viernes, 20 de julio de 2012

Psicología Deportiva para Entrenadores

Ser Líder no es Fácil y El Entrenador es el primer líder de un equipo.
Es el que traza el Plan de Trabajo y tiene la responsabilidad de llevar el barco a buen puerto, es quien marca las pautas, pone límites y hasta reparte premios o reconocimientos. Las miradas  siempre apuntan hacia su figura, y esa exposición suele ser el primer punto de desequilibrio que provoca que no todos puedan desarrollar cómodamente la tarea para la que fueron contratados.

TEMAS
-    El “abc del Liderazgo”
-    La Comunicación. Comunicación Efectiva y no Efectiva. Motivación.
-   Armado de Grupos. Manejo de Crisis Grupales.
-   Eje y Foco. Aprendiendo a dejar los problemas en la puerta del Gimnasio.
-   Manejo del Stress y las Presiones.

MODALIDAD
-   8 horas de clase divididas en 4 Módulos de 2 horas cada uno.
-  Disertaciones activas con presentaciones PowerPoint y Videos.
-  La inscripción incluye el libro “El Psicólogo del Club”.
- Para entrenadores de todos los deportes.

INFORMES: liliproms@hotmail.com

martes, 17 de julio de 2012

El Psicólogo del Club

Luis Scola, autor del prólogo de "El Psicólogo del Club". Las palabras huelgan. Gracias Capitán.
Para conseguir tu libro, manda un mail a liliproms@hotmail.com; o ingresa en http://www.facebook.com/ElPsicologoDelClub?ref=hl, hacete seguidor de la pagina y participá en sorteos por ejemplares del libro.


domingo, 27 de mayo de 2012

El Psicólogo del Club

Mi Primer Libro...Editado por "Al Arco" y con prólogo de Luis Scola, "El Psicólogo del Club" ya es una realidad. No esperen encontrar en sus páginas un tratado de Psicología ni una teorización acerca de la Psicología aplicada al deporte. En tiempos en los que la cabeza parece dominar todo, el deporte todavía intenta resistirse a la inclusión de los psicólogos, y la idea es tratar de explicar algunas razones, utilidades, alcances y ventajas de abrirnos la puerta de los clubes. Con palabras sencillas y fundamentalmente, ejemplos que te permitan verte reflejado en cuestiones de la vida deportiva, en las que se mezclan invariablemente conceptos de psicología con mucho de sentido común.
Aún hoy, muchos deportistas (desde los de alto rendimiento al jugador de fin de semana) repiten “ojalá tengamos suerte hoy” cuando les preguntan por el partido que se viene, y esperan casi reverencialmente que la primera pelota, acción o lanzamiento de su acto competitivo salga bien, porque esa sería la señal de que todo va a andar como desean. Y lo cierto es que los grandes, aquellos que logran sus metas y objetivos, suelen estar mucho más allá de esa primera pelota o acción de juego. Son los que esperan el partido convencidos que se prepararon a conciencia y que van a dar todo lo que tienen en pos del resultado que sueñan y anhelan.
El deportista por encima de las circunstancias fortuitas. El trabajo y la preparación por encima de situaciones mágicas. La convicción más allá de la suerte.
De eso, en parte, se trata este libro, que espero te sirva para comprender que aquel que logra subir al próximo escalón es aquel que asume que la responsabilidad de lograrlo es solamente suya.
El libro está destinado fundamentalmente a los deportistas, y en esa categoría, además del jugador propiamente dicho, incluyo a los entrenadores, que aunque a veces no corran o salten, tienen tanta o más acción que muchos de sus dirigidos.



