jueves, 28 de octubre de 2010

Cambiando el Chip

No siempre es fácil cambiar. Más aún cuando el cambio implica dejar una situación de comodidad para enfrentar otra en la que se nos está pidiendo que demos algo que no estamos acostumbrados a dar.
Cuantas veces escuchamos: “Si este chico no aprende a defender no puede jugar”, o, como contrapartida “defiende como un león, pero si no cambia su actitud ofensiva va a ser un jugador del montón”. El jugador, inevitablemente, suele sentirse presionado por esta imperiosa necesidad de cambiar (que en muchos casos no es otra cosa que crecer) pero si el interlocutor que lo tiene que llevar hacia esa nueva realidad no encuentra los caminos o el idioma indicado para hacerse entender, el deportista cae preso de la depresión del “no poder ser”, y su crecimiento o cambio termina en vía muerta.
Sentenciar es fácil y también cruel. Lo hace el hincha, lo hace el dirigente y, lamentablemente, en muchos casos, también lo hace el entrenador, a veces acosado por los tiempos y la necesidad de conseguir resultados, otras por su propia incapacidad para comunicarse efectivamente y convencer a aquel que tiene que encarar el anhelado o necesario proceso de cambio.
El común de la gente piensa que aquel que habla bien o tiene facilidad de palabra se comunica bien, y no siempre es así. Comunicarse efectivamente es algo mucho más complejo que simplemente hablar bien. Implica hablar o transmitir información en el idioma o tono necesario para que el otro te entienda, y para eso es fundamental mirar al otro, reconocerlo y darse cuenta de cuales son los códigos que debo utilizar para producir el acercamiento, ya que solo así la información que intento transmitir será comprendida y asimilada.
Cambiar, crecer, no son tareas fáciles para aquel que viene de disfrutar en el estadío anterior de su carrera. Implica, fundamentalmente, aprender a adaptarse. Para el jugador profesional, que afronta por ejemplo un cambio de club o de entrenador, demandará reconocer el terreno y asumir que las necesidades son otras e implican un compromiso especial de su parte para tratar de estar a la altura. Para el deportista en formación, que suele toparse con un entrenador nuevo que exige cambios en su juego, implica asumir su condición de jugador en desarrollo, reconocer sus falencias o puntos débiles y confiar en el otro (el DT) la tarea de modelarlo y darle las herramientas para transformarlo en un jugador más completo. El gran problema, en ambos casos, radica en que tanto uno como otro (el profesional o el jugador en formación) deben abandonar la situación de comodidad para poder enfrentarse efectivamente al proceso de cambio. Eso implica, a veces, un gran esfuerzo que no siempre tenemos ganas de realizar, y ese es el embudo en el que quedan atrapados aquellos jugadores con talento o potencial que nunca terminan de explotar o dar el salto de calidad que la gente que los rodea sueña o espera.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Coaching Personalizado?

Suena raro, y más en el mundo del deporte. Pero no se trata de un invento extraño ni nada por el estilo. El deporte ha evolucionado años luz en infraestructura, técnica, táctica, preparación física, alimentación, medicina y demás, pero, curiosamente, cada vez se habla más de jugadores con problemas de concentración, anímicos, grupos divididos y de fallas en los fundamentos básicos del juego. Y el Coaching Personalizado viene a poner su granito de arena para solucionar esas falencias.
El entrenamiento mental no es novedad en el deporte mundial. Los grandes lo usan, porque potencia su capacidad para manejar el stress (para llegar en optimas condiciones a la competencia), dominar la ansiedad (lo que permite tomar mejores decisiones en el campo de juego), optimizar la capacidad de foco (que posibilita estar metido cien por ciento en el entrenamiento o partido), así como también desarrollar mecanismos que permitan potenciar la automatización de movimientos, conectarnos con viejas capacidades o habilidades olvidadas o emparentarnos con nuevos movimientos a partir de técnicas de visualización.
Este entrenamiento mental, trabajado paralelamente al aprendizaje o reaprendizaje de fundamentos y secretos del juego, potencia hasta limites inimaginables la capacidad del jugador, joven o adulto, amateur o profesional, que consigue herramientas que lo convierten en un jugador mas completo y le permiten disfrutar más de lo que tanto le gusta hacer: jugar.
Los valores, como el espíritu de equipo, el respeto y la humildad; el afán de superación y la autocrítica, son algunos de los atributos que hicieron grandes a los que hoy consideramos grandes, y el vertiginoso día a día que lleva a los entrenadores a pensar en sistemas tácticos por encima de los fundamentos, también empuja a dejar de lado esos momentos y charlas tan necesarios para transmitir esos valores.
La realidad obliga a que el día a día sea así: rápido, sin mucho tiempo para invertir en esas cosas, y el Coaching Personalizado puede ser la herramienta ideal para complementar ese aspecto formativo o de perfeccionamiento que te está faltando. Hablando de básquet, específicamente, en la NBA, son las estrellas las que utilizan este tipo de servicio para potenciar su juego de una temporada a la otra; y del otro lado del mundo, en Serbia, los jugadores complementan la formación personal que reciben en los clubes concurriendo a Academias, en las que trabajan sobre fundamentos y valores esenciales para tener una mejor respuesta dentro de la cancha.
El mundo veloz y competitivo de hoy exige cada vez más la búsqueda de herramientas y sellos distintivos que nos permitan marcar la diferencia, y a veces, ese plus está en las cosas más sencillas…


