miércoles, 8 de mayo de 2013

Gracias Mario

Los Psicólogos luchamos a diario para terminar de ser reconocidos dentro de los Equipos de Trabajo de los Equipos Deportivos. "¿Psicólogo? ¿Para qué? No hay presupuesto", suelen decir en los clubes cuando se les plantea la necesidad. En los últimos tiempos tuve la oportunidad de trabajar en varios clubes (Obras Sanitarias, Hispano Americano de Rio Gallegos, Velez Sarsfield, San Martin de Corrientes, Quilmes de Mar del Plata, y años atras en Ferro Carril Oeste y SAGVB entre otros), pero lo cierto es que más allá las posibilidades que pueda haber tenido, cuesta, y mucho insertarse, porque esa preguntita cierra muchas puertas.
"¿Psicólogo? ¿Para qué?" Es la gran pregunta, y la respuesta yo la recojo a diario cuando tengo la oportunidad de trabajar con jugadores y entrenadores. No son respuestas publicables, porque se trata de gestos sencillos, de esos que más se aprecian, más allá de que el ver respuesta positiva al trabajo de parte de los protagonistas ya es de por si una respuesta alentadora.
Estas palabras pertenecen a uno de los tantos jugadores con los que me tocó trabajar, Mario Sepúlveda, con quien tuve la suerte de trabajar en Quilmes de Mar del Plata, y ahora en Hispano Americano de Río Gallegos:
"Siempre escribiendo sobre cosas tan precisas de lo cotidiano de un equipo, entrenador, jugador, los padres. En fin... ¿Por qué cuesta tanto creer en la utilidad del psicólogo deportivos entonces? Cuando se tiene algún problema fisico se acude al traumatólogo o al kinesiologo, pero... ¿Y si el problema es anímico, angustia, pérdida de la confianza, dudas? ¿A quien le consultamos? ¿Por qué no tener a mano una de las herramientas más importantes para poder estar a pleno desde lo fisico y mental? Hoy soy uno de los jugadores más afortunados de nuestro básquetbol. Tengo un récord de 5 ascensos consecutivos del Torneo Nacional de Ascenso (TNA) a la Liga Nacional A y les puedo asegurar que de haber tenido la posibilidad de tener al psicólogo en el club podría haber facilitado muchas cosas a la hora de bajar ansiedades, romper con las presiones y demás que aparecen a la hora de pelear cosas importantes. Trabajamos  juntos con Germán en mi último ascenso con el Club Quilmes de Mar del Plata y la experiencia fue sumamente positiva y muy recomendable para trabajos específicos. Simplemente quería darles mi opinión y compartir mis experiencias con aquellos que trabajamos diariamente para pulir nuestras debilidades y fortalecer nuestras virtudes. Espero les guste lo narrado. Saludos. Mario Sepúlveda".

domingo, 5 de mayo de 2013

Audio Nota Pickandroll Radio

Para los que les prefieren escuchar a leer, van 30 minutos de charla con Pablo Tosal en Pickandroll Radio. Psicología, Deportes y obviamente mucho basquet en una nota distendida y rica en contenidos y ejemplos.