Pedidos e Informes: liliproms@hotmail.com

martes, 22 de mayo de 2012

Curso Acelerado de Liderazgo

Líder se nace, pero también… Se hace.
Si, se puede aprender a liderar, sino basta mirar la realidad en la que se mueve hoy en día el mundo de los recursos humanos, en el que se ve cada vez más empresas invirtiendo para capacitar a su personal enseñando el arte de liderar.
Hay líderes naturales, esos que con solo plantarse provocan que el grupo los siga; pero también hay otros que, por imperio del rol que se les haya asignado, deben aprender a asumir la función de tal. El entrenador es el primer líder del equipo, y es el encargado de asignar esos roles o funciones, que a veces recaen sobre pibes como Facundo Campazzo, el base de Peñarol de Mar del Plata, quien con apenas 21 años ya ostenta dos títulos y está jugando su tercera final en la Liga Nacional de Basquetbol. En el país de la Generación Dorada, el país basquetbolístico lo pide a gritos en el equipo que viajará a Londres, y Campazzo parece decidido a contestar con buenas actuaciones en medio del curso acelerado que le tocó hacer esta temporada.
Hay que estar en los zapatos de un pibe que, de repente, se vio obligado a calzarse la pilcha de conductor titular del mejor equipo del país, en medio de las voces que se alzaban a favor y en contra de darle la posta. A esa edad, y con sus características (revulsivo, temperamental) tal vez era más fácil apostar por que iba a chocar la Ferrari, antes de por que fuera a llevarla a la meta sana y salva, ¿no? Pero no es un dato menor saber quienes iban a acompañarlo en tamaña tarea, y allí, entre otras cosas, hay que empezar a buscar las razones de este presente.
Formado a la sombra de un ídolo local como “Tato” Rodríguez, bajo el ala del “dorado” “Leo” Gutiérrez y dirigido por un conductor de la talla de Sergio Hernández; la lógica invita a pensar que el pibe contó y cuenta con el apoyo necesario para salir airoso en el desafío, y los resultados parecen avalar esta hipótesis.
El entorno siempre es importante para que un jugador pueda desarrollarse. Pero así como Campazzo parece estar respondiendo positivamente nutriéndose de los conocimientos y experiencias de sus líderes, el deporte está lleno de pibes y no tan pibes con condiciones y entornos favorables que no llegaron a la meta, lo que invita a valorar aún más este momento del base de Peñarol.
El desarrollo de las estructuras de liderazgo es una de las claves en las que se sustentan los equipos exitosos, y si algo parece estar muy claro en Peñarol es precisamente la estructura de liderazgos. El DT es el primer líder y punto de referencia, y “Leo” se lleva las palmas en eso de asumir responsabilidades y sacar la cara en los momentos difíciles. Campazzo, con sus frescos 21 años, es ni más ni menos que el base y líder de juego del equipo, con todo lo que ello implica en materia de la cantidad de decisiones que debe tomar el pibe a lo largo de cada partido. Y a su edad, en un equipo que siempre está jugando finales y partidos decisivos, equivocarse es una de las materias más importantes que debe cursar.
“De los errores se aprende”, reza el refrán, y un líder que tenga la capacidad de aprender y hacer autocrítica sin dejarse llevar por el malestar o la bronca que suelen venir con el error vale oro.
Jugar finales es algo así como un master en esto de aprender a manejar situaciones de presión, y con las pulsaciones por las nubes solemos estar muy propensos al error.
Campazzo jugó un partido inolvidable en el tercer encuentro de la gran final, pero un error en una de las últimas pelotas lo puso por unos segundos en el ojo de la tormenta. “Pensaaaaa”, le gritó Leo Gutiérrez, y acto seguido Hernández le dio una mini charla aparte antes de entrar a dar consideraciones generales en un tiempo muerto, antes las cámaras de televisión y en un estadio poblado por más de 7.000 espectadores. La pregunta del millón era: “¿se pincha luego del error cometido y el tirón de orejas?”. Y no era para menos. Pero la respuesta la dio el propio Campazzo segundos después, con un robo y una corrida que puso a su equipo al frente.
Hoy le toca, en cierta forma, llevar las riendas deportivas; cantar la jugada, tener la pelota en la mano más que sus compañeros y tomar decisiones en cantidad, al frente de uno de los mejores equipos de la historia de la Liga Nacional. Y no es poco, por cierto. Pero algún día, dentro de unos años tal vez, le tocará pasar del rol de líder de juego al de líder espiritual y a convertirse quizá en la máxima referencia del plantel. Y en esa carrera, después de esos intensos minutos con errores, retos y aciertos, podríamos apostar que Facundo dio muestras de estar cerca de aprobar ese “Curso Acelerado de Liderazgo”, o al menos su materia más importante, que no es otra que dejarse liderar. Es que en estos tiempos, sobrecargados de profesionales, amateurs y chicos / as en formación, fastidiosos y con aire de sabelotodos, que se enojan cuando los sacan o les intentan corregir un error, ese “dejarse liderar” y acatar la autoridad con buena actitud es, tal vez, el mayor atributo de este pichón de crack. Enhorabuena…

miércoles, 9 de mayo de 2012

Coaching Psicológico Personalizado para Entrenadores

Una propuesta diferente para potenciar tu performance, optimizar tu rendimiento y mejorar aspectos específicos de tu labor, a partir de tus propias demandas y de un relevamiento Diagnostico relacionado con puntos específicos como:


- Manejo del estrés y las Presiones.
- Optimizar vías y canales comunicacionales.
- Motivación y llegada en charlas técnicas.
- Foco. Mecanismos de descarga y reenfoque.
- Relación con el entorno.
 