Gabriel Cocha
Basquetbolista Profesional con 23 años de trayectoria en la Liga Nacional, en la que vistió las camisetas de Boca, Obras, San Andrés, Regatas y Belgrano de San Nicolás, Ciclista Olímpico de La Banda y Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia.
Seleccion Argentina entre 1987 y 1997.
Germán Diorio
Psicólogo, Especialista en Deportes y Manejo de Grupos. Actualmente junto a los planteles superiores masculino y femenino de basquet de Velez Sarsfield.


http://grupoteamwork.blogspot.com/

martes, 19 de octubre de 2010

COACHING PERSONALIZADO

Una Propuesta Diferente para potenciar el crecimiento y desarrollo de jugadores profesionales y en formación...

¿POR QUE?
Porque el día a día lleva a que el jugador no siempre tenga tiempo o la guía necesaria para hacer trabajos de perfeccionamiento.
¿QUE OFRECEMOS?
Trabajo Personalizado para entrenar cuerpo y mente para potenciar virtudes y corregir defectos.
¿COMO?
En el Campo de Juego, para corregir y sumar fundamentos y aprender secretos en situaciones concretas; y en el Gabinete, para destrabar bloqueos mentales que pudieran atentar contra nuestras potencialidades, y familiarizarnos con técnicas que puedan ayudar a conseguir concentración y foco y manejar el stress en diferentes situaciones.
¿A QUIENES VA DIRIGIDO?
A jugadores y jugadoras, profesionales o en etapa formativa, sin distinción.
OBSERVACIONES
El Coaching Personalizado no es un invento nuestro. En la NBA, estrellas como Chris Paul, Kobe Bryant o Carmelo Anthony, por citar solo algunos ejemplos, recurren a los Coachs o Entrenadores Personales (como Idan Ravin) para realizar trabajos específicos de perfeccionamiento.
Nosotros queremos ir más allá, sumándole a los trabajos de campo con pelota ejercicios y trabajos para potenciar al deportista en la faz personal, introduciéndolo en conceptos como el entrenamiento mental.

¿QUIENES SOMOS?
Gabriel Cocha
Basquetbolista Profesional con 23 años de trayectoria en la Liga Nacional, en la que vistió las camisetas de Boca, Obras, San Andrés, Regatas y Belgrano de San Nicolás, Ciclista Olímpico de La Banda y Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia.
Seleccion Argentina entre 1987 y 1997.

Germán Diorio
Psicólogo, Especialista en Deportes y Manejo de Grupos.