Este es el link para escucharla: 
http://youtu.be/iX6Ko5lOzRI


miércoles, 1 de mayo de 2013

Duda Letal

La Duda es una de las principales razones por las cuales suele fallar un sistema táctico.
“Con ese sistema nos van a lastimar mucho. Es imposible defenderlos así”, le confiesa un compañero a otro en el vestuario luego de la practica en la cual el entrenador bajó las consideraciones tácticas para el partido que se viene.
Muchas veces, esa “confesión” llega después de un entrenamiento en cuyo transcurso se trabajó el sistema en cuestión sin mayores complicaciones. El jugador lo llevó a cabo, cumplió y el entrenador se fue conforme, pero esa pizca de duda sigue trabajando en el deportista, y a la hora de la verdad esa puede ser la razón principal para que el sistema fracase tempranamente.
Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, todos ponen lo mejor de si en pos de alcanzar el objetivo común: ganar el partido, pero una falla comunicacional puede terminar derrumbándolo todo como si fuera una castillo de naipes.
¿Falla Comunicacional? Si, claro. Y de ambos lados. Arrancamos por el Entrenador, ya que si el jugador duda, esa sensación generalmente tiene su raíz en que la explicación o las razones respecto al cuestionado sistema táctico no deben haber sido del todo claras. O no fue claro el por qué usarlo, o no fue del todo precisa la explicación o la ejercitación del cómo utilizarlo. Y eso se da muchas veces porque el Entrenador comete el error de explicar sin reparar lo suficiente en la devolución del jugador, lo que provoca que aquel que debe ejecutar lo haga automáticamente, sin la convicción que viene de la mano de haber asimilado el concepto como propio. A veces, una pregunta (“¿se entiende?”, “¿alguna duda/sugerencia/ aporte?”) o sencillamente mirar las caras, es de gran ayuda. Si el Entrenador no convence, el Jugador no se convence (no es un juego de palabras) y el sistema no se practica con la convicción que lo acerque al éxito.
Del otro lado, el Jugador, suele optar por la obediencia y el silencio, a riesgo de caer en una actitud que lo lleva a practicar o trabajar la jugada/sistema o lo que fuere, sin la convicción ni el compromiso necesarios para aprender y sacarle el jugo a lo que el entrenador está proponiendo. Lo hace con respeto y con sus mejores intenciones, pero sin jugarse entero en el proceso de asimilación y aprendizaje. Entrena bien, pero intelectualmente, en lo profundo, sigue dudando, y la duda lo lleva a poner el foco en las debilidades, temores y preocupaciones que le provoca el famoso sistema o jugada, en lugar de en las fortalezas que pudiera presentar y que, seguramente, llevaron la DT a querer utilizarlo. El Jugador cuestiona en la intimidad, en la practica entrena, pero calla, y la duda sigue dentro suyo y lo lleva a cuestionar y a, sin quererlo, potenciar desde su estado la debilidad del sistema que plantea su entrenador.
La ecuación es simple: cuando uno cuestiona, duda, y cuando duda, inevitablemente se va de Foco y su capacidad y entrega para hacer las cosas bien disminuye considerablemente.
Cuando se le muestra esta ecuación al Jugador, este suele defenderse alegando que no se anima a exponerle su postura al DT por temor a ser descalificado o a que el entrenador se enoje. Comparte la duda con algún compañero, con quien tal vez potencien el virus de la desconfianza, debilitando aún más las chances de que las cosas salgan bien.
Si el DT no abre las puertas de la Comunicación el panorama interno del grupo siempre se vuelve más endeble y propenso a este tipo de situaciones. Pero volviendo al Jugador, que en definitiva es el actor principal de esta historia.
Las soluciones también pasan por apostar a la Comunicación. Si no entendés, preguntá. No para cuestionar, sino para sacarte todas las dudas. Tal vez, transmitiendo con respeto tus dudas, puedas hacer un aporte interesante para todos. Y si las dudas persisten, en lugar de mirar las debilidades del sistema, pone el foco en sus fortalezas y hacé todo lo posible por hacerlo funcionar. Si lo hacés, es muy probable que algún compañero te siga y la cosa funcione. Y si la cosa no camina, el entrenador seguramente valorará tu entrega y se pondrá a buscar soluciones desde una postura positiva, en lugar de meterse a luchar con el jugador que “no está dando todo para que las cosas salgan bien”. Pero ese ya es otro tema…

