martes, 26 de marzo de 2013

Estado de "Flujo"

EL “FLUJO”: LA NEUROBIOLOGIA DE LA EXCELENCIA
Generalmente, cuando un deportista / equipo no alcanza el rendimiento esperado, las razones suelen apuntar a temas relacionados con lo psicológico o mental, en mayor medida que hacia aspectos técnico – tácticos. Eso que falla suele tener que ver con la persona, más que con el deportista, y en un alto porcentaje, esas razones tienen que ver con el manejo de las emociones. Tener la cabeza clara a la hora de tomar decisiones en momentos calientes es vital en el deporte, y Daniel Goleman, autor del best seller “Inteligencia Emocional”, desarrolló, entre muchas cosas ligadas al tema, un punto específico que tiene directa relación con el deporte: “El Estado de Flujo”.
El “Flujo” es un estado de absorción beatífica centrado en el presente, en el que espectadores y competidores desaparecen y la excelencia se produce sin el menor esfuerzo. Diane Roffe-Steinrotter, ganadora de una medalla de oro en los Juegos de Invierno de 1994 dijo, después de haber terminado su turno de participación en la carrera de esquí, que sólo recordaba haber estado inmersa en la relajación: “era como si formara parte de una catarata”.
La capacidad de entrar en el estado de “Flujo” es el mejor ejemplo de la inteligencia emocional, un estado que tal vez represente el grado superior de control de las emociones al servicio del rendimiento y el aprendizaje. En ese estado las emociones no se ven reprimidas ni canalizadas sino que, por el contrario, se ven activadas y alineadas con la tarea que estemos llevando a cabo.
De uno u otro modo, todos hemos entrado alguna vez en el estado de “Flujo” (o en un apacible microflujo), especialmente en aquellos casos en los que nuestro rendimiento es óptimo o cuando trascendemos nuestros límites anteriores.
El rasgo distintivo de esta experiencia extraordinaria es una sensación de alegría espontánea, incluso de rapto, en el que su conciencia se funde con su acción. La reflexión excesiva en lo que se está haciendo interrumpe el estado de “Flujo” y hasta el mismo pensamiento de que “lo estoy haciendo muy bien” puede llegar a ponerle fin. En “Flujo”, la atención se focaliza tanto que la persona sólo es consciente de la estrecha franja de percepción relacionada con la tarea que está llevando a cabo, perdiendo también toda noción del tiempo y del espacio. Es un estado de olvido de uno mismo, el opuesto de la reflexión y la preocupación, un estado en el que la persona se encuentra tan absorta en la tarea que está llevando a cabo, que desaparece toda conciencia de sí mismo y abandona hasta las más pequeñas preocupaciones de la vida cotidiana (salud, dinero e incluso hasta el hecho de hacerlo bien). Los momentos de “Flujo” son momentos en los que el ego se halla completamente ausente.
Las personas que se hallan en este estado exhiben un control extraordinario sobre lo que están haciendo y sus respuestas se ajustan perfectamente a las exigencias cambiantes de la tarea. Y aunque el rendimiento de quienes se hallan en este estado es extraordinario, en tales momentos la persona está completamente despreocupada de lo que hace y su única motivación descansa en el mero gusto de hacerlo.
Hay varias formas de entrar en el estado de “Flujo”. Una de ellas consiste en enfocar intencionalmente la atención en la tarea que se esté llevando a cabo; no hay que olvidar que la esencia del “Flujo” es la concentración.

Otra forma posible de entrar en este estado también puede darse cuando la persona emprende una tarea para la que está capacitado y se compromete con ella en un nivel que exige de todas sus facultades. Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo de la Universidad de Chicago, concluyó que: “Las personas parecen concentrarse mejor cuando se les pide algo más que lo corriente, en cuyo caso son capaces de ir más allá de lo normal. Si la demanda es muy inferior a su capacidad, la persona se aburre y si, por el contrario, es excesiva, termina angustiándose. El estado de flujo tiene lugar en esa delicada franja que separa el aburrimiento de la ansiedad”.
La atención en “Flujo” es relajada aunque muy concentrada; es una concentración muy distinta de la atención tensa propia de los momentos en los que estamos fatigados o aburridos, o en los que nuestra atención se ve asediada por sentimientos intrusivos como la ansiedad o el enojo.
El “Flujo” es un estado carente de todo ruido emocional.
Si observamos a alguien que se halle en este estado tendremos la impresión de que las dificultades se desvanecen y el rendimiento cumbre parece algo natural y cotidiano. En el “Flujo”, el cerebro se halla en un estado frío, y las tareas más complejas se realizan con un gasto mínimo de energía mental. En “Flujo”, todo parece fácil de llevar a cabo.