http://grupoteamwork.blogspot.com/

lunes, 4 de octubre de 2010

La Impronta del Lider

Ser Lider no es fácil, al punto que no cualquiera tiene condiciones para serlo. Hay personas que ejercen el Liderazgo con naturalidad, y sin proponérselo, arrastran a la gente detrás de sus ideas o deseos; asi como también hay otras que nunca aprenden a llevar adelante un grupo.
Hay Líderes Naturales y personas que por imperio de las circunstancias deben aprender a liderar porque el cargo o la situación los lleva a tener que asumir ese rol. Y en este segundo grupo están, a veces, los Entrenadores.
El Entrenador es el primer líder de un equipo. Es el que traza el Plan de Trabajo y tiene la responsabilidad de llevar el barco a buen puerto, es quien marca las pautas, pone límites y hasta reparte premios o reconocimientos. Las miradas, por todo esto, siempre apuntan primero hacia su figura, y esa exposición suele ser el primer punto de desequilibrio que provoca que no todos los DT puedan desarrollar cómodamente la tarea principal para la que fueron contratados: entrenar.
Hay quienes disfrutan sanamente estando en el centro de la escena y de ejercer el poder que conlleva su labor. Pero hay otros que sufren con la carga que representa estar permanentemente “en la mira” y suelen perder la brújula, tanto desde lo intelectual (cometiendo errores impensados para ellos), como desde lo emocional (incurriendo en conductas o exabruptos hasta impropios para su persona o su función).
Como expresaba en el arranque, “ser líder no es fácil” y lo peor es que no siempre tenemos alguien que nos marque el camino o nos enseñe a liderar correctamente, cuando esa cualidad no viene de fábrica. En la Escuela de Técnicos o el Profesorado nos preparan en táctica y estrategia, nos dan nociones o información sobre medicina, preparación física y hasta psicología tal vez, pero nadie nos enseña el “abc del liderazgo”.
Es más fácil formar grupos exitosos (teniendo en claro que el concepto de éxito no se reduce exclusivamente a “ganar campeonatos”) cuando el Entrenador…
… Sabe escuchar. Una buena escucha proporciona información acerca de los problemas o inquietudes que tienen los integrantes de nuestro plantel y, al mismo tiempo, abre el camino de la contención de parte del jugador, que al sentirse contenido incrementa su compromiso para con el entrenador.
… Conoce a los integrantes de su Equipo. Saber quién es, de donde viene, cuáles son sus expectativas y deseos, nos permite comprender y tener capacidad de anticipación ante nuestros dirigidos.
… Logra Comunicarse Efectivamente para Motivar a sus Jugadores. Solo escuchando podemos conocer y solo conociendo podemos llegar a saber qué resortes tocar a la hora de buscar una reacción en un plantel, especialmente en los momentos críticos (marcador abajo, racha negativa, etc).
… Deja sus problemas o malestares en la puerta del gimnasio, cancha o vestuario. La gran mayoría de los DT pregonan que “se juega como se entrena”, pero muchas veces, a la hora de entrenar, les cuesta sobremanera dejar de lado su vida personal, por lo que la práctica depende de su estado de ánimo, y un entrenador “enculado” difícilmente pueda dar un buen entrenamiento, ¿no?
… Demuestra confianza a sus dirigidos… La confianza inspira confianza. Si yo confío en el jugador y no lo censuro cuando intenta, voy a estimular su crecimiento.
… Hace gala de su equilibrio emocional. No es fácil estar en el banco de suplentes durante un partido, es cierto. Las pulsaciones están por las nubes y a veces la cabeza no responde todo lo bien que quisiéramos producto de ello, lo que suele dar lugar a desbordes emocionales que terminan en faltas técnicas, expulsiones o incluso maltrato a nuestros jugadores. Obviamente, ningún desborde es terminal, porque se puede reparar o aprender de lo sucedido, pero el ejemplo es clave, y el líder debe ser el primer ejemplo a seguir para un grupo. ¿Con qué autoridad le podemos pedir a un jugador que no se exponga a sanciones disciplinarias o que trate con respeto o buena onda a sus compañeros si nosotros no somos los primeros en hacerlo?
Un DT en foco, concentrado y cien por ciento metido en su trabajo inspira respeto y compromiso, y con esas herramientas es mucho más sencillo llevar el barco a buen puerto.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La Fabrica de Cracks

