado la mano-, disfrute de su equipo, vaya a su casa, alégrese por la victoria, yo voy a tratar de pasar la derrota"; y si no lo despertaba del trance por lo menos hubiera podido mantener mi esencia de persona, aunque hoy esté pisando la arena.
Me acuerdo de la película "Gladiador", y veo lo cerca que estamos, después de tanto tiempo y habiéndola visto tantas veces, de un concepto de diversión que por lo menos yo, pensaba tan lejano…
Columna en Diario La Nación
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El fútbol está inmerso dentro de un marco social, y sería injusto e inapropiado hacer cualquier tipo de análisis sin tener esto en consideración. No se trata de justificar lo injustificable, pero si hay violencia e inseguridad en las calles, o hasta en las redes sociales cuando se cruzan pensamientos o posturas diferentes, ¿por qué pensar que en el fútbol, donde las pasiones exacerbadas atentan directamente contra la capacidad de reflexión y pensamiento, las cosas debieran ser diferentes?
Ya no importa si el papelón fue un torneo amistoso o por los puntos, porque lo sucedido en Mar del Plata no tiene justificación ni aún en la final de un Mundial. Es un papelón y punto.
Se podrá hablar de presiones, de tensiones al límite producto de la lucha por el puesto, de pulsaciones arriba de lo normal porque era un clásico y demás, pero ningún argumento justificará lo sucedido.
El tema se bifurca. Cuáles son las verdaderas razones, o por dónde buscar causas a partir de las cuales encontrar soluciones. Y lo cierto es que el problema es de valores, valores que ha perdido la sociedad, y valores que, en esta metamorfosis mercantilista ha perdido el mundo del fútbol, que se ha convertido en un espacio en el que todo vale para llegar, y en el que se invierte poco en enseñarles a los chicos acerca del manejo de las presiones, el control emocional y demás. Claro que para ello es más que necesario que esos contenidos bajen desde entrenadores y dirigentes formados a tal efecto, y de padres abocados a formar y educar en lugar de a sembrar un crack que se convierta en la salvación de la familia.
La violencia y este tipo de manifestaciones y desbordes se combaten con educación y formación. No basta con enseñarle a pegarle con las dos piernas o a cabecear bien si no trabajamos profundamente sobre la formación de la persona que se pone la camiseta del club. A mejor persona... mejor jugador.
Psicólogo deportivo en Vélez (fútbol) y en Obras (básquetbol)
sábado, 9 de enero de 2016
La Fatiga Cognitiva
Interesante artículo de Dani Fernández en Perarnau Magazine, apuntando a un tema que en muchísimas situaciones se suele dejar de lado: La Fatiga Cognitiva.
“Cuando hablamos de intensidad, hablamos de
intensidad de concentración, porque jugar es fundamentalmente pensar y pensar
exige concentración. Y si hablamos de un juego de calidad, hablamos de pensar
teniendo en cuenta un referente colectivo -determinados principios de juego- y
eso exige aún más concentración. No es por eso de extrañar que la fatiga
táctica (cognitiva) surja antes que la fatiga física.” (Rui Faria,
preparador físico del Real Madrid).
Hace unos días, durante el post-partido de
Champions League entre FC Barcelona y Chelsea, Juanma Lillo utilizó la
expresión “fatiga cognitiva” para tratar de explicar qué le había ocurrido
al conjunto culé en la eliminatoria ante el cuadro británico. Rápidamente, a
través de las redes sociales, se agitó el debate sobre dicho concepto. Al
margen de las opiniones más ignorantes, algunas de ellas escritas con muy mala
intención, pude comprobar que existía un gran desconocimiento sobre el término
usado por el entrenador donostiarra.
Lillo, decir que Lillo negó que la derrota se
debiera al cansancio y, en todo caso, dijo que cabía atribuirla a la fatiga
cognitiva. El término fatiga cognitiva es usado desde hace tiempo en el
ámbito de la ciencia y, en particular, en el terreno de la psicología
cognitiva, la laboral y en el ámbito del aprendizaje.CARGA COGNITIVA
Para entender el concepto de Fatiga Cognitiva, primero debemos entender el concepto de Carga Cognitiva. La carga cognitiva viene marcada por diversas ideas:
- Complejidad o dificultad de la tarea. Cuando el jugador, ser humano, se enfrenta a tareas de mucha dificultad o complejidad (interacción de muchos elementos a la vez). En este tipo de situaciones, el sujeto se enfrenta a una mayor demanda de recursos cognitivos.