Una propuesta diferente para trabajar de manera personalizada sobre tus puntos de mejora, potenciando habilidades y puliendo aquellas cosas que puedan estar trabando tu crecimiento, desarrollo o una mejor performance.
Para Entrenadores experimentados y en formación. Seguimiento y análisis personalizado, trabajando sobre tus demandas puntuales y sobre aquellas cosas que pudiera arrojar el período de investigación.

Germán Diorio
Psicólogo – Especialista en Deportes
@germandiorio

lunes, 6 de febrero de 2012

Decisiones Acertadas

En el mundo del deporte las decisiones son moneda corriente. Tomamos decisiones comunes a todos los mortales y otras propias de la actividad deportiva, y muchas veces, en ese mar de decisiones, terminamos trabándonos indistintamente con las más tontas o con las más importantes, metiéndonos sin querer en una rueda de malestar que a veces nos pone en situación de incomodidad al no dejarnos rendir como deberíamos, deseamos o el entorno pretendería que lo hiciéramos.
Vivimos tomando decisiones… Decisiones cotidianas (¿qué me pongo?, ¿qué comemos?, ¿mate o café con leche?, ¿a dónde vamos?, ¿salimos o vemos una película en casa?, ¿qué camino tomar?, etc.); Decisiones personales o con mayor proyección (¿rubia/o o morocha/o?, ¿auto o moto?, ¿Boca o River? –sin, distinción de camisetas, solo para marcar polaridades en las que entran las preferencias o decisiones a nivel político, religioso, social, etc.-, ¿el mar o las sierras?); y para completar el combo, y por si esto fuera poco, las Decisiones inherentes a la profesión (que en cada caso van desde ¿primer palo o segundo palo?, ¿lo defiendo o salgo a robarle la pelota?, ¿la tiro o la paso?, ¿saque abierto o a la T?, ¿salimos a defender o a presionar arriba?, ¿traigo un goleador caro o dos delanteros que se puedan complementar?, ¿enganche o cuatro volantes?, etc., etc., etc.).
Vivimos muy rápido y no solemos tomar conciencia de la cantidad de decisiones que tomamos a diario, y fundamentalmente, del desgaste energético que acarrea esa toma de decisiones permanentes. Arrancamos la mañana decidiendo que vamos a desayunar, y en algunos casos terminamos la noche en la última pelota de un partido, decidiendo si ganamos o perdemos y, en algunos casos, si salimos campeones o no, si clasificamos o no, o si nos salvamos o nos vamos al descenso. Decisiones, Decisiones y más Decisiones.
En el alto rendimiento, los profesionales suelen prepararse para llegar en óptimo estado en el momento decisivo. Se planifica una temporada, una semana, un viaje, un día, un partido, buscando llegar en las mejores condiciones a ese momento tan esperado, sea cual fuere. En el deporte amateur o incluso en el deportista de fin de semana, también suele haber una preparación que lleva a administrar esfuerzos, salidas, comidas y demás, buscando llegar en las mejores condiciones. Pero en todos los casos, sin quererlo, muchas veces, descuidamos el desgaste mental que acarrea la maquinaria interna que se mueve en el proceso de decisión.
Decidir, decía más arriba, consume energía, y el desgaste o consumo de energía depende directamente del peso que le demos a cada decisión.
Cuando estamos bien, generalmente repartimos bien esas cargas, y no solemos hacernos mala sangre delante del ropero, de una bifurcación de caminos o con la carta en un restaurante. No nos enroscamos en decisiones banales o tontas y le damos el peso que realmente tienen, y eso nos permite llegar al juego bien o al menos sin un desgate excesivo, al momento en que necesitamos toda nuestra lucidez para decidir (paseo tiro, primer palo o segundo, etc.).
En tiempos en los que el deporte muestra cada vez más paridad de fuerzas, sacar ventaja en pequeños detalles es lo que suele marcar la diferencia. Cuando la cosa está pareja y se llega al cierre en situación de paridad, suele ganar el que tiene más ganas de hacerlo, pero sobre todo, el que está más lúcido para decidir correctamente en ese instante crucial.
Y a Decidir, como a todo en la vida, se aprende. Aunque tal vez, la clave pase por cómo encaramos el proceso de decisión, para que evitar enroscarnos con cosas que no lo ameritan o a gastar en ese proceso de decisión la energía justa y necesaria.
Algunos Tips:
- Clasificar o categorizar las decisiones (para tomar conciencia de la importancia de cada una y así evitar dedicarle más tiempo o energía de la que necesita o merece cada una)
- Despojarse de emociones (muchas veces decidimos apurados por la ansiedad, la bronca, el apuro, y la verdad es que no siempre son buenos consejeros)
- Hacerse las preguntas correctas (si, solo las correctas. ¿Cuántas veces nos planteamos seriamente opciones que no estaban realmente en el libreto? Podíamos elegir entre rojo, blanco y azul, pero como nuestro deseo era amarillo, lo teníamos en nuestra lista de todas maneras y eso no hacía otra cosa que confundirnos en nuestro proceso de decisión)
- Evitar la sensación de enamoramiento (porque el enamoramiento, en muchos casos, suele ser
engañoso: nos enamoramos de un club y no investigamos si realmente nos conviene; nos enamoramos de un jugador y no profundizamos fríamente si va a encajar en nuestro sistema de juego, en el grupo o si lo vamos a poder manejar; nos enamoramos de muchas cosas, y el calor de ese “amor” nos nubla la vista y no nos ayuda a decidir correctamente en la mayoría de los casos).
Aprender a Decidir… A veces decidimos confiando en nuestra intuición, otras luego de un concienzudo análisis. Cada decisión demanda un proceso diferente y parte del éxito radica en saber analizar y encarar cada proceso, porque no es lo mismo la firma de un contrato, la elección de un club o un jugador, que si le pego al primer palo o al segundo, a donde voy a sacar en el match point o si me la juego y la tiro u opto por pasarla.
Todos soñamos con tomar la decisión correcta en el momento justo, y para eso, como para todo en la vida, hay que prepararse.