Cuando las personas están comprometidas con actividades que capturan su atención y la mantienen sin realizar esfuerzo alguno, su cerebro calma, por lo que el “Flujo”  permite encarar las tareas más complejas sin alcanzar el límite de la capacidad, un estado en el que las habilidades se realizan más adecuadamente y  todo parece funcionar más eficazmente.
Cuando el cerebro está trabajando en la zona cúspide de su eficacia, como ocurre en el caso del estado de “Flujo”, existe una relación muy precisa entre la actividad cerebral y los requerimientos de la tarea.
En ese estado hasta el trabajo más duro puede resultar renovador y pleno en lugar de extenuante.
Ahora bien… La pregunta del millón es: ¿se puede trabajar para alcanzar / reconocer / aprender a conectarme con mi Estado de “Flujo”? La respuesta es “si”. La cabeza y las aptitudes mentales se trabajan. Solo hay que proponérselo y, si hiciera falta, pedir la ayuda adecuada.

¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar a pleno de la actividad deportiva? ¿Qué estás esperando para disfrutar de tu mejor versión?

viernes, 1 de marzo de 2013

Las Creencias del Exito

Todos soñamos con ser exitosos, pero… ¿Qué es lo que nos impide serlo?
Generalmente, la traba mas fuerte está dentro nuestro, porque muchas veces, sin querer, nosotrosmismos, con creencias negativas, boicoteamos nuestras posibilidades de alcanzar una meta, objetivo, un sueño… Nos cuesta creer que podemos. El ambiente derrotista y culpógeno en el que nos movemos a diario nos va llevando a tener la tendencia de poner el foco en lo negativo, nos va orientando inconcientemente a mirar el lado vacío del vaso, en lugar del lleno. Y eso es lo que nos hace daño.
Nos cuesta ver los progresos, pero muchas veces no los vemos porque no tenemos muy claro el horizonte, el “hacia dónde vamos”. Tomamos un camino, pero no estamos del todo convencidos, y así es difícil tener éxito. Por eso, las razones del éxito o del fracaso, siempre están dentro nuestro: ausencia de metas, metas inadecuadas, creencias limitantes, etc.  Por eso es importante descubrir las creencias que fomentan nuestros objetivos, que nos hacen ir hacía donde queremos ir. Y asi, si tenemos creencias nos limitan, tomando conciencia de ello podemos abandonarlas y probar con otras nuevas.
No hay posibilidad de alcanzar el éxito (personal o colectivo) si no tenemos las creencias correctas. Esta es una pequeña ayuda…
 
LAS 7 CREENCIAS DEL EXITO

1) Todo pasa por un motivo y una razón, y eso que pasa, además puede servirnos. Las personas de éxito creen firmemente que todo lo que ocurre tiene una versión positiva y se centran en ella. Piensan en posibilidades y no en adversidades. Eligen enfocarse en como solucionar el problema que se les presenta y no en la sensación negativa que ese problema les causa.
2) No hay fracasos, solo resultados. Las personas de éxito consideran que todo es un resultado, y si no es el que esperaban al menos han tenido una experiencia de la que aprender. Aplican ese aprendizaje, emprenden nuevas acciones y producen nuevos resultados hasta que alcanzan lo que quieren. Toda experiencia deja una enseñanza.

3) Asumir mi responsabilidad, pase lo que pase. Cuando obtenemos un resultado no deseado solemos, por naturaleza, buscar culpas afuera (el compañero que la paso, el que no la recibió, el entrenador, el árbitro, etc.). Podés elegir ser víctima de las circunstancias, u optar por ser vos quien construya tu propio destino. Asumir la responsabilidad es una de las medidas que mejor definen el poder y la madurez de una persona. Los grandes triunfadores creen que son ellos los que crean sus experiencias (por acción o pensamiento) y que se puede aprender de todas ellas.
4) No es necesario saber de todo para servirse de ello. Saber valerse de lo esencial sin abrumarse con los detalles. Permanecer consciente de cuanto necesito saber dentro de lo esencial.
5) Nuestros mayores recursos son los humanos. Las personas con creencias del éxito tienen un sentido de tremendo respeto y aprecio por las personas, poseen un gran Espíritu de Equipo. Se comunican en plural y saben que un hombre aislado, por muy brillante que sea, difícilmente puede rivalizar con el talento de un equipo eficaz que actúe en colaboración.
6) El trabajo es como un juego. Cualquiera que sea nuestro trabajo podemos aportarle muchos de los aspectos de lo que hacemos cuando nos divertimos. Mark Twain dijo en una ocasión "El secreto del éxito está en convertir la vocación en vacación". Pues eso es lo que hacen las personas que triunfan. Darle un dramatismo excesivo a las cosas solo atenta contra nuestra capacidad de percibir claramente la realidad que tenemos delante.
7) No hay éxito duradero sin una entrega personal. Dedicación y compromiso son las palabras clave dentro de esta creencia de éxito. Los triunfadores son aquellos que están dispuestos a poner lo que haga falta para triunfar, sin perjudicar a otras personas.