¿Se puede fabricar un crack? Lindo debate, ¿no? Para aquellos que asocian crack con talento descomunal, la respuesta, obviamente, es “no”. El talento “maradoniano” no se fabrica, la magia de Aymar no viene en la funda del stick, del mismo modo que tampoco se compra en las casas de deporte o las farmacias el revés de Sabatini. Esa predisposición natural que llamamos talento vienen de fábrica. Pero…
Scola, a quien no me canso de elogiar, no tiene entre sus logros un gol como el de Diego contra los ingleses; pero a la hora de los calificativos no baja del “fenómeno”. Manu Ginóbili tampoco llego a donde llegó por su magia, precisamente; igual que Carlos Tevez, Daniel Passarella, Guillermo Vilas, Hugo Conte, Marcos Milinkovic y tantos otros.
¿Cuáles son las cualidades que han convertido en grandes a los deportistas de esa lista? Un talento natural (no necesariamente tan mágico como el de Maradona o Aymar), ganas de ser y crecer, amor y compromiso para con la actividad y mucho, mucho trabajo.
Un buen “detector de talentos” ahorra trabajo de selección, porque sabiendo de antemano que Juancito tiene condiciones, hay muchas chances de que la inversión de tiempo en el trabajo de formación de sus frutos. Pero lamentablemente, los buenos detectores de talentos no abundan, a lo que hay que sumarle que no siempre ese talento se detecta en la primera ojeada. Casos como el de Passarella o Bochini, que fueron descartados en su primera prueba hay miles, ¿no?
Apostar todas las cartas a los detectores de talento o reclutadores es achicar mucho el espectro de posibilidades, ya que no siempre las apuestas como la que hizo Barcelona con un Messi de 12 años llegan a buen puerto.
No todos los jugadores se desarrollan plenamente a la misma edad, sencillamente porque venimos de hogares, condiciones de vida y estructuras de formación diferentes. Entonces, unos tienen una explosión temprana, otros lo hacen más tarde, algunos se estimulan con esa explosión temprana y crecen y otros tienen constancia y siguen mirando hacia su meta personal independientemente de lo que pueda depararles el presente en la etapa formativa. Hay chicos que son “de selección” a los 13 o 14 y luego su desarrollo o crecimiento se estanca, así como también hay jugadores que recién dan el salto de calidad o desarrollo a partir de los 18 o 20 años, incluso más grandes.
¿Hay una receta? Si, claro que la hay. Ya que así como hay grandes canteras naturales de jugadores (Argentina y Brasil son y serán generadores de talento futbolístico, y Estados Unidos no se cansa de exportar basquetbolistas, por ejemplo), el deporte mundial sabe y se ha nutrido siempre de las “grandes escuelas deportivas” (los nadadores, gimnastas y atletas de Europa del este o de Estados Unidos)o la Escuela sueca de tenistas (Borg, Edberg, Wilander y tantos otros que vinieron detrás), por citar solo algunos ejemplos.
Entonces, ¿se puede fabricar un crack? Si, claro que si. Solo hay que formar, técnica, táctica, física y humanamente al deportista, transmitiéndole valores para enriquecerlo en todos sus aspectos.
Los grandes enemigos de las “Fabricas de Cracks”, de los verdaderos formadores de deportistas, son la falta de infraestructura y tiempo (que le quita a los chicos tiempo de trabajo y entrenamiento), la desesperante y generalmente innecesaria búsqueda de resultados en la que caen muchos entrenadores (que los lleva a privilegiar la enseñanza de sistemas tácticos por sobre los fundamentos técnicos) y la despersonalización en la que se cae por esa falta de tiempo (que hace que los grupos deportivos de chicos a veces parezcan profesionales que llegan, entrenan una hora y se van a sus casas como si fuera un trabajo en lugar de un momento de socialización, diversión y aprendizaje).
Formar un deportista implica tiempo, metodología y pasión. Asi funcionan las “Escuelas” que han formado cracks en distintas partes del mundo. En Argentina, lamentablemente, abusamos del talento natural, y no siempre nos va todo lo bien que nos podría ir...

lunes, 13 de septiembre de 2010

¿Nace o Se Hace?