- Enfrentarse a situaciones de demanda emocional o de estrés alto. Situaciones desconocidas, de enorme importancia, donde el sujeto enfrenta sus conocimientos (o hábitos) a situaciones de enorme complejidad. En el caso que nos ocupa, un partido de fútbol de enorme transcendencia como el que el cuadro culé disputaba. También podemos entender dicha idea pensando en los casos de familiares de personas que se enfrentan a una enfermedad larga y dura.Los equipos de fútbol de alto rendimiento tienen en cuenta el concepto de carga cognitiva, así como tienen en cuenta la carga condicional. El objetivo es que la aparición de la fatiga, sea de tipo mental/cognitivo o condicional, se retrase o, si se puede, no aparezca.Los Cuerpos Técnicos controlan los niveles de carga cognitiva de la siguiente manera:
1.
Cuantificación
de la carga cognitiva de las diferentes tareas. Cuando las tareas son más
especificas, es decir contienen más elementos del modelo de juego, existe más
complejidad, la tarea tiene una exigencia mayor.
2.
Desconocimiento
de la tarea. Cuando el jugador se enfrenta a conceptos de juego muy complejos o
desconocidos, se produce un mayor desgaste cognitivo. Como afirma José
Mourinho: “La concentración de los jugadores puede y debe ser entrenada.
¿Cómo? Creando ejercicios que exijan esa concentración. Ejercicios en los que
los jugadores se vean obligados a pensar, a comunicarse entre sí; ejercicios de
complejidad creciente que les obliguen a una concentración permanente. Por eso,
los ejercicios no pueden ser demasiado fáciles y cuando los jugadores ya
consiguen resolver los problemas que les plantean, tengo que buscar otros
nuevos”.
3.
Los días posteriores
o anteriores a la competición no se usan tareas muy complejas o nuevas,
evitando así que el jugador llegue cansado emocionalmente o cognitivamente a la
competición.
4.
Los días de uso
de tareas de mayor exigencia cognitiva son los más alejados a la competición.
Como afirma José Mourinho: “Es importante, a medida que nos aproximamos al
día del partido, que el entrenamiento vaya disminuyendo en términos de densidad
en lo que se dice, por ejemplo, a las exigencias de concentración. La fatiga
del sistema nervioso central es decisiva y, cuanto más nos aproximamos a la
competición, menos debemos buscar ejercicios exigentes a ese nivel”.
5.
Diversos
estudios nos avisan de que, cognitivamente, los jugadores no están recuperados
hasta después de tres días de disputar la competición. En este mismo sentido se
expresa de nuevo Mourinho: “Cuando la semana tiene un solo partido doy
descanso al día siguiente del partido. Yo sé que desde el punto de vista
fisiológico se dice que no es lo más correcto, pero sí lo es desde un punto de
vista mental. (…) Es mejor para el “cuerpo” pero peor para la cabeza. ¡Y
tenemos que ver esta cuestión desde un punto de vista global!”.
6.
Los jugadores
poco acostumbrados a entrenar en especificidad o al estrés alto que genera la
alta competición pueden verse afectados por esta fatiga de tipo cognitivo e,
incluso, sufrir lesiones de tipo muscular.
EJEMPLO DE LA CUANTIFICACIÓN DE LA CARGA COGNITIVA
DE LAS SITUACIONES DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN FUTBOL
“Una
de las cosas que hace el entrenamiento sea más intenso -cuando se habla de
intensidad, se habla normalmente de desgaste energético- es la concentración
decisional exigida. Por ejemplo, correr por correr implica un desgaste
energético natural, pero la complejidad del ejercicio es nula y, como tal, el
desgaste a nivel emocional tiende a ser nulo también. Las situaciones
complejas, en las que se basa el crecimiento de la organización de juego,
exigen a los jugadores requisitos tácticos, técnicos, psicológicos y físicos.