lunes, 18 de febrero de 2013

Red de Contención

“En los momentos difíciles se ven los pingos”, reza un viejo refrán que, por cierto, tiene mucho de verdad. En los momentos difíciles aparecen los grandes jugadores, los grandes equipos. Pero no se trata de una formula matemática, porque en las relaciones humanas, siempre hay alguna grieta por donde se nos puede escapar algo, y más de una vez, ese “Gran Jugador” que debería aparecer no aparece, o ese supuesto “Gran Equipo” no logra sortear un escollo que a priori no parece tan duro.
¿Entonces? Entonces, la primera recomendación es “no prejuzgar” ni dar por sentado que “Fulanito tiene que aparecer”, por el solo hecho de que es bueno. Sino, ¿cuánto tiempo la Selección Argentina esperó ver en acción al mejor Messi? “La Pulga” no lograba manifestarse en la cancha en toda su expresión como lo hacía en el Barcelona, pero su calidad nunca estuvo en discusión. Messi siempre fue bueno, es el mejor desde hace bastante tiempo, pero no hace tanto que es el líder de juego o el factor desequilibrante que esperaba el país futbolero cuando se ponía la casaca Argentina. Y la culpa, claro, no era de Messi, sino de que no estaban dadas las condiciones en el entorno, para que el jugador pudiera desplegar su magia con la misma soltura y confianza con que lo hacía en su club.
Las emociones siempre juegan su partido, y aprender a manejarlas no siempre es fácil, porque el entorno (compañeros, DT, dirigentes, periodistas, allegados, familia) no siempre juegan como deberían a favor del jugador, y eso termina complicando la faena del individuo que sale a la cancha. Y si a eso le sumamos que en los equipos hay suma de individuos con su mundo detrás, no es muy difícil entender o proyectar por qué algunos Equipos llegan a la meta y otros se quedan en el camino.
Por eso, el gran desafío es tomar el control de las emociones, para evitar que la sorpresa genere impotencia y nos empuje al precipicio en medio del partido / torneo.
La realidad, deportiva o del entorno, muchas veces nos sorprende, y trabajar para evitar o anticipar esa sorpresa termina siendo vital para que el deportista (y obviamente también el Equipo) pueda rendir en su máxima expresión, o al menos cerca de ella.
De allí que resulta tan importante aprender a construir una Red de Contención que sirva para proteger la confianza en si mismo, y en lo que a los planteles respecta, en el compañero y el equipo en general, para que el núcleo del grupo no se dañe ni detenga su funcionamiento.
Si la Red de Contención funciona, los avatares o situaciones negativos que siempre se presentan en el camino, no hacen mella en el jugador / equipo, ya que tiene la entereza necesaria para reconocer que ese avatar no es el fin del mundo, continuando su camino de crecimiento aprendiendo del traspié o la situación complicada que le haya tocado vivir.
Por eso es tan importante trabajar sobre los cimientos del grupo desde su inicio, fijando metas, reglas de convivencia y elaborando anticuerpos que permitan que esa “confianza” esté siempre a resguardo.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Deportista que Piensa, saca Ventaja

El Deportista Top moderno esta lejos de los escándalos, se cuida, trabaja duro, cultiva el perfil bajo y sobre todo, piensa. El modelo del Deportista Top ha cambiado mucho en los últimos años: Messi, Federer, Ginóbili y Scola son solo algunos ejemplos que sirven para sostener esta afirmación. Lejos del ruido, cerca del interior, de las raíces en las que el talento se desarrolla.
Deportista que piensa, saca ventaja. 
¿Qué Piensa? Uf, tantas cosas...
Piensa situaciones de juego o entrenamiento para potenciar el rendimiento. Con los famosos "Tres Partidos" como método de cabera o similares. Porque pensando en frio planifica, corrige, se nutre en aspectos de juego.
Piensa para conseguir información acerca de cuidados personales, entrenamiento, alimentación y demás. Porque nutrir sus conocimientos en lo que respecta a todo lo inherente a su profesión lo ayuda para tener mas y mejores herramientas para desarrollar su labor (manejo de la prensa, del dinero, inversiones, etc).
Piensa para cultivarse y aprender cosas que tengan que ver con todo lo que rodea a su profesión para, entre otras cosas, poder controlar el entorno para que no le juegue en contra.
Piensa para saber como o a quien recurrir para aprender a controlar la ansiedad competitiva o el estres que viene con la actividad deportiva.
No es tan dificil, y es terriblemente necesario para poder disfrutar plenamente de la actividad deportiva. Decimos siempre que el deporte nace de una cuestión lúdica, y cuando el deportista, top o el amateur, dejan de disfrutar cuando entran a la cancha, algo importante, clave, vital, está fallando.
Deportista que Piensa, saca Ventaja, si. Y a pensar, como a todo en la vida, hay que aprender. No dejes de Pensar, ni subestimes tu capacidad para hacerlo.
 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

"Ojalá" vs. "Voy a..."