viernes, 19 de abril de 2013

El Difícil Arte de Ser Padres

Ser Padre es el Trabajo más gratificante, pero al mismo tiempo el más difícil de todos. No hay Escuela, más allá de la preparación puramente empírica que adquirimos en nuestro propio proceso como hijos; y lo cierto es que esa información o preparación, a veces nos resulta antigua o fuera de foco, por la velocidad a la que se dan los cambios en estos tiempos.
Educar hijos se ha vuelto una tarea difícil.
Ser Padre no es fácil... Y ser un Buen Padre es mucho más difícil aún. Y el deporte, esa actividad hacia la que los empujamos buscando que disfruten, socialicen, hagan amigos, aprendan a competir y a comprometerse, muchas veces nos complica la existencia.
Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, de eso no hay dudas. Pero en derredor del deporte a veces perdemos la brújula y terminamos confundiéndolos y atentando contra lo que tendría que ser, en principio, una actividad lúdica de contenido social.
Hacer deporte tiene miles de beneficios para los chicos, pero también tiene un costado oscuro o peligroso, cuyo epicentro es cómo aprenden a convivir los chicos con La Competitividad, que muchas veces deja huellas difíciles de borrar en puntos importantes para el desarrollo personal de los niños, como problemas de concentración, respeto a la autoridad, manejo de la confianza y la autoestima, o de la capacidad de disfrutar de una actividad cuya esencia no es ni mas ni menos que un juego.
Revisar nuestro comportamiento como Padres en el mundo deportivo de nuestros hijos es importantísimo para tratar de detectar o analizar si estamos haciendo las cosas bien, si estamos ejerciendo nuestra influencia de manera positiva. La Pasión por el Deporte, sumada al Amor inconmensurable que sentimos por nuestros hijos suele ser un combo explosivo muy difícil de manejar, y pensar sobre ello suele ser de gran ayuda para aprender a movernos convenientemente sin afectar negativamente en su desarrollo deportivo y personal.


En Río Gallegos, Santa Cruz, compartiendo con los padres y profes del Club Hispano Americano momento de reflexión en la Charla "De Padres e Hijos".
Informes: elpsicologodelclub@hotmail.com

lunes, 8 de abril de 2013

El Foco en el Proceso

El “Estado de Flujo” al que hacía mención en un post anterior, y que podemos definir también como: “Estado Psicológico Optimo” o estado de “Foco Puro” es la llave hacia el rendimiento óptimo que tanto se busca en el mundo del deporte.
En “Flujo” o “Foco”, el deportista suele estar muy cerca de su anhelada “mejor versión”, y una de las claves para alcanzar ese estado no es otra que el “Disfrute”.
En definitiva, como tantas veces se ha dicho, escrito u oído, el deporte, profesional o amateur, no deja de ser un juego. Mueve millones, para un sinfín de personas es un trabajo y por ende genera presiones, expectativas y sentimientos de variada índole, pero su esencia es puramente lúdica. En la cancha… Hay que Jugar.
Y si se trata de jugar, lo mejor es despejar todo aquello que atente contra la razón más importante del juego: disfrutar un buen momento. Porque disfrutando lo que hacemos, seguramente podremos llevar a cabo la tarea desplegando toda nuestra potencialidad.
¿Difícil? Y… En el convulsionado mundo del deporte actual si, porque precisamente, las presiones y las distracciones suelen cobrar mas protagonismo que el hecho deportivo propiamente dicho, y es allí donde el rendimiento comienza a bajar o tornarse mas inestable de lo esperado.
Es común encontrar deportistas (profesionales o amateurs) que no tienen total manejo de su estado de “enfoque”, lo que los hace vulnerables y dependientes del estado que venga de afuera, poniéndolos ante el riesgo de salir a la cancha en una sintonía diferente a esa en la que el jugador en cuestión puede ofrecer su mejor versión.
Cuesta en lo individual, y mucho más aún en lo colectivo. Estar en “Flujo” no es fácil, pero como hemos expresado otras veces, se puede trabajar para aprender a encontrar cuál es “mi mejor estado” y a partir de allí, establecer mecanismos que me permitan conectarme con él cuando lo necesite.
El colega Mihály Csikszentmihalyi, uno de los exponentes de todo lo que tiene que ver con la Psicología Positiva, describe nueve dimensiones en el “Estado de Flujo”:
- Equilibrio entre Habilidad y Reto (Imprescindible. Si la meta no está al alcance de mis posibilidades, capacidad o talento, ir por ella va a acarrear algún tipo de sufrimiento)
- Colaboración / Unión de la Acción y el Pensamiento (Pienso y actúo en dirección al objetivo o meta planteada)
- Claridad de Objetivos (Tener claro hacia donde voy, qué es lo que quiero lograr. Parece obvio, pero creanme que no lo es, más aún en los deportes colectivos, en los cuales muchas veces las metas individuales no están sincronizadas efectivamente con las del Equipo)
- Feedback Claro y sin ambigüedades (Privilegiar la Comunicación por encima de todo para poder monitorear la marcha de lo que estoy tratando de llevar a cabo)
- Concentración sobre la tarea que se está realizando (Evitar los focos de distracción. Solo debería importarnos lo que pasa dentro de la cancha, pero…)
- Sentimiento de Control (Yo / Nosotros, tengo / tenemos el control de lo que está sucediendo. Si algo sale mal, debe ser porque algo de lo que estoy llevando a cabo no está funcionando en la medida de lo esperado, y es mi responsabilidad corregirlo. Buscar la culpa en otros solo retrasa el proceso de cambio.)
- Pérdida de cohibición o autoconciencia (En otras palabras, disminución considerable del miedo al ridículo y/o similares)
- Transformación en la percepción del tiempo, por cuanto la finalidad de la misma es ella misma. (El Foco, solo en lo que estoy haciendo. El reloj y el tanteador no deberían tener un protagonismo excesivo)
El punto clave, una vez más pasa por el DISFRUTE, pero más precisamente, donde obtenemos ese Disfrute. Hay quienes solo disfrutan cuando llegan a la meta (una marca, ganar un juego o un campeonato), por lo que muchas veces el camino se vuelve tortuoso, y cuando los resultados no se dan en la medida de lo esperado más aún, atentando contra nuestras ganas y convicción de seguir adelante.
Por eso, tienen mas chance de alcanzar el “Estado de Flujo” aquellos que ponen el centro del Disfrute en realizar la tarea (entrenar, jugar, etc.) y no solo al conseguir terminarla.