Es eso lo que aumenta la complejidad del ejercicio y conduce a una
concentración mayor”. (Oliveira, Resende, Amieiro y Barreto: “Mourinho
¿Por qué tantas victorias?” 2007).
COMPRENDER
LA FATIGA COGNITIVA Y LA CONDICIONAL
Debemos comprender que ambos tipos de fatiga se
encuentran interrelacionados, están conectados el uno con el otro.
Entendemos que cualquier equipo de alto rendimiento
sometido a un entrenamiento continuo y de calidad está capacitado para resistir
desde un punto de vista fisiológico a las demandas que le plantea el juego.
Pero las exigencias que demanda la competición de máximo nivel en términos
mentales/emocionales son altísimas y me atrevo a decir que determinantes. Estar
en un estado de concentración máximo, atender a estímulos concretos en momentos
concretos, responder de manera colectiva a una situación de juego… y el hecho
competitivo. Tener que ganar y ganar, y ganar… y todo esto a veces jugando cada
tres días. Por eso considero que tiene mucha razón el compañero Francisco
Beltrán cuando habla del mérito que tienen los equipos que disputan todas las
competiciones hasta el final.
Para combatir dicha fatiga, desde el libro
anteriormente citado, se nos habla de la importancia de los hábitos, es decir
de hacer inconsciente lo que antes era consciente. Dicho en otras palabras, que
lo que antes me exigía pensar en cómo resolverlo, ahora surja de mi de forma
natural. Imagínense, si todos nosotros debiéramos pensar cada día, al
levantarnos, en todas las acciones que acometemos de forma inconsciente: lavarnos
los dientes, conducir, vestirnos… Si el cerebro no hubiese construido esos
atajos, el estrés que deberíamos soportar sería enorme.
¿LE
AFECTÓ LA FATIGA COGNITVA AL BARCELONA?
“Al
leer un libro, al cabo de unas horas tenemos que descansar, pero si no estamos
acostumbrados a leer nos dolerá la cabeza todo el día. Es fundamentalmente un
problema de hábito. Porque el hábito es un saber hacer que se adquiere en la
acción. En este caso, leyendo”. (Oliveira, Amieiro, Resende, Barreto).
Si tenemos en cuenta lo escrito, podemos entender
mejor lo expuesto por Lillo.
Hemos de entender que el FC Barcelona lleva 4 años
de máximo desgaste en todos los sentidos y ha disputado hasta el final todas
las competiciones en que ha participado; incluso en las que no ha conseguido el
triunfo final ha alcanzado las ultimas rondas.
Hemos de atender también al hecho de que estos
jugadores se enfrentan a constantes partidos, a veces cada tres días, y que
incluso en los periodos de descanso juegan con sus respectivas selecciones las
principales competiciones.
Otro factor importante es la alta complejidad del
modelo de juego que propugna el FC Barcelona, donde los jugadores se enfrentan
a un alto nivel de organización y la creatividad y capacidad de tomar
decisiones correctas es fundamental para el éxito del mismo.
Sin olvidar, además, que el conjunto azulgrana
venía de jugar un partido de un altísimo desgaste emocional 72 horas antes
contra el Real Madrid, donde ambos conjuntos se disputaban el titulo.
Por lo tanto, si tenemos en cuenta todos estos
factores, es normal y perfectamente comprensible que el Barça sufriera un
proceso de desgaste cognitivo, de fatiga, que, cuidado, por sí solo no explica
el triunfo o fracaso en la competición. Pocas horas después asistíamos a la
eliminación del Real Madrid ante el Bayern y en este caso era Mourinho quien
hablaba del calendario. Entendemos desde aquí que el portugués, con otras
palabras, se refería al tremendo desgaste que había sufrido su equipo desde el
punto de vista mental.
Si nos escapamos del ámbito del fútbol o el deporte
de alta competición, cualquiera de nosotros, cuando nos vemos sometidos a un
estrés importante, a situaciones que se escapan a la rutina, nos vemos
sumergidos en un cansancio que no nos permite dar lo mejor de nosotros mismos.
Eso es la Fatiga Cognitiva.
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