¿A quién alguna vez no se le escapó un "Ojalá..." en la previa de una competencia deportiva? Todos alguna vez utilizamos esta expresión de deseos, cuando en realidad, si estuvieramos cien por ciento convencidos de cómo nos preparamos y qué pensamos hacer a la hora de saltar a la pista / cancha, sería más correcto decir "Hoy voy a ... romperla, ganar o lo que fuera". El lenguaje condiciona y darle un lugar preponderante al "Ojalá" por sobre el "Voy a..." es, en cierta forma, poner la responsabilidad de rendir bien en un factor externo, en lugar de en nuestras manos, que es donde debería estar esa responsabilidad.
Hacete dueño de tus actos, de tu preparación y de tu rendimiento. Tachá el "Ojalá" de tu diccionario, o al menos tratá de saltearte la hoja más seguido.
"El deportista por encima de las circunstancias fortuitas. El trabajo y la preparación por encima de situaciones mágicas. La convicción más allá de la suerte"
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jueves, 22 de noviembre de 2012

Nueva Casilla de Correo

"El Psicólogo del Club" tiene nueva casilla de email para Pedidos. A partir de ahora, si querés conseguir tu ejemplar dél libro manda un correo electrónico a:
PEDI TU EJEMPLAR DE "EL PSICOLOGO DEL CLUB" A

lunes, 19 de noviembre de 2012

¿Por Qué se Cae un Candidato?

Equipos que llegan a paso firme hasta la punta y, de una fecha para otra entran en un tobogán que los baja de la cima. Equipos que  hacen gala de un juego sólido, contundente, y de repente sufren un traspié inesperado que los hunde en un mar de dudas. La pregunta siempre es la misma: ¿Por qué se cae un “Candidato”?
¿El equipo se olvidó de un día para otro el libreto que lo puso en los primeros planos? ¿Los rivales descubrieron sus secretos y se acabó la magia de golpe?
Razones puede haber miles, pero a la hora de buscar un factor común, sin lugar a dudas hay que empezar a buscarlas en el “factor humano”.
Cuando un equipo se manca un par de fechas antes del final, las razones suelen apuntar a la presión y en especial a aquellos que no la pudieron manejar, con los Jugadores y el DT en la mira, claro.
La Presión… ¿Qué es la Presión? La Presión es una construcción absolutamente subjetiva, que tiene directa relación con la manera en que cada uno decodifica el estimulo externo. Así, ante la misma situación (una hinchada cantando o estar a dos partidos del final del torneo y del titulo, por ejemplo) un jugador sentirá un plus de energía, mientras que otro, por el contrario, puede sentirse demasiado comprometido con ese aliento y lucir atado.
Se puede leer en las páginas de “El Psicólogo del Club”: Cuando la presión nos desborda, nuestra capacidad de análisis y observación de la realidad se achican considerablemente, provocando que nuestra percepción de algunos hechos no sea del todo confiable, porque inconscientemente nos empezamos a enfocar en el lado oscuro o negativo de las cosas, y no en aquello que puede servirnos como disparador positivo.
Muchos, ante la crisis, piensan: ¿Y ahora cómo salimos? La crisis, en ese momento, ya está instalada y seguramente, el campeonato se perdió. Buscamos soluciones cuando el agua nos tapa, sin darnos cuenta que se podrían prevenir.
¿Cómo? Y, si el problema está en el “factor humano”, aprendiendo a trabajar sobre esas estructuras para fortalecer individual y colectivamente al grupo para que llegue fuerte a los momentos de tensión, y así la presión no contribuya a la temida situación de “Fuera de Foco”.
Y eso, generalmente, suele ser tarea del Psicólogo, ya que no todos los Entrenadores tienen la capacidad o formación necesarias para anticipar este tipo de cuestiones; y a aquellos que si tal vez la tienen, muchas veces les falta tiempo o energía para ocuparse de las vivencias de sus jugadores. Entonces… ¿Por qué no pedir ayuda y sumarle una pata más a tu equipo de trabajo?
Patear para adelante es propio de la condición humana. ¿Para que preocuparme hoy? Pero lo cierto es que esas preocupaciones o temas que dejamos para otro momento porque ahora estamos arrancando o “en la buena”, a veces se nos vienen en contra cuando la realidad nos sorprende con un resultado inesperado o adverso. ¿Por qué esperar a perder el campeonato para lamentarnos de la pérdida de control o lamentarnos de no haber apostado por la prevención?
 
Germán Diorio
Psicólogo - Especialista en Deportes
@germandiorio