Habla siempre simple, sin explicaciones rebuscadas ni justificativos innecesarios.
Se hace cargo de sus responsabilidades. Sabe que es líder de un equipo importante y que de los equipos importantes se esperan victorias o buenos rendimientos.
Es ejemplo silencioso, no anda haciendo grandes manifestaciones de júbilo o bronca en público.
Lidera con el ejemplo. Es el primero en llegar y el ultimo en irse cuando de tareas de grupo se trata. No le escapa al trabajo, pero tampoco anda haciendo alardes de cuanto trabaja.
La jugó bien cuando le toco ser "el más pibe" de la generación de Ginóbili, Oberto, Montecchia o Sanchez, y no le peso para nada cuando, por diferentes motivos, quedo solo al frente del barco en el Preolímpico de Las Vegas, a partir del cual se gano la capitanía y el liderazgo natural del grupo.
Nunca le dice No a la Selección, pero no tira dardos contra los que no pueden o quieren estar, ni gasta tiempo ni energía lamentando las bajas. Su discurso es claro y coherente al respecto, y eso se traduce dentro de la cancha.
No tiene memoria de los tiros malos y su repertorio de juego es cada vez más amplio. Se le criticaba en algún tiempo su falta de efectividad en los libres, y eso, como tantas otras cosas supuestamente negativas, quedo en el pasado.
Todo el mundo sabe lo que va a hacer. Todos se preparan para sobremarcarlo o para romper el juego de dos con Prigioni, pero siempre recibe, a veces, increíblemente cómodo, y eso no es por impericia de los defensores. En un Mundial, se supone, están los mejores del mundo, y Luis los dejó pagando a todos.
¿Cómo hace? Las respuestas del hincha para pintar al goleador del último Mundial e integrante del quinteto ideal saltan a la vista: “Genio”, “idolo”, “maestro”, “fenómeno”, “mostro”. Y… Si. ¿Por qué nos vamos a meter en el lio de contradecirlo? Si descuento que no hubo argentino que no haya sentido algo así luego de verlo batallar y dar clase en las canchas de Turquía, dando las ventajas de siempre en materia de centímetros y kilos.
Ahora bien, la pregunta, obviamente referida al título de la nota es si los jugadores así “nacen o se hacen”. A boca de jarro podría decir que los genios o grandes talentos nacen, pero a lo largo de más de 30 años de ver deporte (como aficionado, jugador, periodista o psicólogo) me cansé de ver enormes talentos que nunca llegaron a explotar o a desarrollar ni el 50 por ciento de su potencial. Luis, obviamente, si lo hizo, pero su ejemplo va mucho más allá de las fronteras del rectángulo de juego, porque esas características a que hacía mención en las primeras líneas no son comunes a todos los jugadores de renombre ni a todos los líderes. Un líder atento al presente y preocupado por el futuro, al punto de haber sido el propulsor de un Programa similar al que hace en la NBA, en el que se prepara a los futuros profesionales para lo que vendrá.
Fabricar un Líder de estas características no es fácil, porque para llegar a esto hace falta un coctel muy poderoso y rico en ingredientes: lo que viene de fábrica, lo que la familia pone desde la cuna, los valores que pueden sumarle algunos educadores a lo largo del camino (maestros, profesores, entrenadores, amigos, etc), mas el trabajo y la predisposición que vienen a partir que la persona hace el click tras darse cuenta que tiene condiciones para llegar alto en cualquier orden de la vida.
Entonces… ¿Nace o Se Hace? Scola es producto del coctel en su máxima expresión. Tiene los cuatro ingredientes, pero si tuviera que elegir uno, sin desmerecer la fábrica, la cuna o los aportes adicionales, me quedo sin dudarlo con lo que puso el propio Luis cuando hizo el famoso click y se dio cuenta que tenía todo para ser un grande. Es que es ahí, en el la estación del click, donde la mayoría de los talentos se bajan del tren del éxito.
Scola nació en Martín Coronado, dio sus primeros pasos en el básquet grande con la camiseta de Ferro, pero emigró rápido a España. Su origen capitalino, basquetbolisticamente hablando, llena de orgullo a los que pueblan las canchas de Capital y Gran Buenos Aires, pero la realidad marca que las estructuras de formación hoy están lejos de darnos otros Scolas. Los tiempos han cambiado mucho en los últimos diez años, y las estructuras de los clubes, en la mayoría de los casos, le han ido quitando tiempo y espacio a los trabajos de formación, al punto que hay muchos equipos que apenas entrenan 3 horas por semana, lo que lleva a los entrenadores de divisiones formativas, por esa falta de tiempo, a poner el foco en la táctica o el equipo, por encima de lo que tiene que ver con los fundamentos o a invertir en lo social y humano. Las estructuras de gran parte de nuestros clubes suelen estar más atentas a sus planteles superiores que a la cantera, donde a la hora de buscar resultados muchos tapan sus falencias de formación con un buen reclutamiento.
Las Leonas son un claro ejemplo en eso de reciclarse. La fábrica de Leonas sigue funcionando a pleno y Argentina acaba de ganar un Mundial pese a que ya no están Oneto, Aicega, Rognoni, Masotta, Margalot y tantas otras. El básquet todavía tiene en actividad a muchos de los integrantes de la Generación Dorada, pero la mayoría ya pisa o pasó los 30. ¿Habrá llegado el momento de poner el foco en la Fábrica?