martes, 26 de marzo de 2013

Estado de "Flujo"

EL “FLUJO”: LA NEUROBIOLOGIA DE LA EXCELENCIA
Generalmente, cuando un deportista / equipo no alcanza el rendimiento esperado, las razones suelen apuntar a temas relacionados con lo psicológico o mental, en mayor medida que hacia aspectos técnico – tácticos. Eso que falla suele tener que ver con la persona, más que con el deportista, y en un alto porcentaje, esas razones tienen que ver con el manejo de las emociones. Tener la cabeza clara a la hora de tomar decisiones en momentos calientes es vital en el deporte, y Daniel Goleman, autor del best seller “Inteligencia Emocional”, desarrolló, entre muchas cosas ligadas al tema, un punto específico que tiene directa relación con el deporte: “El Estado de Flujo”.
El “Flujo” es un estado de absorción beatífica centrado en el presente, en el que espectadores y competidores desaparecen y la excelencia se produce sin el menor esfuerzo. Diane Roffe-Steinrotter, ganadora de una medalla de oro en los Juegos de Invierno de 1994 dijo, después de haber terminado su turno de participación en la carrera de esquí, que sólo recordaba haber estado inmersa en la relajación: “era como si formara parte de una catarata”.
La capacidad de entrar en el estado de “Flujo” es el mejor ejemplo de la inteligencia emocional, un estado que tal vez represente el grado superior de control de las emociones al servicio del rendimiento y el aprendizaje. En ese estado las emociones no se ven reprimidas ni canalizadas sino que, por el contrario, se ven activadas y alineadas con la tarea que estemos llevando a cabo.
De uno u otro modo, todos hemos entrado alguna vez en el estado de “Flujo” (o en un apacible microflujo), especialmente en aquellos casos en los que nuestro rendimiento es óptimo o cuando trascendemos nuestros límites anteriores.
El rasgo distintivo de esta experiencia extraordinaria es una sensación de alegría espontánea, incluso de rapto, en el que su conciencia se funde con su acción. La reflexión excesiva en lo que se está haciendo interrumpe el estado de “Flujo” y hasta el mismo pensamiento de que “lo estoy haciendo muy bien” puede llegar a ponerle fin. En “Flujo”, la atención se focaliza tanto que la persona sólo es consciente de la estrecha franja de percepción relacionada con la tarea que está llevando a cabo, perdiendo también toda noción del tiempo y del espacio. Es un estado de olvido de uno mismo, el opuesto de la reflexión y la preocupación, un estado en el que la persona se encuentra tan absorta en la tarea que está llevando a cabo, que desaparece toda conciencia de sí mismo y abandona hasta las más pequeñas preocupaciones de la vida cotidiana (salud, dinero e incluso hasta el hecho de hacerlo bien). Los momentos de “Flujo” son momentos en los que el ego se halla completamente ausente.
Las personas que se hallan en este estado exhiben un control extraordinario sobre lo que están haciendo y sus respuestas se ajustan perfectamente a las exigencias cambiantes de la tarea. Y aunque el rendimiento de quienes se hallan en este estado es extraordinario, en tales momentos la persona está completamente despreocupada de lo que hace y su única motivación descansa en el mero gusto de hacerlo.
Hay varias formas de entrar en el estado de “Flujo”. Una de ellas consiste en enfocar intencionalmente la atención en la tarea que se esté llevando a cabo; no hay que olvidar que la esencia del “Flujo” es la concentración.