martes, 24 de enero de 2012

¿Se Puede o No Se Puede?

“Tienen un equipazo… Imposible ganarles”.
El “no se puede” suele ser una de las excusas más esgrimidas en el mundo del deporte. Somos animales de costumbres y dos de las costumbres más arraigadas en el deportista común son “buscar excusas” y “echarle la culpa al otro”. Y esa es precisamente la mayor diferencia entre los “comunes” y los “fuera de serie”.
Los deportistas Comunes intentan explicar las razones de un mal rendimiento o de una derrota esgrimiendo excusas, con los “no se puede” muchas veces a flor de labios.
Los Fuera de Serie no suelen tener en primer plano el “no se puede”. Por el contrario, para ellos, en primera instancia, “todo es posible”, y con esa filosofía y ese espíritu salen a la cancha a buscar soluciones.
Los Fuera de Serie creen que todo se puede pero saben que no todo se puede. Parece un juego de palabras pero no lo es. Son aquellas personas que se ríen de sí mismas sin perder por ello la
seriedad, y no pedalean como locos si a la bicicleta le sacaron las ruedas, ni ven puertas donde hay ventanas. Saben cuando correr, pero también cuando descansar; y por ello suelen tener claridad en los momentos difíciles.
Los Fuera de Serie saben que no ganan los mejores, ganan los que creen que pueden hacerlo. ¿Por qué pasa eso? Pasa porque el que cree que puede ganar va a dar ese esfuerzo extra, va a
adelantarse un segundo a la jugada, no va a dudar a la hora de tomar el tiro, va a intimidar al rival, se va a tirar de cabeza por la pelota que otros dan por perdida, etc.
Y en la vida de los equipos, la historia no es muy diferente. Hay equipos poderosos con una gran riqueza individual, y otros no tan ricos individualmente, pero que a la larga se terminan imponiendo porque, a pesar de sus supuestas limitaciones, “creen que pueden”. A propósito de ello, una tarea de las tareas más importantes de los entrenadores es mostrarles a sus equipos que pueden ganar, que ya están preparados para hacerlo. Es que en el supercompetitivo deporte profesional de estos tiempos no siempre alcanza con que el equipo sea bueno. Equipos buenos hay muchos, tantos como deportistas buenos; y en esa puja, suele imponerse el que está convencido que realmente lo es. Son dos habilidades distintas, una está en las manos y los pies mientras que la otra está en la cabeza y sabemos que esta manda sobre las otras.
Para convencer, primero hay que convencerse, hay que estar convencido. Y para estar convencido o seguro hay que prepararse. Prepararse para armar un plan de juego que nos permita ganar, y sobre todo para saber transmitir y convencer.
Vivimos en una sociedad cambiante y en constante evolución, que crece segundo a segundo en el plano comunicacional, y muchas veces no estamos todo lo actualizados que deberíamos
en este rubro, lo que nos deja cara a cara con la frustración de ver como buenas ideas o grandes planes estratégicos, terminan cayendo en saco roto porque no supimos como comunicarlos de manera que nuestros interlocutores (jugadores, dirigentes, cuerpo técnico, etc.) pudieran comprenderlos y hacerlos suyos para llevarlos a la práctica eficientemente. Cualquier similitud con la realidad, no es pura coincidencia…