domingo, 29 de agosto de 2010

Y Encima Ceba Mate

Venía feliz tras haber sido parte del momento más glorioso del básquet argentino (la medalla de oro en los Juegos de Atenas 2004), y el ingenio popular lo recibió en las canchas de la Liga Nacional con el hiriente rótulo de “Cebador Olímpico”. En ese entonces, Leonardo Gutierrez ya era el jugador más importante que tenía nuestra competencia interna, y las hinchadas rivales buscaban aportar lo suyo para tratar de evitar que “Leo” los lastimara en la zona pintada o con su ya temible tiro de tres puntos.
Gutierrez había jugado poco en aquella conquista de la llamada “Generación Dorada” del básquet argentino, es cierto, pero todos sus compañeros valoraban su aporte en la intimidad del grupo, como vital para conseguir la química y armonía que los llevó al primer escalón del básquet FIBA. Claro que eso no suele contar para el hincha rival, y a veces, aunque parezca mentira, tampoco cuenta para algunos sectores del periodismo.
“Leo” jugó poco también en Japón 2006 y alguno pensó que su ciclo en la Selección estaba terminado, pero a partir del Preolimpico de 2007 la historia iba a cambiar. Las Vegas lo vio llegar disminuido por una lesión, pero su importancia desde lo anímico en un equipo complicado por la ausencia de las principales figuras lo convirtió en un referente a esperar. El desgarro que había sufrido en la etapa de preparación lo iban a dejar afuera de los dos primeros juegos, pero nadie se animó a discutir su inclusión en la lista. Era uno de los históricos en un equipo que llegaba sin Ginóbili, Nocioni, Oberto, Sanchez, Fernandez, Wolkowyski y Herrmann. Era el mejor jugador de la Liga Nacional… Nadie, en ese momento, lo veía como un buen cebador de mate.
Tiempo atrás, en otro artículo, decía que “El arte de reinventarse o de la autosuperación, es patrimonio de aquellos que, aún sabiéndose buenos, tienen la capacidad y la voluntad para seguir buscando cosas para mejorar”. Ejemplos hay a montones en el deporte mundial y en esa nota mencionaba la metamorfosis que fue sufriendo Michael Jordan a lo largo de su carrera, y recordaba, entre los “terrenales”, a Sebastián Uranga, quien curiosamente fue compañero de “Leo” cuando empezaba a aparecer en aquel glorioso Olimpia de Venado Tuerto. Uranga fue ejemplo en eso de “reinventarse”, y Gutierrez no se quedó atrás, y año a año fue agregándole cosas a su juego cerca del canasto, al punto que hoy uno de sus atributos salientes es el tiro de tres puntos.
¿El porcentaje en los triples es más importante que los buenos mates? Ni ahí… “Leo” le agregó cosas a su juego, si, pero el atributo que lo hace “diferente” no está en su mano para el tiro, sino en lo que aporta desde lo anímico dentro y fuera de la cancha. No juega en la NBA ni en Europa, pero es sin lugar a dudas uno de los referentes que tiene hoy el plantel. Positivo a más no poder para sus compañeros (da igual si salta desde el banco o le toca jugar de movida como ante Australia), pero sobre todo, dueño de una confianza increíble que le permite reponerse de un arranque errático, como el que tuvo sin ir mas lejos en el choque con los australianos. Venía torcido detrás del arco, pero “Leo” toma los tiros convencido, y fallar no le hace mella en su confianza, al punto que es capaz de seguirla tirando hasta que se le abra el aro. Lo hizo contra Australia (5 de 10 en triples), en un Mundial, de la misma manera que lo hace todas las semanas en las canchas de la Liga Nacional.
Personalidad y Convicción. Atributos que lo hicieron importante como para ganarse un lugar en planteles ricos en los que tuvo poca participación dentro de la cancha, como el de Atenas o el de Japón, y que lo potenciaron para seguir creciendo basquetbolística y humanamente hasta convertirse en el jugador y puntal que es hoy por hoy.
Y encima, ceba buenos mates…