Otra forma posible de entrar en este estado también puede darse cuando la persona emprende una tarea para la que está capacitado y se compromete con ella en un nivel que exige de todas sus facultades. Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo de la Universidad de Chicago, concluyó que: “Las personas parecen concentrarse mejor cuando se les pide algo más que lo corriente, en cuyo caso son capaces de ir más allá de lo normal. Si la demanda es muy inferior a su capacidad, la persona se aburre y si, por el contrario, es excesiva, termina angustiándose. El estado de flujo tiene lugar en esa delicada franja que separa el aburrimiento de la ansiedad”.
La atención en “Flujo” es relajada aunque muy concentrada; es una concentración muy distinta de la atención tensa propia de los momentos en los que estamos fatigados o aburridos, o en los que nuestra atención se ve asediada por sentimientos intrusivos como la ansiedad o el enojo.
El “Flujo” es un estado carente de todo ruido emocional.
Si observamos a alguien que se halle en este estado tendremos la impresión de que las dificultades se desvanecen y el rendimiento cumbre parece algo natural y cotidiano. En el “Flujo”, el cerebro se halla en un estado frío, y las tareas más complejas se realizan con un gasto mínimo de energía mental. En “Flujo”, todo parece fácil de llevar a cabo.

Cuando las personas están comprometidas con actividades que capturan su atención y la mantienen sin realizar esfuerzo alguno, su cerebro calma, por lo que el “Flujo”  permite encarar las tareas más complejas sin alcanzar el límite de la capacidad, un estado en el que las habilidades se realizan más adecuadamente y  todo parece funcionar más eficazmente.
Cuando el cerebro está trabajando en la zona cúspide de su eficacia, como ocurre en el caso del estado de “Flujo”, existe una relación muy precisa entre la actividad cerebral y los requerimientos de la tarea.
En ese estado hasta el trabajo más duro puede resultar renovador y pleno en lugar de extenuante.
Ahora bien… La pregunta del millón es: ¿se puede trabajar para alcanzar / reconocer / aprender a conectarme con mi Estado de “Flujo”? La respuesta es “si”. La cabeza y las aptitudes mentales se trabajan. Solo hay que proponérselo y, si hiciera falta, pedir la ayuda adecuada.

¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar a pleno de la actividad deportiva? ¿Qué estás esperando para disfrutar de tu mejor versión?

viernes, 1 de marzo de 2013

Las Creencias del Exito

Todos soñamos con ser exitosos, pero… ¿Qué es lo que nos impide serlo?
Generalmente, la traba mas fuerte está dentro nuestro, porque muchas veces, sin querer, nosotrosmismos, con creencias negativas, boicoteamos nuestras posibilidades de alcanzar una meta, objetivo, un sueño… Nos cuesta creer que podemos. El ambiente derrotista y culpógeno en el que nos movemos a diario nos va llevando a tener la tendencia de poner el foco en lo negativo, nos va orientando inconcientemente a mirar el lado vacío del vaso, en lugar del lleno. Y eso es lo que nos hace daño.
Nos cuesta ver los progresos, pero muchas veces no los vemos porque no tenemos muy claro el horizonte, el “hacia dónde vamos”. Tomamos un camino, pero no estamos del todo convencidos, y así es difícil tener éxito. Por eso, las razones del éxito o del fracaso, siempre están dentro nuestro: ausencia de metas, metas inadecuadas, creencias limitantes, etc.  Por eso es importante descubrir las creencias que fomentan nuestros objetivos, que nos hacen ir hacía donde queremos ir. Y asi, si tenemos creencias nos limitan, tomando conciencia de ello podemos abandonarlas y probar con otras nuevas.
No hay posibilidad de alcanzar el éxito (personal o colectivo) si no tenemos las creencias correctas. Esta es una pequeña ayuda…
 
LAS 7 CREENCIAS DEL EXITO

1) Todo pasa por un motivo y una razón, y eso que pasa, además puede servirnos. Las personas de éxito creen firmemente que todo lo que ocurre tiene una versión positiva y se centran en ella. Piensan en posibilidades y no en adversidades. Eligen enfocarse en como solucionar el problema que se les presenta y no en la sensación negativa que ese problema les causa.
2) No hay fracasos, solo resultados. Las personas de éxito consideran que todo es un resultado, y si no es el que esperaban al menos han tenido una experiencia de la que aprender. Aplican ese aprendizaje, emprenden nuevas acciones y producen nuevos resultados hasta que alcanzan lo que quieren. Toda experiencia deja una enseñanza.

3) Asumir mi responsabilidad, pase lo que pase. Cuando obtenemos un resultado no deseado solemos, por naturaleza, buscar culpas afuera (el compañero que la paso, el que no la recibió, el entrenador, el árbitro, etc.). Podés elegir ser víctima de las circunstancias, u optar por ser vos quien construya tu propio destino. Asumir la responsabilidad es una de las medidas que mejor definen el poder y la madurez de una persona. Los grandes triunfadores creen que son ellos los que crean sus experiencias (por acción o pensamiento) y que se puede aprender de todas ellas.
4) No es necesario saber de todo para servirse de ello. Saber valerse de lo esencial sin abrumarse con los detalles. Permanecer consciente de cuanto necesito saber dentro de lo esencial.
5) Nuestros mayores recursos son los humanos. Las personas con creencias del éxito tienen un sentido de tremendo respeto y aprecio por las personas, poseen un gran Espíritu de Equipo. Se comunican en plural y saben que un hombre aislado, por muy brillante que sea, difícilmente puede rivalizar con el talento de un equipo eficaz que actúe en colaboración.
6) El trabajo es como un juego. Cualquiera que sea nuestro trabajo podemos aportarle muchos de los aspectos de lo que hacemos cuando nos divertimos. Mark Twain dijo en una ocasión "El secreto del éxito está en convertir la vocación en vacación". Pues eso es lo que hacen las personas que triunfan. Darle un dramatismo excesivo a las cosas solo atenta contra nuestra capacidad de percibir claramente la realidad que tenemos delante.
7) No hay éxito duradero sin una entrega personal. Dedicación y compromiso son las palabras clave dentro de esta creencia de éxito. Los triunfadores son aquellos que están dispuestos a poner lo que haga falta para triunfar, sin perjudicar a otras personas.